Autor: Figueroa, Emilio de. 
   Moderación en vez de austeridad  :   
 El verdadero protagonista del futuro drama económico español van a ser los sindicatos. 
 Ya.    10/07/1977.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

10-VII-77

INFORMACIÓN ECONÓMICA

Pág-27-ya

MODERACIÓN EN VEZ DE AUSTERIDAD

UNA de las confusiones económicas que Keynes aclaró fue la de no identificar una situación de

"equilibrio" con el "pleno empleo"; es decir, que el hecho de que la oferta y la demanda globales

coincidan no significa que se haya alcanzado la plena utilización de todos los recursos productivos. Sin

embargo, Keynes admitía que no puede haber inflación coincidiendo con una situación de paro forzoso o

de subutilización de la capacidad productiva existente. En su famoso opúsculo "How to pay for the war"

("Gomo pagar la guerra), publicado en. el año 1940, después de la aparición de su "Teoría General",

sostenía que el "gap" inflacionista, responsable del alza general de precios, sólo surge una vez que la

demanda global (suma del consumo, más la inversión, más el gasto público, más las exportaciones)

excede a la suma del producto nacional correspondiente al nivel de pleno empleo más las importaciones.

Aquí coincidía Lord Keynes con los clásicos al afirmar que en esta situación el "exceso de demanda" sólo

podía traducirse en una elevación del nivel general de precios (inflación). Tanto la teoría clásica, como la

keynesiana, de la inflación consideraban que ésta sólo podía frenarse o reducirse mediante la contracción

de la demanda global, que al polarizarse en el componente del consumo exigía una política de austeridad

o, si se prefiere la expresión popular, de "apretarse _el cinturón".

Tampoco tiene razón los "expansionistas enragé", que todo lo solucionan ampliando la oferta monetaria y

trasladando a los precios reivindicaciones laborales imposibles.

LA clave de la inflación actual está en el "mecanismo de propagación" de las alzas de los costes del

petróleo y de los salarios, que anula cualquier terapéutica antiinflacionista de tipo monetario y fiscal. En

efecto, todo aumento exógeno de los costes (petróleo, materias primas, bienes de equipo importados) se

transmite inmediatamente a los precios, gracias a la "malhadada" política de los "precios administrados",

lo cual provoca a su vez subidas de salarios que nada tienen que ver con las variaciones de la

productividad. La disciplina monetaria y financiera (sin la cual el país se precipitaría, sin duda, en una

"espiral inflacionista" de tipo suramericano) exige que la oferta monetaria no se amplíe en el mismo

grado; pero entonces, el alza general de precios provoca, velis nolis, una contracción de la demanda

global, que reduce el nivel de empleo y el volumen de ventas en todos los sectores productivos,

especialmente en los más competitivos. Las grandes empresas (monopolios y oligopolios),

que tienen un "poder sobre el mercado" y que practican al mismo tiempo una política "mark-up" de

beneficios, reaccionan a la contracción de la demanda intentando conservar el margen habitual de los mis-

mos, elevando los precios, lo cua] provoca a continuación una subida de los salarios, y asi sucesivamente.

El verdadero protagonista del futuro "drama económico español" van a ser los sindicatos

No se cumplen los supuestos clásicos

PERO conviene no olvidar los supuestos o hipótesis básicos de dichas teorías antes de hacer

prescripciones de política económica. Tanto Keynes como los economistas clásicos suponían el "pleno

empleo" o la utilización total de la capacidad productiva existente, competencia en los mercados,

movilidad de los factores productivos y flexibilidad en los precios y salarios. Ninguno de estos supuestos

se cumple en la realidad económica actual de España, y, por tanto, la adopción de una "política de

austeridad "como un medio de combatir la inflación que padecemos, no sólo constituiría un error técnico,

aino un completo desatino político.

No dudamos que el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, profesor Fuentes Quintana,

buen conocedor de la teoría keynesiana y de sus limitaciones prácticas, hará oídos sordos a esos supuestos

"hombres prácticos", que viven, en realidad, esclavos de "economistas difuntos".

Suspensiones de pagos, quiebras y cierres de fábricas.

LAS empresas medianas y pequeñas, que carecen de poder sobre el mercado y que, por tanto, no pueden

manipular sus precios y, mucho menos, sus costes, caen en una situación crítica de suspensiones de

pagos, quiebras y cierre da fábricas.

Así se explica la coexistencia del paro forzoso con la inflación y el reforzamiento mutuo de ambos

fenómenos.

Para salir de este "impasse" es necesario romper el "mecanismo de propagación" descrito anteriormente,

lo cual exige un acuerdo, tácito o expreso, entre ios sindicatos, los empresarios y el Gobierno, de modo

que los salarios y los precios sólo se ajusten, sincronicamente, una "sola vez al año", en la medida en que

las circunstancias de la economía nacional lo permitan, lo cual eliminaría durante doce meses las

"expectativas ínflacionistas" y permitiría la actuación de las medidas, monetarias y fiscales, que tienen

precisamente un "tag" o retardo de igual período. Ello estimularía también las inversiones, sin las cuales

es imposible mejorar, la productividad y crear nuevos puestos de trabajo.

HEMOS de reconocer, por tanto, que el verdadero protagonista del futuro "drama económico español"

van a ser los sindicatos. Si éstos se "racionalizan", en el sentido de obedecer a sus verdaderos intereses

económico-sociales, solidarizándose (como ha ocurrido en los Estados Unidos, la República Federal de

Alemania y el Japón) con las empresas y liberándose del "tejemaneje" político de los partidos, la crisis

económica presente se superará pronto, despejando asi el horizonte de la democracia política recién

nacida. De lo contrario, la inflación y el paro continuarán su marcha ascendente y empeorará la situación

social y política del país. Se impone, pues, una "moderación" por parte de todos.

Emilio DE FIGUEROA

(Catedrático de Economía)

 

< Volver