Autor: Lucas Verdú, Pablo. 
   Imaginación demoliberal y socialista     
 
 Diario 16.    13/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Miércoles 13abril 77/DIARIO16

Imaginación demoliberal y socialista

Pablo Lucas Verdú

Los diferentes ordenamientos constitucionales existentes en el mundo, sus normas e Instituciones, la

fórmula ideológica que les anima y la base socioeconómica sobre la que descansan son, en gran medida,

producto de la imaginación política.

No descarto el papel desempeñado por la casualidad y la tartana, tan patentes .en el constitucionalismo

anglosajón, ni el influjo de las condiciones geográficas: clima, medio geofísico sobre lo cual insitieron

autores de diversas épocas especialmente del siglo XVIII. Tampoco hay que olvidar la incidencia de las

creencias religiosas clarísima en los países anglosajones (el puritanismo fue im catalizador democrático;

el catolicismo y el protestantismo propendieron a sostener las monarquías absolutas y determi nados

autoritarismos).

Me interesa subrayar la ftm ción de la imaginación política en el desarrollo del constitucionalismo

demoliberal y decir aliío sohre la imaginación socialista y su ¡iiflu.io en la configuración de !;>

convivencia política.

Lucha por el poder

La imaginación política demolí beríii ha sido fecunda. Efectivamente, le debemos el constitucionalismo

escrito, íat declaraciones de derechos, lo organización de! sufragio, la limitación del poder que cristaliza

en el Estado de Derecho; los Tribunales constitucionales, con su función examinadora de la

constitucionalidad de las leyes; la teoría y praxis electorales. La imaginación demoliberal ha rebasado tas

fronteras estatales y ha aplicado estos hallazgos en el plano supranncional.

Los logros do la imaginado i´. política demoliberal se deben al esfucr/o conjunto y tenaz de pensadores y

estadistas qne supieron interpretar las necesidades cambiuntcs do los diversos estratos swialc´üi en Ui

lucha por el poder: imi´guRsut contra la aristocracia privilogiada; comerciantes conli´a los gremios;

financieros frente a pequeños capitalistas: grandes empresa frente a medianas y npquuñas.

í,n Ínu¡¿>imK´ió¡T política demoliberal sufrió duro quebranto merced al fascismo y al totalitarismo

comunista; derechos y libertados burguesas fueron pisoteados; las í´íecewmos, matubuladas: los Par

lameatos, domesticados; los partidos políticos, suprimidos.

Tras la segunda guerra mundial, el restablecimiento demoliberal experimenta la terapia socialdemócrata

del Deredo constitucional económico, ya Incoada en el periodo de entreguerras. se añaden los derechos

socioeconómicos, se implanta el Estado social de Derecho, Son los últimos chispazos de la imaginación

demoliberat.

Empero, esa imaginación ha hecho crisis; está cañada y parece que ha agotado su fecundidad.

¿Debemos lamentarnos o alegrarnos por este hecho? Veamos. Parece que cuando las instituciones y

prácticas políticas entran en crisis se calibran, más nrofiimla y extensamente, el contenido y caractitres de

las mismas.

.Soluciones equidistantes

Así, ahora, se dimensiona la función de los Parlamentos, de los partidos políticos, de la oposición y se

percibe la disociación entre ias instituciones juridicopolíticas y las necesidades .socioeconómicas de

amplios sectores debido a la crisis socioeconómica: inflación, despilfarro, corrupción, evasión do divisa»,

paro obrero e intelectual, masificación universitaria, deterioro del medio ambiente, postración de los

medios rurales, etcétera.

¿Qué respuesta válida ha dado, hasta hoy, a estos hechos la imaginación demoliberal?

Contestación insuficiente; demorar las soluciones cotí el incvcmentó burocrático, con el mal ejemplo del

sector publico; respondiendo, a veces, con medidas francamente represivas.

¿Qué se ha hecho, sin hablar de la angustia económica de las masas trabajadoras y de las inquietudes de

las clases medias, por satisfacer a los sectores juveniles que muestran frecuentemente su airada y violenta

protesta? ¿Cómo podemos pedir & los jóvenes que crean en las instituciones demoliberales, si

comprueban que no les resuelven sus problemas enseñanza racional, posibilita, i de empleo y, sobre todo,

un ideal que los atraiga? Añadamos la protesta rural, la feminista...

