Autor: Piñeiro Fernández, Serafín. 
   El Programa Económico: Reacciones para todos los gustos     
 
 Ya.    30/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

30-VII-77

EL PROGRAMA ECONÓMICO: REACCIONES

ERA de esperar. La delicada y compleja situación en que se encuentra la economía española exige, sin

duda alguna, un tratamiento profundo, en donde la cirugía, con el instrumental más moderno y so-

fisticado, tiene que hacer verdaderas filigranas para atacar el mal y dañar lo menos posible los tejidos

sanos—pocos., desgraciadamente—del cuerpo economice nacional.

PARA empezar tenemos que decir, y permítasenos seguir con el símil, que cirujanos buenos los hay, pero

¿instrumental? Sinceramente, no tanto, y ello debido a que la enfermedad económica del país tiene unas

características muy particulares, en las que se dan la mano la inflación y el paro, hecho que por sí solo

hace naufragar el instrumental de la política económica tradicional.. Tal vez sea ésta la explicación del

demoledor editorial de "Wall Street Journal", que, en síntesis, considera desacertado el programa

económico del Gobierno y vaticina, para desgracia nuestra, que con él no vamos a ninguna parte. Nos

gustaría que en esta ocasión la realidad demostrara lo contrario, pero mucho nos tememos que con el

programa de medidas hasta ahora conocidas, muchas y desagradables cosas van a ocurrir en los próximos

meses. Dureza hay en las, anunciadas, y cualquiera puede comprobar que una vez más recae, aquélla de

manera más inmediata sobre la clase media del país; aunque se vislumbra el "buen deseo" de que el

impacto se extienda lo antes posible a estadios más altos de nuestra sociedad.

PARA el hombre de la calle, para aquellos en que su fuente de ingresos es "vía nómina", las primeras

bofetadas ya están en letra de molde en e1 "B. O. del E.", y esto produce, inevitablemente, la sensación de

que los platos rotos los van a pagar los de siempre. Mal comienzo si a esta sensación no se unen otras que

demuestren lo antes posible que las cosas no van a ser así.

EL país está, no lo olvidemos, en una encrucijada nueva, tanto política como económica, y ello motiva

que las prácticas económicas del pasado sean inviables por inservibles. Así, pues, hay que echarle una

gran dosis de imaginación a la línea de actuación económica y conseguir, con el menor coste social, un

entendimiento mínimo con la oposición y con las centrales sindicales, lo que no deja de ´tener serias

dificultades, especialmente en cuanto a la actitud de estas últimas, que han reaccionado ya

desfavorablemente a la terapéutica que se está llevando a cabo.

RESULTA : curioso comprobar, no obstante, que las reacciones son de todos los colores, si bien cabe

señalar un denominador común: nadie, absolutamente nadie, está en condiciones dé ofrecer algo mejor, es

decir, mínimamente aceptado por todos, que lo arbitrado hasta ahora. Y esto es así porque la operación

quirúrgica exige en estos momentos sacrificios por parte de todos. Rara hacerlos, sobre todo por aquellos

que todavía están en condiciones de soportarlos, es una exigencia ineludible que se defina un horizonte,

aunque lejano si se quiere, nítido del panorama general del país.

POR todo ello, y sin hacer mucho caso del negro editorial del famoso diario, americano, es aconsejable

que nuestros cirujanos operen con el instrumental que tienen, pero qué lo hagan cuanto antes,

coordinando esfuerzos para que la operación se haga con rapidez y con la sensación dé que se hace a

costa de "todos". Los malos tragos, cuanto antes se pasen, mejor, y puestos a pasarlos, que nadie se quede

fuera, salvo´ aquellos que, estando inmersos permanentemente en ellos, tienen el derecho de vivir mejor.

NO queremos cerrar este breve comentario sin hacer alusión a una cuestión básica que nadie puede

olvidar. Si ciertamente estamos en la antesala de una etapa inevitablemente dura, es una obligación de

todos que sea lo más corta posible, y ello exige, entre otras muchas cosas, trabajar más y mejor en un

clima de comprensión y sensatez, pues el país, dé verdad, no tiene mucha cuerda, y sería una pena que la

democracia económica no fuéramos capaces de alcanzarla.

Serafín PIÑEIRO FERNANDEZ

 

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