El pensamiento económico-financiero de Fuentes Quintana     
 
 Ya.    06/07/1977.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 47. 

6-VII-77

INFORMACIÓN NACIONAL

Pág. 13-ya

EL PENSAMIENTO ECONÓMICO - FINANCIERO DE FUENTES QUINTANA

"La recuperación de la economía española nos la han hecho difícil desde fuera y la hemos hecho difícil

nosotros desde dentro" • "la lista de nuestras preocupaciones económicas la encabeza la magnitud actual

del déficit de la balanza de pagos" • "Es necesario un ahorro significativo de las importaciones y el

consumo interno, así como una reducción en el sector de no mercado" • "El crecimiento programado de

las rentas constituye una condición ineludible para minorar la inflación" • "Hace falta una política a corto

plazo de gestión e inspección fiscal para crear un seguro de paro suficiente" • "La extensión del sistema

de economía de mercado, un principio que inspire permanentemente a la política económica"

El recientemente nombrado vicepresidente para Asuntos de Economía, don Enrique Fuentes Quinatana,

es, sin duda alguna, uno de los principales personajes no sólo en el campo de su profesión, sino ahora

también en e1 Gabinete ministerial, por ser la situación económica una de las más difíciles y preocupantes

con las que se enfrenta España.

El catedrático señor Fuentes Quintana ha elaborado toda una teoría económica, de la cual recogemos los

puntos más importantes. Para él, como se verá, es ineludible el conocimiento previo de los hechos para

llegar a posibles soluciones.

"Cualquier intentó de hallar soluciones a la crisis económica española tiene que partir de un

reconocimiento de los hechos en los que esa crisis se manifiesta y de una ordenación de los problemas

que de la interpretación de esos hechos se deduce. Separemos, pues, los hechos con cuyo recuento

inevitable debemos comenzar de la interpretación que de ésos hechos puede darse.

Una observación atenta del comportamiento de la economía española, a lo largo de su pasado desarrollo,

revela la presencia de una serie de hechos que resulta fundamental .destacar:

1. La pérdida de la relación real de intercambio en un 25 por 100 a partir de la iniciación de la crisis

energética. Desde 1978, España se ha empobrecido frente al resto del mundo en una cuarta parte de los

que en aquél momento podían comprar sus exportaciones. Dicho en otros términos, la cantidad de

importaciones que pudo comprar una determinada exportación española realizada en 1976 es un 25 por

100 menos dé lo que esa exportación compraba en el año 1973.

2. El consumo privado y público ha crecido ininterrumpidamente desde el comienzo de la crisis

energética por encima .de las tasas de crecimiento registradas en el PIB. El consumo privado, que

ascendía en 1973 al 66,3 por 100 del PIB, pasaba en 1976 a significar el 70,3 por 100, mientras él

consumó público, que se situaba en el 9 por 100 del PIB en 1973, sobrepasaba el 10 por 100 en 1976.

3. El aumento de las expectativas alcistas del público. Los constantes crecimientos del coste de la vida en

los últimos años han arraigado firmemente en las expectativas del público el crecimiento de los precios, y

éstas expectativas alcistas forman parte de la conducta de los distintos agentes económicos, constituyendo

una parte fundamental del mapa psicológico del país. Una encuesta de opinión, recientemente realizada

por el Servicio de. Estudios y Programación de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, nos ha

mostrado con toda claridad el profundo convencimiento de la población española en la inflación. En

efecto, el 91 por 100 de la población encuestada a finales del pasado ejercicio creía en la elevación de los

precios "en el futuro inmediato, lo que mostraba la consolidación y la fuerza del proceso. inflacionista en

la opinión de los españoles.

4. Alza del coste unitario del trabajo. Tres factores han impulsado, desde el comienzo de la crisis

energética, un intenso crecimiento del coste unitario del trabajo: la elevación de las retribuciones

salariales a tasas situadas permanentemente por encima del 20 por 100 anual, el crecimiento del coste

laboral a consecuencia de las mayores cuotas de la Seguridad Social y el lento aumento de la

productividad marginal del trabajo.

