Autor: Velarde Fuertes, Juan. 
   La herencia     
 
 El Alcázar.    26/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

LA HERENCIA

Tanto por la indudable categoría científica y política de su autor como por el incuestionable interés y

actualidad del texto, nos permitimos reproducir el artículo "La Herencia" del catedrático don Juan Vétenle

Fuertes que "La Hoja del Lunes" de Madrid insertó ayer.

. They were the glory of the race of rangers

Matchless with a horse, a rifle, a song, a supper or a courtship

Large, turbulent, brave, handosme, generous, proud and affectionate

Rearded, sunburnt, dressed in the free costume of hunters

Not a single one over thirty years of age.

En economía es preciso cuantificar. Jaume Miravitlles dice en "La economía franquista" ("La Vanguardia

Española" 15 julio 1977, pág. 5) "que la. prosperidad Franquista era ficticia y que la realidad impone una

política de austeridad: libertad en la austeridad: ésta es la consigna, psicológicamente contradictoria, que

se na tenido que lanzar inmediatamente después del triunfo de las fuerzas populares. ¿Está el país

preparado para esta prueba?" Vamos por partes, porque el sofisma anda ampliamente difundido. Creo qué

quienes se alzaron hoy hace cuarenta y un años no merecen estas confusiones:

1.La prosperidad franquista no era ficticia. Fue un duro desarrollo ganado con una adaptación del país a

oportunos y sucesivos modelos económicos con sus evidentes desajustes, imposibles de evitar siempre: el

de economía de guerra (Í936-1939) el cortísimo de reconstrucción en un mundo en paz (1939); el de

reconstrucción con un simultáneo esfuerzo bélico, ya para mantener la neutralidad, ya para rechazar los

ataques guerrilleros desde bases extranjeras (1939-1951); el de reconstrucción autárquica (1951-1958); el

de estabilización y posterior planificación del desarrollo (1959-1973).

Los resultados fueron espectaculares. Ya se que la comparación en dólares tiene defectos, pero es la única

que sirve a efectos internacionales. Ya sé también que se vive mejor con un dólar es unos lugares que en

otros, y desde luego he leído a Beckerman o el articulo de Kuznets en "Econométrica". Sin embargo, no

hay más remedio que acudir a esa unidad común de cuenta.

Gracias a "L´Observateur de L´OCDE" tengo sobre la mesa la colección desde 1964— es posible saber lo

que le ocurre a la economía española en el marco de 21 economías occidentales. En el decenio 1966-1975

el producto interior bruto a precios de mercado pasó en España de 770 dólares —siempre a los tipos de

cambio corrientes— a 2,8—Pero esto indica poco. En 1966 España ocupaba el puesto 18. Detrás

teníamos a Grecia, Portugal y Turquía. En 1975 el puesto era el 17. A estos tres países se había unido

Irlanda. Pero más importante es observar cómo se había acercado España a todos ellos, salvo al Japón, el

único país, pues, que competía en velocidad de desarrollo con el nuestro, No es éste el momento de

abrumar con datos, pero si se da un índice 100 a España, Estados Unidos tenía uno de 499 en 1966 y uno

de 247 en 1975; Alemania desciende entre ambos años de 261 a 239; Canadá, de 347 a 244; Francia, de

268 a 222, y dos están a punto de ser capturados por España: Gran Bretaña, que pasa de 248 a 142, e

Italia, que lo hace de 153 a 107. El progresivo avance de España en relación con Gran Bretaña es

espectacular. A un índice 100 del P.I.B. p.cp. español, corresponde estos datos británicos: 401 en 1939,

248 en 1966, 226 en 1970, 142 en 1975. Lógicamente esto se trasmite a los gastos de las economías

domésticas. En 1966, y medidos en dólares, de 20 países (Turquía no ofrece cifras solventes) España

ocupaba el puesto 18; en 1975, el 17. Pero también aquí, salvo el caso del Japón, el avance es fortísimo.

Si se da, como hemos hecho antes, un índice 100 a España, Estados Unidos tenía uno de 449 en 1968, y

uno de 230 en 1975; Alemania desciende en este período de 215 a 191; Canadá, de 304 a 203; Francia, de

247 a Walt Whitman, Leaves of grass (1955), 34, 832, 872-876.

199, y de nuevo es significativo lo que ocurre con Irlanda —baja de 134 a 83—; Gran Bretaña, que lo

hace de 232 a 125, e Italia, de 142 a 103.

Esta fue la herencia que recibimos el 20 de noviembre de 1975. Saneada, importante y capaz de

convertirnos en un país occidental más. Los índices del P.I.B. por habitante para 100 de España, de

Grecia — 81 — , Portugal —54— y Turquía —31 — indican que nos habíamos despegado ya de estos

países mediterráneos, que aspiran, con nosotros, a vincularse, con la CEE.

