Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Konrad Adenauer, un modelo ideal para Adolfo Suárez     
 
 Ya.    30/03/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

Carta abierta de Augusto Assía

KONRAD ADENAUER, UN MODELO IDEAL PARA ADOLFO SUAREZ

La política de centro del canciller alemán fue la que hizo resurgir a su país de

los escombros en que la

dejó el nazismo • lo que podría inutilizar a Suárez y su Gobierno es e/ uso del

poder para lo adulteración

de las elecciones

QUERIDO director:

Entre loa diversos argumentos que contra la comparecencia del Jefe del Gobierno

al frente de un

centro electoral «e esgrimen, uno de tos que se esgrimen más es el da la suerte

que don Manuel Portela y

su partido sufrieron a manos de loa electores el 16 de febrero de 1936. Si es

uno de los que más se

esgrimen, también es uno de los más falaces. Es, asimismo, señor director, una

de las manifestaciones de

que, aunque tiernos dejado otra» la dictadura, seguimos apegados u sus hábitos

mentales y, a la menor

ocasión, nos lanzamos a hacer verdades absolutas de aquellas que sólo son

verdades a medias, poseídos

de que, como si aún viviera el dictador, nadie se nos puede subir a las barbas.

Aún no hemos acabado de darnos cuenta de que ahora todos nos podemos subir unos

a las barbas de los

otros, y todos debemos ponerlas de remojo antes de lanzar proclamaciones

sacrosantas.

Sin duda de que el partido de mi tan recordado y entrañable amigo, don Manuel

Portela, sufrió un revés

muy grave, señor director, en los comicios del 16 de febrero.

La exclusión del centro

Pero porque Portela haya fracasado con muí formación de centro, ¿hay que sacar

la consecuencia de que

el centro debe ser excluido de la política española para siempre y don Adolfo

Suárez no puede

cosechar en las próximas urnas más que una catástrofe si sale acaudillando un

partido razonable?

¿Qué ex lo que podríamos decir, señor director, entonces de los que en las

próximas elecciones van a

acaudillar partidos cristiano-demócratas o fascistas o. para el caso,

socialistas y comunistas, o liberales y

conservadores f No hay más que ver lo que ocurrió a los cinco meses exactos para

darse cuenta de que lo

que el 16 de febrero fracasó no fue el partido de Pórtela, sino todo el sistema

político, sin excepciones,

montado por la República y de que no es más Que una superchería pretender que el

16 de febrero

constituya un escarmiento eterno contra el centro y la moderación y no los

constituya contra los

extremismos o la violencia,

A. mi modo de ver, no es poniendo el espejo sobre la estampa del 16 de febrero

como aquí ahora

debemos elegir los escarmientos o los estímulos para lo que tenemos que hacer en

España. El 16 de

febrero no nos ofrece más que ejemplos negativos y que hay que evitar lo mismo

por la izquierda que por

la derecha.

En vez de la vista al 16 de febrero del 36, a donde yo la volvería, para

encontrar la lección política que yo

desearía que aprendieran los españoles, es al año 49 y la República Federal

Alemana.

No es el papel de don Manuel Portela el que me gustaría verle asumir a don

Adolfo Suárez, pero tampoco

es el de don Manuel Azaña, el de don Francisco Largo Caballero, el de don José

Antonio Primo de

Rivera, el de don José Calvo Bótelo o el de la Pasionaria, todos ellos

igualmente tristes, si no más, que el

de don Manuel Portela,

El equilibrio de Adenauer

El papel en el que Suárez valdría la pena de que se mirara para darle a la

monarquía española la

estabilidad, él equilibrio y el éxito que España merece es el de Adenauer.

Konrad Adenaner, que recordémoslo, subió al poder después de que había cumplido

setenta y dos años, y

lo mantuvo en sus manos más de diez, durante los cuales elevó a Alemania desde

los escombros en que

la dejó el nazismo hasta uno de los pulses más respetados del mundo.

