Informe de la O.C.D.E. sobre España. 
 Inflación y paro, graves desequilibrios de la economía española     
 
 Informaciones.    12/07/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

INFORME DE LA O.C.D.E. SOBRE ESPAÑA

INFLACIÓN Y PARO, GRAVES DESEQUILIBRIOS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

MADRID, 12 (INFORMACIONES).

SE acaba de hacer público el estudio económico que subre España ha elaborado la O.C.D.E. Entre sus

párrafos más significativos destaca: El crecimiento del producto interior -bruto en 1976 fue en torno al 1,9

por 100 en volumen, frente a un 0,7 por 100 en 1975, cuando la media anual 1965-1975 fue del 6,6 por

100.

—En 1976, la cuasi-estagnaciómde los nueve primeros meses de jó paso a una vigorosa reactivación

motivada esencialmente por las exportaciones que entonces se beneficiaron de la depreciación de la

peseta.

Demanda.—El ;consumo privado creció durante 1976 en un 2,8 por 100; tasa de consumo sensiblemente

más elevada que la de la renta de las familias, desplazándose la demanda hacia los bienes de consumo

duraderos. Las inversiones en bienes de equipó, que sufrieron un 3 por 100 en 1975, crecieron un 1,7 por

100 en 1976, debido principalmente a las exportaciones.

Producción y empleo. — El índice de la producción industrial registró un crecimiento del 6,3 por 100 en

1976. Las encuestas empresariales señalan una disminución de la capacidad industrial inutilizada desde

el 19 por 100 (construcción excluida) a principios de año, al 17 por 100 a finales.

Sector Laboral.--La población activa disminuyó ligeramente entre 1975 y 1976 por la caída de la

actividad en un segundo año consecutivo.

El número de emigrantes cayó, a 12.000 en 1976, es decir, menos de un 0,1 por 100 de la población

activa. El empleo total disminuyó en un 1,3 por 100 en 1976, siendo considerable en la industria (—2,8

por 100), y la construcción (—2,5 por 100). En la agricultura, continuó su tradicional descenso, mientras

que en los servicios creció moderadamente. La tasa de desempleo aumentó fuertemente en 1976, pasando

del 4,2 por 100 en 1975, al 5,1 por 100 en 1976. El sector dè la construcción fue e1 más afectado, y si

bien para los menores de veintinueve años la tasa es mucho mayor, no parece que el aumento porcentual

del paro les haya afectado más que a otros. Por otra parte, aumentó el porcentaje de parados que reciben

subsidios con respecto al total de 1976.

Precios—Pese a ,1a débil demanda interior, España registró en 1976 una fuerte aceleración en el alza de

precios. Aunque la progresión de los costes unitarios de mano de obra se aminoró en 1976, los costes

exteriores aumentaron fuertemente por las alzas de los precios internacionales y por la devaluación de la

peseta. El alza, de precios al por mayor de los alimentos ha sido del 15 por 100 de media en 1976 (13,9

por 100 en 1975), y al por menor fue del 17,6 por 100. Los precios al consumo se han acelerado más a

principios de 1977.

Salarios.—La desaceleración de las alzas salariales registradas en 1975 se prolongó durante el primer

semestre de 1976, pero en el segundo, el aumento del salario horario traspaso nuevamente el 30 por 100 y

la masa salarial el 25 por 100.

Comercio exterior.—A pesar de la débil progresión de la actividad interior y a pesar del rápido desarrollo

del comercio mundial, la balanza corriente registró en 1976 un nuevo deterioro, pues e1 deficit pasó a

4,25 mil millones de dólares (3,5 en 1975). Al igual que en.1975, el déficit corriente se financió

principalmente por empréstitos extranjeros.