5. Caída en la productividad de las inversiones. Cuando se contemplan los resultados que ofrece la

marcha temporal de la productividad de la inversión en nuestro país se comprueba que, desde 1964, se ha

producido un claro deterioró en el rendimiento de la inversión, que se intensifica agudamente a partir

de 1973 hasta hoy. Una investigación realizada en el Servicio de Estudios y Programación de la

Confederación Española de Cajas de Ahorros estima que para el total del periodo observado, la

caída en la productividad de la inversión puede cifrarse en una tasa superior al —3 por 100 anual.

Otros cálculos distintos de los nuestros contrastan la veracidad del mismo fenómeno. En

efecto, el Servicio de Estudios del Banco Hispano Americano ha estimado, que la productividad marginal

del capital ha disminuido de un 15 por 100, en 1972-73, a alrededor de un 2 por 100 en 1975-76.

6. La caída de la productividad de las inversiones y el aumento del coate unitario del trabajo han

producido una consecuencia natural: la crisis del excedente empresarial. En efecto, este excedente sufre

una intensa caída en 1975, de la que no se recupera en el ejercicio del 76, y de la que es testimonio directo

la redistribución efectuada en la participación en la renta nacional de las rentas de trabajo. Las rentas de

trabajo, que significaban él 59,8 por 100 en 1973 en la. renta nacional, han pasado a significar hoy el 66,6

por. 100 de la renta naciónal, mientras qué el excedente pasaba del 40,2 por 100 de la renta nacional en

1973 a 33,3 por 100 en el año 1976.

7. La caída en el proceso de inversión. Los dos últimos ejercicios registran tasas negativas en el

crecimiento de la. formación bruta de capital del país, testimoniando claramente la crisis por la que

atraviesan las expectativas empresariales.

8. Cambios fundamentales en la estructura productiva española. Cuándo se analizan las cifras disponibles

de ocupación de mano de obra en la economía española nos encontramos —según prueban los estudios

realizados en la Fundación del ÍNÍ—con que la estructura productiva española, a lo largo del período

1962-70, ha utilizado técnicas ahorradoras de. trabajo; de forma tal que las necesidades relativas de,

empleo se han movido a una tasa media anual de—6,3 por 100. Dicho en otros términos, la demanda final

en 1970 permitió ocupar á 12,5 .millones de personas; Si la estructura productiva hubiera sido la de 1962,

esa demanda final hubiera suministrado emple´o a 20 millones de trabajadores. Por otra parte, es preciso

tener en cuenta qué, como han demostrados los análisis de la función´ de ocupación del Servicio de

Estudios del Banco de España, un incremento del 1 por 100 en los salarios nominales en un trimestre

produce en el mismo trimestre un aumento del paro del 1,4 por 100 y del 8,22 por 100 a largo plazo.

Estos son los hechos con los que nos enfrenta un análisis objetivo de nuestra realidad económica. Nos

gusten o no, esos hechos están ahí, y ninguna actuación de la política económica podrá olvidarlos.

Esas ocho características definen, nuestro presente,.y sin partir de ellas e interpretar sus interrelaciones,

será imposible superar la crisis económica que atravesamos.

Refiriéndose a los problemas de nuestra política económica, Fuentes Quintana manifiesta:

"Continuar la recuperación de la economía de España, logrando tasas de desarrollo mayores, constituye

un objetivo de cuantos en ella vivimos y participamos. Pero ese objetivo nos lo han hecho más difícil

desde fuera y nosotros mismos nos lo heñios hecho más difícil desde dentro.

