Fuentes Quintana en RTVE: Ha llegado la hora de la economía     
 
 Ya.    09/07/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

Fuentes Quintana en RTVE: Ha llegado la hora de la economía

Los problemas económicos del país sólo pueden superarse con el esfuerzo y la colaboración de todos •

Quien prometa soluciones fáciles para la situación económica española no construye la democracia.

Practica la demagogia • Medidas económicas del Gobierno: Protección de las clases modestas, realización

de la reforma fiscal, respeto a la economía de mercado sin intervencionismos ineficientes, erradicación de

la especulación del suelo • El Gobierno negociará la aplicación de su programa sin imposiciones

Un vicepresidente segundo del Gobierno para Asuntos Económiaos, don Enrique Quintana Fuentes,

adelantó ayer las Úneos directrices de la actuación económica del Gobierno.

Estas fueron las palabras que él profesor Frentes Quintana pronunció ante las cámaras de TVE en el

transcurso de la segunda edición de Telediario: Buenas noches:

Permítanme ustedes que les quite unos minutos de su tiempo en esta hora familiar. Y que se lo quite para

hablarles de un tema siempre enojoso: la economía. Pero ustedes .saben que a los temas enojosos hay que

hacerles frente, y cuanto antes mejor.

Yo no soy una persona con vocación por la política activa. Mis aficiones han ido siempre por otros

rumbos. Y si en esta ocasión he accedido a la llamada del presidente Suárez ´para que me hiciera cargo de

la dirección de la política económica no ha sido porque creyera que el momento era favorable y que la

tarea que me esperaba era fácil y briwante. Todo lo contrario: sé que tengo por delante una misión difícil,

dura y desagradable, y he hecho lo que he creído que era mi deber en un momento en que los problemas

planteados exigen la colaboración responsable de todos los ciudadanos.

De todos. Esto es lo primero que quiero decirles esta noche, tas soluciones de los problemas económicos

nunca son económicas, sino políticas. No hay oscuras fórmulas técnicas que permitan resolver las

dificultades en un clima de gabinete. Los problemas económicos de un país sólo pueden superarse

mediante el esfuerzo y la colaboración de todos. Y ese esfuerzo y esa colaboración son lo qué, en fin de

cuentas, vengo a pedirles a ustedes; porque sin ellos, poco podríamos hacer.

Sé, desde luego, que sólo puede esperar esa colaboración un Gobierno en quien ustedes confíen como

veraz y que les merezca credibilidad. Y sé que esa confianza pendremos que ganarla día a día, con

palabras veraces y con hechos que respondan a las palabras. Yo deseo empezar ésta misma noche a hacer

méritos para ganar su confianza, tratando de exponerles y no ocultarles los graves problemas que tiene

planteados nuestra economía. Porque entiendo que mi primer deber es el compromiso de la claridad,

que la información del Gobierno sea su información para que cada ciudadano forme su juicio personal y

defina libremente su actitud y su conducta.

Ustedes intuyen y comprenden, desde luego, esos problemas sin necesidad de que yo venga aquí a

decírselo, porque la economía es cuestión de experiencia y de sentido común, "y ustedes poseen ambas

cosas en abundancia. Si las sufridas ama,s de casa vuelven desanimadas oada día del mercado y

constatan, con mayor precisión que cualquier índice de precios, que el coste de la vida sube, es que las

cosas no van bien; porqué una carrera de precios no puede llevar a un país a ninguna parte. Si un número

creciente de personas, hombres y mujeres, jóvenes y otros que han dejado ya de serlo; ven frustrada la

posibilidad de ejercer su más noble derecho, el derecho a trabajar, es que las cosas no van bien; porque la

sociedad no puede aceptar un paro elevado y creciente como algo normal y tolerable. Y si ustedes leen

cada mes que el valor de nuestras compras al extranjero supera fuertemente al valor de los bienes y

servicios que vendemos al resto del mundo, es que las cosas no van bien; porque una sociedad es en este

aspecto, en todo semejante a una familia que si insiste en gastar más de los que ingresa, acabará por

agotar sus ahorros y su crédito.

