Quintana ha dicho en ABC. 
 La resaca económica     
 
 ABC.    05/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

QUINTANA HA DICHO EN ABC

LA RESACA ECONÓMICA

En vísperas de Navidades de 1976, Enrique Fuentes Quintana vuelve a A B C. Escribe nuestra tercera

página y la titula «La resaca económica», arrancando de lo que un político había dicho poco antes: «Nos

estamos embriagando de política, y, entre tanto, el país se está hundiendo económicamente». Fuentes

Quintana reflexiona: primero hay que conocer el problema, hacer el diagnóstico de la situación.

Consecuencia inmediata: actuar sin demora. Habla de un «saneamiento de la economía». Y escribe:

«Los españoles nos hemos negado a pagar el coste de la crisis y hemos desplazado el peso del ajuste

necesario sobre la balanza de pagos, el presupuesto y el crédito. Prolongar esos comportamientos llevará a

la economía hacia una situación limite muy próxima, ya que requerirá medidas drásticas difíciles de

implantar manteniendo el orden económico y la paz social. Es necesario ganar cuanto antes un mayor

equilibrio interno y conseguir una mejora paulatina del equilibrio exterior. Objetivo que a su vez demanda

otros: realizar un esfuerzo exportador, economizar al máximo las importaciones y contener el crecimiento

de la demanda interna de consumo. El coste social impuesto por la contención del gasto debe repartirse

con justicia en función de la capacidad de pago de cada ciudadano a través del presupuesto. Dicho en

otros términos: la negociación de un programa de saneamiento financiero ha de exigir el esfuerzo preciso

de las rentas elevadas para contener, como es obligado, el crecimiento del coste unitario del trabajo. La

carga progresiva del programa de saneamiento financiero tendrá que ser elevada para que sea socialmente

aceptable.

Este programa de actuación inmediata no puede ni debe suponer que se renuncie a «medidas a plazo

medio» y «largo». El programa que se articule debe reunir en su concepción, elaboración y publicación

esa doble óptica del corto plazo y del medio y largo, mostrando las alternativas y las elecciones realizadas

para abrir el camino hacia el futuro de la economía española. Esa programación a plazo medio y largo

debe procurar corregir los defectos evidentes de la estructura productiva actual: su escasa potencia

exportadora, los desequilibrios sectoriales y regionales y remediar la ocupación insuficiente que la misma

ofrece a nuestra población activa.

Resulta necesario jugar con más ánimo y energía las cartas de la «competencia» y la «libertad» para que

la empresa gane con ellas la baza del progreso. La restauración, paciente y perseverante, de la

competencia debe constituir un criterio fundamental.

Los campos a que se han de extender las libertades son múltiples: ha de asegurarse la libertad de

producción y de mercado de les distintos bienes y servicios; han de definirse unas condiciones para la

política laboral semejantes a las que caracterizan a/ empresario etirrjpeo con e! que compite la empresa

española; ha de alterarse la organización financiera, revisando y reduciendo los circuitos privilegiados de

crédito (que tanto benefician a la gran empresa en detrimento de la mediana y pequeña), liberalizando

paulatina y coherentemente los mercados de dinero y de capitales de las interferencias que padecen y que

limitan su eficaz funcionamiento: ha de mantenerse la competencia activa del exterior, corrigiendo los

márgenes desiguales de protección efectiva que concede el juego simultáneo del arancel y de los

impuestos de compensación de gravámenes interiores.

Esa definición del cuadro de la empresa libre tiene que completarse con las medidas necesarias para que

el sector público articule un presupuesto «completo» de sus actividades, financiado con suficiencia,

flexibilidad, equidad y eficacia."

 

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