Nos lo han hecho más difícil desde fuera porque la crisis económica se ha manifestado, en definitiva, en

una incompatibilidad mayor de la que sé registró en el pasado entre las tasas de desarrollo económico

viables y los déficits financiables de la balanza de pagos. Cuando se observa la relación existente entre e1

crecimiento de la producción española y el déficit de la balanza de pagos pudo establecerse en el pasado

una relación significativa que los economistas denominábamos del 7 por 100 y en virtud de la cual

cuando la tasa del PIB superaba ese crecimiento anual, se producía un tirón de las importaciones de tal

intensidad que generaba un déficit cuantioso en la balanza de pagos que obligaba a detener antes o

después—más bien antes que después—éi crecimiento económico. Hoy esta ley se ha hecho mucho más

exigente, y un crecimiento modesto como el conseguido en el 76 de tan sólo el 2 por 100 del PIB ha

obligado a incurrir en un déficit de la balanza de pagos de más del 5 por 100 del PIB.

(Continúa en pág. siguiente)

El pensamiento económico - financiero

(Viene de la página anterior)

Los problemas que plantea esa acusada interdependencia entre intensidad en el crecimiento económico y

déficit de 1a balanza de pagos, no pueden resolverse negando infantilmente la mayor, esto es, negando la

existencia de las dificultades derivadas de la balanza de pagos. A esta interdependencia no debe. escapar

ningún planteamiento de los problemas económicos españoles que trate de buscar soluciones. Negar la

existencia de un grave problema de balanza de pagos, ligado al desarrollo económico español, equivale a

desconocer los datos más elementales de nuestra economía, a realizar una fácil e irresponsable

demagogia, o a acreditar públicamente un tragicómico desequilibrio mental.

La magnitud actual del déficit de la balanza de pagos española, tras de la cual se halla el empobrecimiento

relativo de España frente al exterior, fuerza a adelantar ese problema a la cabeza de la lista de nuestras

preocupaciones económicas, no sólo momentáneas, pues sus dimensiones hacen, que e1 déficit no pueda

alcanzar remedio en poco tiempo. Por otra parte, el déficit de la balanza de pagos reclama una

programación simultánea de las tasas de desarrollo de la producción y el nivel de precios con las que está

indisolublemente ligado. Dicho en otros términos: las acciones tendentes a eliminar el déficit de la

balanza de pagos no pueden concebirse como una política ocasional y limitada a actuar en el frente del

comercia exterior. Pide el desarrollo de una política con tres características: una. acción continuada a lo

largo del tiempo, una acción conjunta con la programación de la tasa de desarrollo de la economía y la

reducción de la tasa de inflación; una acción profunda, en fin, en la que el Gobierno trate de movilizar

todos los recursos y energías de la sociedad dadas las graves dificultades para conseguir este propósito.

Estas tres características convierten a las soluciones a la crisis en soluciones interdépendientes. Cada una

de las medidas sugeridas carecen de sentido—que equivale a decir que carecerán de eficacia—adoptadas

aisladamente. Es la suma coordinada de las distintas acciones en los distintos frentes en que operan lo que

las hace útiles. A esa condición deben entenderse subordinadas las propuestas siguientes:

Primer frente de actuaciones

El primer frente de actuaciones se halla en la .balanza de pagos, y las medidas correspondientes

atenderán:

1. A forzar las . exportaciones al máximo permitido por la capacidad productiva interna y ía

asimilación de.los mercados exteriores, llevando hacia su. realización los recursos productivos

necesarios.

2. A moderar el crecimiento de la importación.

3. A utilizar la capacidad de endeudamiento encauzada a través de los organismos internacionales

(FMI, OCDE), con e1 fin de que ésta se articule al servicio de un plan coherente de saneamiento

financiero que posibilite y facilite el aumento de la exportación.

En estás tres direcciones deberían discurrir las medidas de política cambiaría, arancelaria, de precios, de

crédito, seguro de crédito y fiscal. Destacaré, además, dos puntos. El primero es la importancia de lograr,

merced a una política de precios realista de la energía importada y un plan drástico de economías en su

utilización interna, un ahorro significativo de las importaciones y consumos internos. Esta ha de ser una

parte vital del plan de saneamiento financiero para solucionar la crisis. El segundo punto se refiere a la

necesaria relación entre precios internos, exteriores y política cambiaría. No puede olvidarse que una

clara elevación de los precios internos sobre los exteriores pesará sobre los mercados de cambios y la

exportación, reclamando un precio de la valuta coherente con la energía aplicada a la lucha contra la

inflación en el interior y la marcha de la inflación del exterior.