Todo esto lo saben ustedes, y saben, por tanto, que las cosas económicas no van como todos desearíamos

en esta hora decisiva de la llegada de la democracia. Yo apenas puedo añadir más que la precisión dé

algunas cifras, Puedo decirles que mientras la gran mayoría de los países industriales ha conseguido en

dos años, con gran esfuerzo, reducir a la mitad la velocidad a la que aumentan sus precios, nosotros

hemos doblado esa velocidad en el mismo tiempo; y puedo añadir que si el coste de la vida se elevó en un

19 por 100, aproximadamente, a lo largo de 1976. este año lleva el camino de aumentar bastante mas—

casi un 30 por 100—si no ponemos algún remedio. Puedo decirles que el número de parados ha superado

el 5 por 100 de la población trabajadora. Y puedo decirles que nuestro déficit de mercancías y servicios

con el resto del mundo, que fue de 3.500 millones de dólares en 1975 y de 4.200 millones de dólares en

1976, lleva trazas de que en 1977 se acerque a los cinco mil millones de dólares si no ponemos los

debidos remedios y decisión para evitarlo. Basta examinar estas cifras para comprender, lo que es mucho,

qué la economía no .puede seguir así si queremos un futuro bienestar para nosotros y para nuestros hijos.

Democracia y demagogia

Los problemas económicos que tenemos planteados son difíciles y son, además, complejos. La situación

de la economía española no autoriza a nadie a proponer ni a prometer soluciones fáciles. Quien lo haga no

construye la democracia: practica la demagogia.

Porque nuestros problemas son, por una parte, problemas heredados del proceso de crecimiento

económico rápido y desordenado del pasado. Con defectos y desequilibrios que no se remediaron a su

tiempo ya su hora. Además, a medida que pasaban los años, comenzamos a expresar necesidades de un

orden más elevado: queríamos más y mejor educación para nuestros hijos, queríamos más y mejor

asistencia sanitaria, queríamos unas ciudades y unos pueblos de rostro humano. Pero nuestra sociedad,

que tan rápidamente había aumentado la producción de mercancías, había desatendido este campo de las

necesidades sociales. Y así hemos venido padeciendo una crisis continua en terrenos como la educación o

la sanidad, nuestra dotación de infraestructura social se nos ha quedado pequeña y hemos de soportar un

medio rural empobrecido y unas ciudades víctimas de la especulación y de una urbanización defectuosa.

CAUSAS DE LA CRISIS

Todos estos problemas pesan sobre la situación actual. Pero tenemos que ser conscientes, «sin embargo,

de que los problemas más acuciantes, los que más nos acosan de modo inmediato e impiden atender

adecuadamente a esos otros que he mencionado, tienen un origen mucho más próximo. Su causa

inmediata es la crisis del petróleo, que ha impuesto un empobrecimiento automático a este, país, que no

hemos querido reconocer ni aceptar.

También aquí la experiencia y el sentido común de la economía familiar son todo lo que se necesita para

comprender el problema. A partir de la crisis del petróleo, España ha visto encarecidas sus compras al

resto del mundo respecto de sus ventas en casi un 25 por 100. Piensen ustedes ahora en una familia que se

encontrara con que todo lo que compra para atender sus necesidades ha aumentado de precio, por término

medio, en un 25 por 100, pero lo que ella vende, su trabajo o las mercancías que produce, no han variado

dé precio.

Desde luego, lo único que esa familia no puede hacer ignorar esa situación y seguir viviendo como si

nada hubiera ocurrído. Pues bien, ese comportamiento ha sido el de nuestra economía.

Y esto es lo que no puede seguirse haciendo. Nuestro país ha vivido con asombrosa madurez un proceso

profundo de cambio político y ha mostrado un vivo deseo de libertad y de democracia. Y las diflcuitades

de ese proceso han absorbido inevitablemente la atención del Gobierno anterior. Pero ha llegado la hora

de la economía. Porque si no resolvemos con decisión nuestros problemas económicos no sólo se verá

amenazado el futuro de nuestro bienestar material, sino que quedarán expuestas a graves riesgos las

propías instituciones democráticas.