— La importación de productos petrolíferos ha sido especialmente elevada en 1976 (+.26 por 100 en

dólares y 18,6 por 100 en cantidad); la sequía lo explica en parte, al afectar la producción ¿hidroeléctrica;

por otro lado, la exportación de productos petrolíferos se recuperó e ´incluso se repusieron importantes

«stocks» interiores y, finalmente, el consumo interior de productos petrolíferos creció rápidamente (+

12,3 por 100 en volumen), como consecuencia sde la política- de precios energéticos seguida desde la

crisis del petróleo: el ;alza de precios en, la importación repercutió sólo parcialmente en el mércado

interior, salvo para la gasolina; en la que se constata el menor incremento dé la demanda (+ 6,8 por 100).

— La parte de las importaciones provenientes del Mercado Común continuó reduciéndose (alcanzando

el 32 por 100 en 1976), mientras que seincrementaba el de las exportaciones (alcanzó el 46 por 100).

— La pérdida de reservas .durante los ;últimos, años y el creciente endeudamiento exterior

acentuaron el déficit de la renta dé inversiones, y los pagos por «royalties» se duplicaron en el último

año.

— La posible pérdida del mercado turístico internacional ;se explica, por otros tipos de cambios de

monedas más atractivas y por la incertidumbré de la política-española. Sin embargo, no basta tal enfoque

para comprender sólo un aumento del 3 por 100 de los ingresos turísticos por pesetas, cuando los precios

al consumo han aumentado en un 17 por 100; puede pensarse que los turistas han comprado pesetas en el

extranjero más .de lo acostumbrado en el pasado.

Movimiento de capital y mercado de cambios. La financiación del déficit con empréstitos públicos,

compensatorios con reservas, prueban la fragilidad de la balanza de pagos. El endeudamiento exterior

alcanzó en 1976 unos 11.000 millones de dólares (6.000 de deuda pública), mientras que antes de la crisis

petrolífera era sólo de un 3,6 por 100.

Política presupuestaria.—En 1976, los impuestos indirectos progresaron en un 28 -por 100, y los

indirectos, en el 19 por 100, .mostrando un ritmo algo superior al de la progresión nominal del PIB.

Previsiones a corto plazo. Es imposible prever la orientación de la política económica tras las elecciones

de junio, pues la existente fue definida el pasado febrero.

Conclusiones de política económica. Insistimos —recalca la O.C.D.É.— en la .amplitud de los

desequilibrios que afectan,a la economía española.

— La inflación se ha agravado el pasado año: la depreciación de la peseta en febrero de 1976 amplio el

alza de precios de los productos importados, pero, sobre todo, la renovación de los convenios colectivos

en 1976 se saldó por una fuerte presión salarial que sólo pudo absorberse en el pasado por mejoras

productivas.

— En el momento de redactarse esté informe (mayo de 1977), .las perspectivas para el presente año

señalan un crecimiento moderado y nueva agravación del paro, la continuación de una inflación muy

viva (la tasa anual de aumento dé precio sobrepasa el 20 por 100) y, finalmente. un déficit corriente

ligeramente menos fuerte que en 1976, pero aún considerable.

— A partir de los años sesenta, los empresarios españoles se han inclinado a la exportación, sólo cuando

se agotaron las posibilidades de un mercado interior fuertemente protegido, y así las exportaciones de

mercancías fueron más sensibles a las fluctúaciones de la demanda interior que la internacional.

— El elevado grado de pro teccionismo ha frenado el efecto moderador del crecimiento de los precios y

la ausencia de interlocutores sociales realmente representativos disminuyó las posibilidades de iniciar una

política de rentas

— La política presupuestaría debería fijar conio objetivo prioritario el atenuar lás consecuencias sociales

de la fase de reajuste —inevitáble que debe conocer la economía española :si quiere retomar los

equilibrios macroeconómicos básicos, que haría posible tasas de crecimienito sostenidas en el futuro.

— La posición de la balanza corriente impone un control de la demanda interior y un freno a la

progresión de costes y precios para limitar la importancia del déficit.

12 de julio de 1977

 

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