EXCESIVO AUMENTO DEL CONSUMO

El desarrollo económico de España—afirma el catedrático—no solamente nos lo han hecho difícil desde

fuera. Nos lo hemos dificultado también nosotros mismos, a través de un comportamiento que tiene como

rasgo más visible el crecimiento del consumo privado y público por encima de los incrementos del PIB,

que es necesario corregir en sus causas, porque ese crecimiento es posible en la medida en la cual las

rentas se han movido por encima de las alzas de la productividad y los precios se han acelerado por

encima de lo deseable.

Detrás de esta marcha de los hechos está el comportamiento de los distintos sectores económicos un

sector público con unos gastos de discutible productividad que no ofrece aún un presupuesto suficiente e

integrado que permita controlar legal y económicamente sus actividades, y un cuadro de inversiones

financiadas a través de una limitación de la libertad de las instituciones de crédito y ahorro que han

dirigido el procesó de inversión del país hacia sectores cuya baja productividad se aprecia claramente en

la dramática caída que, registran los índices que tratan de mediría. No nos engañemos: las fausas de la

baja productividad de la inversión española no están sólo en un sector público poco eficiente y mal

financiado, sino también en la existencia de lo que algunos economistas británicos denominan sector de

no mercado, es decir; actividades privadas que, pese a serlo, caen más allá del mercado y que la empresa:

puede realizar porque el Estado sostiene sus actividades con subvenciones, reducciones impositivas y

créditos privilegiados. La economicidad del gasto del sector público debe ser severa, pero la reducción del

sector de no mercado es igualmente necesaria, porque, lo que lo que España, necesita fundamentalmente

es forzar el ritmo de los sectores productivos en los que pueda encontrar el rendimiento necesario para

elevar la oferta y calmar la marcha de los precios.

De aquí se siguen tres grupos de actuaciones diferentes de la política económica:

• 1.º Programación de los aumentos del coste; del trabajo y de las restantes rentas.

• 2.° Evolución programada del presupuesto del Estado y reducción del sector de no mercado, con

extensión del área de la competencia y la eliminación del intervencionismo y la burocratización existente

tanto en los mercados financieros como en los reales.

• 3.º Evolución definida de la política monetaria con una; aproximación gradual del crecimiento de

las . disponibilidades "líquidas a tasas anuales compatibles con la estabilidad objetivo fijada para los

precios.

LUCHAR CONTRA LA INFLACIÓN

La teoría que sobre la inflación tiene Fuentes Quintana es la siguiente:

Es evidente que el crecimiento programado de las rentas constituye una condición ineludible para minorar

la inflación. Este es de todos los componentes de la lucha antiinflacionista el que cuenta con mayores

dificultades de aceptación social El crecimiento de los costes unitarios del trabajo constituye una de las

fuerzas que está detrás del alza de los costes y de la inflación de precios.

Ese crecimiento se apoya en tres componentes: la elevación de los salarios monetarios, el crecimiento de

la Seguridad Social y la baja productividad del trabajó.

Dado el ritmo actual del crecimiento de los precios en España y en los países de la OCDE, conseguir una

tasa de inflación acorde con la registrada en estos países no es una tarea que pueda realizarse en poco

tiempo si no es con un enorme sacrificio que difícilmente la población española estará dispuesta a

soportar. En consecuencia, una posible alternativa consistiría en reducir en un plazo prefijado—tres-

cuatro años—la tasa de inflación española para igualarla con el promedio de los países de la :OCDE. La

tasa de inflación anual que debería alcanzarse en cada ejercicio tendría que ser comprometida por el

Estado previamente, de tal suerte que si empezásemos con la tasa actual—en torno al 20 por 100—, un

objetivo razonable sería conseguir en este ejercicio una reducción, de tres-cuatro puntos y un porcentaje

semejante en los tres siguientes, con 10 cual, desde el nivel actual del 20 por 100, podríamos bajar

sucesivamente al 17, 14 y 11 por 100 para alcanzar una tasa semejante a la inflación europea en 1980.