Habiendo sido una política característica de centro (el partido al que, antes de

que fuera atropellado y

destruido por Hitler, pertenecía Adenauer se llamaba precisamente centro) la

política de Adenauer prueba que la de Portela (sus adictos

nunca le añadimos a su

nombre el Valladares que sus detractores suelen añadirle ahora) no es la única

política de centro que

puede hacerse. Prueba, además, que si es una superchería el reproche que a

Suárez se le hace de que una

política de centro no puede sino fracasar, es igualmente inapropiado el otro

reproche según el cual Adolfo

Suárez no tiene derecho a intentar la conducción de España hasta la estabilidad

definitiva por la simple

razón de que el poder Que ostenta lo ha recibido de manos de Su Majestad el Rey.

¿Los que creen que el poder de Adolfo Suárez no está legitimado democráticamente

porque lo recibió de

manos del Rey, saben de dónde recibió Adenauer su poder, y no sólo

Augusto ASSIA

• • •

(Continúa en pág. sigte.)

(Viene de la pág. anterior)

su poder, sino la constitución con que hoy se sigue rigiendo la República

Federal Alemana y con la que el

Gobierno ha pasado de manos de loa cristiano-demócratas a los de los

socialistas, ha sido de manos de los

tres generales: el inglés, el americano y el francés, que asumieron la

administración de Alemania después

de la victoria sobre el nazismo?

¿No cree usted, querido director, que basta con plantear la anterior pregunta

después de constatar que fue

de puro, purísimo y tradicional centro la política con que Adenauer (para no

hablar de De Gasperi) salvó

de la catástrofe nazi a Alemania, a fin de poner en duda, por lo menos, los dos

principales argumentos

que aquí esgrimen las izquierdas y las derechas contra Suárez y la posibilidad

de que Suárez salga a la

palestra con una formación de centro. Asumir que porque lo designó el Rey,

Suárez ha de ser un

presidente del Gobierno de secunda categoría al que no le corresponden los

derechos, le corresponden a

su función y que el centro y el Gobierno, aunque el Gobierno sea centrista,

tienen que ser separados, no

tiene nada que ver con la política europea de después de la última guerra,

querido director, en ln que las

líneas maestras han estado determinadas por dos principios «n los que Adenauer

ha conseguido más éxito

que nadie, pero que todos los políticos europeos de los últimos treinta años han

perseguido por Igual.

Los dos principios

Primer principio: Darle a los países una forma de gobierno estable y equilibrada

en la que oposición y

poder se alternen.

Segundo principio; Arbitrar una constitución que facilite el primer principio.

¿Lo que los puristas quieren aquí es todo lo contrario, es que en honor de UH

concepto teológico de la

legitimidad lo que los puristas quieren es que lo que salga de las elecciones

sea la imposibilidad

metafísica de que se imponga un gobierno estable y equilibrado como el que de la

combinación del

actual Gobierno y un triunfo centrista podría salir Que las españoles se miren

fu el espejo de Alemania

y Adenauer, ya que con nuestra historia no nos es fácil mirarnos en el de

Inglaterra o en el de los Estados

Unidos, y mediten si se justifica que, por el fuero, sigamos pisoteando el

huevo. Lo

que podría inutilizar a Suárez y su Gobierno no es que lo haya nombrado el Rey

ni quiera llevar una

política de centro, lo único que podría inutilizarlo es el uso del poder para la

adulteración de las

elecciones o la ululación de la voluntad de íos españoles, pero mientras no

hagan ninguna de estas d».?

cosas, sino todo lo contrario, el Gobierno y Suárez tienen tanto derecho como el

que más a concurrir a las

elecciones y, probablemente, más posibilidades que nadie a fin de conseguir una

mayoría sólida que le

facilite a España una perspectiva en la que el porvenir esté garantizado al

menos por cinco años. Si esta

es una tesis política mala, yo, señor director, perdóneme, pero soy partidario

de una mala tesis política,

con lo que le saludo cordial mente.

Augusto ASSIA

 

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