No hay milagros económicos

Necesitamos dominar la inflación, porque sólo así lográramos resolver el .problema del paro de modo

duradero, reducir nuestro déficit con el resto del mundo y caminar hacia, una sociedad más justa. Pero

necesitamos abordar los problemas en su raíz, con profundidad y con justicia, sin miedo a las reformas,

articulando el tratamiento de las dificultades a corto plazo con la corrección de los problemas a más largo

plazo.

Tenemos que abordar la construcción de nuestro" futuro económico sobre bases firmes, y nada se

construye sin esfuerzo y Sin. perseverancia, porque la solución de los problemas con los que nos

enfrentamos pide tiempo, continuidad en el esfuerzo y no pueden remediarse por nadie en pocos meses.

El Gobierno no puede ofrecerles sólo palabras complacientes porque está convencido. de que la

superación de nuestros difíciles problemas sólo será posible mediante un esfuerzo solidario. En la vida

pública, como ha dicho repetidas veces el presidente Suárez, no hay .milagros, y esto es especialmente

verdad en el campo de la economía.

Pero el Gobierno, que solicita la colaboración de todos los ciudadanos y que no quiere ocultar los

esfuerzos y sacrificios colectivos que serán necesarios para superar las actuales dificultades económicas,

también quiere asumir firmemente unos compromisos ante ustedes.

Compromisos del Gobierno

Unos compromisos a los que responderán las medidas de su política económica:

— Primero, que dentro de ese esfuerzo colectivo los intereses de las clases modestas serán especialmente

protegidos;

- Segundo, que el Gobierno está decidido a utilizar a fondo la política de ingresos y gastos públicos como

verdadero instrumento de mejora de la distribución de la renta y de la riqueza; que de modo especial la

reforma fiscal, tan esperada, va a dejar de ser una expresión irónica para convertirse en una realidad muy

cercana, y que, en consecuencia, ai esfuerzo colectivo deberá contribuir cada grupo socia1 de acuerdo con

sus posibilidades económicas efectivas;

— Tercero, que los problemas serán abordados desde una creencia firme en las ventajas de la libertad

económica y la economía de mercado y en la energía creadora de la libertad, buscando incluso una

eliminación de los intervencionismos ineficientes y estérilmente centralizadores; pero que esa creencia

será compatible con una falta de temor a las reformas necesarias y a las intervenciones adecuadas para

cortar aberraciones del mercado, tales como las que se expresan en esa lacra improductiva que es la

especulación del suelo;

— Y, en fin, que el Gobierno se propone abordar los problemas de conformidad con el contexto

democrático en que vivimos, es decir, negociando, buscando acuerdos y transacciones. Y esto no

sólo porque el país ha mostrado un deseo inequívoco de renuncia a la imposición como vía para

resolver los conflictos y porque la oposición es parte del poder, sino también porque, como he

señalado antes, los problemas planteados son problemas que afectan al interés nacional y que exigen

para su solución la colaboración responsable de todos los grupos y partidos.

No quiero terminar estas palabras dejándoles la impresión de que he venido a molestarles para solo

ofrecerles eso: palabras. El Gobierno ha tomado posesión el martes y estamos trabajando al ritmo

necesario para poder ofrecer a partir de la próxima semana un programa concreto de política económica,

no una "simple enunciación de intenciones generales, que articule un conjunto de actuaciones coherentes.

Desde ese programa comenzaremos a negociar y a actuar.

Del contenido de ese programa de sus propósitos, de las colaboraciones y apoyos que necesita, todos

ustedes tendrán información clara, veraz y puntual. Porque es desde una información veraz y completa

desde la que puede solicitarse la colaboración ciudadana en una democracia.

El Gobierno está convencido de que esa colaboración va a producirse y de que puede contar con el

esfuerzo generoso de todos los ciudadanos. Y si esto es así, yo les digo que encontraremos y

recorreremos, si contamos con la voluntad y perseverancia de todos, el camino abierto que este país tiene

hacia un futuro de bienestar, justicia y libertad.

 

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