Este objetivo es muy poco ambicioso, pero es el único que daría realismo a un objetivo límite de los

precios. Fijar un límite ambicioso de precios equivale a registrar con desilusión cómo no se conquista.

Ahora bien fijado él objetivo límite de la inflación, éste tendría que ser la base de todas las actuaciones de

la política económica y, desde luego, de la política de retribuciones salariales.

Los costes de la Seguridad Social, segundó factor que eleva los costes de trabajo, habrían de ser objeto de

una atención prioritaria que podría discurrir en dos tipos de actuaciones diferentes: formulación de un

plan a corto plaza tendente a congelar las contribuciones de la Seguridad Social y limitar sus costes de

funcionamiento y definición de un plan a plazo medio tendente a modificar su financiación y

organización. El plan a corto plazo debería concentrarse, en la definición del déficit y a su disminución.

Esa doble acción difícilmente se aceptará sin llamar a las rentas elevadas a una aportación significativa a

través de la imposición progresiva. Lo que requiere definir una política a corto plazo de gestión e

inspeccion fiscal que tuviese como objetivo el logro de unas recaudaciones previamente presupuestadas

obtenidas de tributos prefijados para atender a la financiación de un seguro de paro suficiente.

Esta doble actuación debería secundarse por una cuidadosa política que cerrase con toda firmeza las

alternativas abiertas a la obtención de rentas especulativas.

En cualquier caso, es preciso afirmar que la aceptación social de una política, de rentas que discurriese a

lo largo de las líneas anteriores dependerá de la generalidad con la .que logren exigirse sacrificios dentro

de la sociedad y la transparencia con la que .se formulen las condiciones impuestas a cada uno de los

grupos sociales.

Política presupuestario y monetaria

El segundo:campo de actuación de un plan de saneamiento financiero es el de la política presupuestaria y

la definición del sistema económico.

Tres son—a juicio del vicepresidente— las líneas básicas a las que debería ajustarse la politica

presupuestaria:

• Contener el g a s t o público, realizando una revisión de sus partidas fundamentales, entre las

cuales debería concederse un especial interés a las subvenciones y gastos fiscales. El déficit actual de

numerosas empresas públicas debería reducirse sustancialmente integrando su política de precios en la

política económica general, con el.fin de conseguir el objetivo fijado para la tasa de la inflación.

• Reformar la imposición, con el doble propósito de servir a los fines de la política de rentas

y aumentar el ahorro del sector público.

• Elaborar un presupuesto integral para la totalidad del sector público. La falta de este presupuesto

quizá podría constituir la primera medida con la que probar la decisión de acometer la reforma de

la imposición. Por la disponibilidad de este documento presupuestario y por una política de

información, debería iniciarse la práctica de una reforma fiscal.

La extensión de un sistema de economía de mercado debería ser un principio que inspirase per-

manentemente a la política económica y contaría, al menos, con los escenarios fundamentales: el laboral y

el financiero. El tercer campo de actuación de la política económica habría de ser. el de la política

monetaria. Su propósito consistiría" en conseguir un retorno gradual hacia tasas de crecimiento de las

disponibilidades líquidas acordes con el objetivo de precios, la tasa de crecimiento de salarios y el

desequilibrio del sector público. Considerar catas interdependencias, es importante, toda vez que para que

la política monetaria resulte viable no debe sobrecargársela con aquello que no puede hacer.

Si la política de retribuciones presiona sobre los costes empresariales a los mismos ritmos que en el

pasado y si la polítíca del sector público, directa o indirectamente, resta disponibilídades líquidas a la

financiación del sector privado, difícilmente la política monetaria resistirá las presiones sociales ante este

su comportamiento ortodoxo e imprescindible. De ahí que la articulación de las medidas de la política de

saneamiento financiero en un todo coherente sea una necesidad fundamental.

 

< Volver