El programa económico de Fuentes Quintana. 
 ¿Qué se va a hacer con la economía?     
 
 Diario 16.    05/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

El programa económico de Fuentes Quintana

¿Que se va a hacer con la economía?

MADRID, 5 (D16). El nuevo vicepresidente económico del Gobierno, Enrique Fuentes Quintana, no se

ha recatado en criticar la política económica —más bien falta de política económica— seguida por el

Gobierno Suárez. Tanto a título individual y como director del Departamento de Estudios y Programación

de la Confederación Española de Cajas de Ahorro, el profesor Fuentes Quintana ha propuesto un

programa de saneamiento financiero que, en líneas generales, ha sido aceptado por los diversos grupos

políticos del país.

En el último informe de "Coyuntura Económica", revista del Departamento de Estudios y Programación

de las Cajas de Ahorro, se contiene un resumen de la política económica propiciada por Fuentes que

posiblemente, será el que adopte el Gobierno con muy ligeras matizaciones.

La inflación, prioritaria

De los tres problemas básicos de la economía española —inflación, paro y déficit de la balanza de

pagos—, se reconoce como fin prioritario la lucha contra la inflación.

El programa —afirma "Coyuntura Económica"— considera el objetivo de sanear nuestra economía como

un objetivo gradual que debería llevar en tres años el índice de precios español a las tasas medias vigentes

en Europa. El principio fundamental del programa lo constituye la asunción por el Gobierno del

compromiso firme de su realización, un compromiso que. proclamado de forma inequívoca, permita

quebrar las expectativas alcistas de precios.

Inevitable devaluación

Para el logro de estos objetivos se proponen las siguientes medidas: En el frente externo, el desarrollo de

una política cambiaría fijada por la capacidad adquisitiva de la peseta (léase devaluación), el despliegue

de una política de fomento de las exportaciones que perfeccione las medidas ya muy desarrolladas

actuales, moderación de las importaciones agrícolas y energéticas y una dirección centralizada de la

política de endeudamiento exterior con el criterio .de favorecer la reducción del déficit.

Orden en el sector público y más competencia

En el frente Interno, las medidas necesarias —según las tesis de fuentes contenidas en la revista

"Coyuntura Económica"— se agrupan en cinco núcleos diferentes:

1 Una política de sanea miento del sector público manifestada en tres direcciones distintas: la

presupuestaria, con la elaboración de unos presupuestos completos e integrados del sector público, la del

gasto público, mejorando la técnica y descentralizando la responsabilidad del gasto, la de financiación,

consistente en revisar precios públicos e imposición, ensayando una reforma fiscal gradual y su mejor

aplicación por una Administración Tributaria renovada.

2 Reducir el área de no mercado, ello supone la revisión profunda de las subvenciones y gastos fiscales

que deben orientarse hacia un estímulo de la ocupación, así como la revisión de la

política de crédito oficial, tanto en financiación como en tipos de interés. Otras medidas serían la

liberalización progresiva de los coeficientes de inversión obligatoria de Bancos y Cajas, liberalización

"progresiva del mercado de obligaciones y de los tipos de interés una vez cumplidas las condiciones

anteriores.

3 El tercer puto de las acciones internas sería extender la competencia y la libertad económica, tanto en la

industria como en las condiciones de trabajo.

Pacto social

4 La cuarta acción se re fiere a la política de rentas. Moderar las rentas de capital y las salariales es

fundamental, pero no es tarea fácil, ya que no se puede articular una política de rentas sobre una

disposición legal impuesta coercitivamente, sino que se requiere una voluntad colectiva para su

moderación. Las líneas de comportamiento a que deben responder las rentas de trabajo debe decidirse por

una participación activa de los trabajadores en la elaboración y decisión de esa política económica. Para

que las centrales sindicales acepten una moderación en el crecimiento de los salarios se han de ofrecer

compromisos ciertos y no vanos, concretos y no abstractos sobré aspectos vitales de la política económica

del país que determinan la participación de los trabajadores en la renta nacional y en el tipo de sociedad

que pretende crearse: inversiones generadoras de empleo, producción de determinados bienes públicos —

financiados con equidad— de importancia estratégica para las clases sociales con menor renta (vivienda,

enseñanza, sanidad, seguros sociales) y modificaciones fiscales.

La necesidad de financiar un adecuado seguro de paro se señala en este cuarto punto del programa y se

afirma que, dadas las limitaciones a corto plazo del actual sistema tributario, podría pensarse en que las

rentas de capital colaborasen con un recargo impuesto excepcional sobre transmisiones patrimoniales

junto con un impuesto especial sobre el capital de las empresas. Las rentas de trabajo también deben

colaborar a la financiación del paro, y para ello podría pensarse en el establecimiento de un impuesto

especial y transitorio sobre las retribuciones del trabajo personal que superaran determinada cuantía.

5 La quinta acción del programa corresponde a la política monetaria. Acción indispensable pero que

exige el cumplimiento de las anteriores para que sea factible y revista el menor coste para la sociedad.

Estas cinco acciones —afirma "Coyuntura Económica"— reclaman su articulación en un programa que

cuente con el consenso interno y externo. El externo porque será necesario durante algunos años recurrir a

la ayuda exterior para financiar, bien vía crédito o entradas de capital, nuestros déficit en la balanza de

pagos por cuenta corriente. Esto significa que necesariamente el conjunto de medidas que se adopten

deberá tener la conformidad explícita o tácita de los inversores prestamistas extranjeros y la previa del

Fondo Monetario Internacional y de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

En el aspecto interior, las medidas y, más concretamente, la distribución de costes que las mismas

signifiquen, deben tener un amplio apoyo social puesto que en caso contrario, tal como ha demostrado la

experiencia, su inutilidad será manifiesta.

 

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