2. Pero antes algo ocurrió I en el mundo occidental, 1 y por supuesto en España, que creó el fantasma de

que el "modelo franquista" no sirve cara coronar la economía. En primer lugar existieron, repito, no

menos de cinco modelos de desarrollo económico de 1966 a 1973. Las circunstancias exigían que la

sustitución se produjese adecuadamente.

Sin embargo, la crisis del petróleo de 1973-74 y la subida de las materias primas en los mercados

mundiales a partir de finales de 1975 no provocan la reacción habitual de búsqueda, de un nuevo modelo.

Ello se debe a un conjunto desdichado y variado de causas endógenas y otras externas a nosotros. Las

endógenas son esencialmente políticas: el cese dé Monreal, a mediados de 1973, cuando iba a presentar el

plan de reforma tributario que precisaba tal nonato sexto modelo económico, y cuando en colaboración

este ministro de Hacienda con Licinio de la Fuente en Trabajo había logrado mover ´hacia una mejor

distribución personal de la renta el índice de Gini en el período 1970-74; el 20 de diciembre de

1973 se produce el asesinato de Carrero Blanco; en el verano de 1974 el Caudillo enferma

gravisimamente; después, en junio de 1975, la muerte de Herrero Tejedor provoca otro fuerte trauma;

desde septiembre de tal año la campaña internacional contra España se combina con el conflicto del

Sahara, y a partir del 12 de octubre, con la enfermedad mortal del Generalísimo.

Son dos años de Gobiernos , débiles, incapaces de crear el modelo adecuado, y además porque ante esta

debilidad, los españoles se negaron a sacrificarse. Hicieron lo que casi todo el mundo occidental: no se

quería pagar la factura del empeoramiento de la relación real de intercambio. Hasta la segunda mitad de

1976 se esperó en toda" Europa no sé qué extraño milagro. A partir de estos meses, el Fondo Monetario

Internacional enseñó los dientes, y los laboristas en Gran Bretaña, Andreotti en Italia, Barre en Francia y

Soares en Portugal señalaron el único camino: el sacrificio. Este ejemplo de los vecinos sirvió para aclarar

qué deberíamos hacer en España. . Tanto más cuanto que. desde 1973.-74 el egoísmo económico

internacional, siempre existente, alcanzó niveles notabilísimos. Díganlo nuestras llamadas, con un

Régimen y otro, que eso es irrelevante, a las puertas de la CEE, y los castigos de ésta a nuestros

pescadores, nuestros siderúrgicos, nuestros productores hortofrutícolas, nuestros textiles y por supuesto

nuestros obreros emigrantes.

3. Pero desde 1975, la herencia recibida no se ha administrado precisamente bien. La oleada de huelgas;

la incapacidad para percibir que el modelo de desarrollo industrial tenía que ser otro, con diferente

relación capital-trabajo; el paro, que crece de modo alarmante; la inflación, que sube más y más; la

inversión, que se desploma y se convierte en negativa, con el dato significativo de lo que sucede en los

índices de cotización bursátiles precisamente desde diciembre de 1975; la devaluación sin sentido de la

peseta en 1976 crearon en un momento constituyente, política y sindicalmente, sin interacciones muy

graves, un pésimo substrato económico. Año y medio perdido para comenzar a poner orden en el mundo

económico se recupera muy difícilmente.

La herencia comenzó a malgastarse, y amenazó con dilapidarse. Las cifras de P.I.B. por habitante estaban

artificialmente infladas al alza. Como dijo atinadisimamente en oportunas declaraciones en "El País" el 17

de julio el vicepresidente y ministro de Economía Fuentes Quintana, hubo de irse reconociendo "nuestro

empobrecimiento relativo frente al resto del mundo".

Esto también se puede cifrar. En 1975, el P.I.B. a precios de mercado por habitante fue, como hemos

dicho, de 2.870 dólares. Si se acepta que la población española tiene un crecimiento vegetativo anual

acumulativo del´ 1,1 por 100 y se acepta también que el P.I.B. a precios de mercado va a ser de 8.200

miles de millones de pesetas en 1977, al tipo de cambio actual, de 87 pesetas dólar, que pone claro

"nuestro empobrecimiento relativo frente al resto del mundo", de casi 2.900 dólares habremos de bajar a

poco más de 2.500 dos años después.

La austeridad no viene del franquismo .precisamente, sino de lo que el "propio sistema económico genera

desde 1973 a 1975 con parsimonia, y desde 1975 a 1977 de modo aceleradísimo.

Ya está dicho; ya me he quedado tranquilo. Ahora, si se quiere seguir la serie de confusiones que siga.

Los economistas sabemos de sobra que tal confusión es simplemente un "fenómeno tero" ¿Qué es esto?

Recuérdese que en el inmortal "Martín Fierro" se puede leer: De los males que sufrimos hablan mucho los

puebleros; pero hacen como los teros para esconder sus niditos: en un lao pegan los gritos y en otro tienen

los güevos. Y se hacen los que no aciertan a dar con la coyontura: mientras al gaucho lo apura con rigor la

autoridá, ellos a la enfermedá le están errando la cura.

Juan VELARDE

 

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