Esto.; y otros muchos pelíagu dos problemas afligen a la can sada ¡magínic ion demoliberal.

Está apareciendo en el horizonte, «vjor dicho ya se ha presentado, la iaia^iitúeión política socialista

democrática. Mientras el socialismo sóío pudo protestar, criticar y presionar antes de la primera guerra

mundial y en el periodo de entregúelas, ahora surge galvanizado articulando soluciones que equidistan del

formaliámo demoliberal y del socialismo totalitario.

Sin odiosas privilegios

La imaginación política socialista no tiene la fintea y gran solución que jomo talismán maravilloso

resuelve todo de una sola vez. Sin embargo, comienza a dar pruebas de fecundidad encaminadas a

solucionar los problemas actuales. Ante todo, atiende al punto flaco contra el cual se estrelló la

imaginación demoliberal base socioeconómica,

La imaginación demoliberal se ha agotado porque culminó su programa normativo e institucional, en el

plano formalizado. Más bien pudiéramos decir que el neocapitalismo ha consumido aquella capacidad

imaginativa en la medida que derechos humanos, limitación del poder, Estado de Derecho, etc. quedan

exangües por el condicionamiento neocapitalista. Observemos que las contradicciones y crisis

neocapitalistas se resuelven recurriendo a prácticas represivas que recuerdan las técnicas fascistas;

discriminación de grupos enteros en EE. ÜU., sometimiento de otros pueblos por e i imperialismo

nortéamericano, mantenimiento da gobiernos dictatoriales, control de los ciudadanos mediante escuchas

telefónicas en Europa, Ya sé que en la U.R.S.S. y en las democracias populares no se respetan los

derechos humanos, poro estas líneas se centran en el análisis del llamado mundo libre. Tampoco

olvidamos la penosa situación en diversos países afroasiáticos.

Hablo de un socialismo democrático que lo preocupa preservar el legado demoliberal armonizándolo con

una estructura socioeconómica justa sin las diferencias clasistas; en sumo, sin explotadores.

La Imaginación política socialista exige fa profunda modificación de la estructura socioeconómica para

que se ponga al servicio de todos los hombres sin odiosos privilegios.

La imaginación socialista ha recogido la vieja idea de la autogestión en todos los niveles y, por supuesto,

en el nivel más alto; es decir, pretende cambiar la representación política con la autogestión para que la

participación cívica sea completa.

La imaginación política socialista propicia mi Estado democrático de Derecho que armonice la libertad y

justicia social. Sostiene el pluralismo políticosocial y el método democrático y en esto se diferencia del

socialismo autoritario. En definitiva, cuando la imaginación demoliberal esté exhausta, la capacidad

Imaginativa del socialismo democrático recoge la antorcha, casi extinguida, de la libertad y reanima su

llama no para incendiar a Ía sociedad con marxismos irresponsables, sino pura iluminaría, paro que se

puedan examinar mejor errores e injusticias, frustraciones y corrupción^ y se les pueda remediar.

El mundo necesita una nueva imaginación política, cierto, el socialismo es viejo y algunas veces fracasó;

oirás se le cerró el camino, cuando no se le yuguló con cirugía fascista. Ahora, la imaginación socialista

curtida en la persecución, a pesar de que parecía que casi se ía había exterminado, reorganizada en ía

clandestinidad. reanimada en \a tolerancia, aparece en el pano"ama español.

La existencia de diversos partidos socialistas no creo que le afecte de modo totalmente negativo, aunque

el hecho sea lamentable considerado táctica y estratégicamente. Todo lo demás será un obstáculo que

retrase la aplicación de sus programas. En efecto, los aspectos ideológicos del socialismo democrático son

sustancialmente iguales en esos partidos, sus objetivos prácticamente los mismos. Ocurre, pues, que la

capacidad imaginativa socialista se da en todo! ellos (partidos y sindicatos) y se mueve con energía.

En definitiva, mientras la estructura socioeconómica sea injusta, mientras los derechos humanos se

menoscaben por la causa anterior, mientras la explotación y la corrupción persistan, la imaginación

socialista continuará actuando. Su operación no es simplemente académica ni artificiosa. Su contenido es

ético y, por esta razón, hay que atenderla y considerarla con respeto.

 

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