Autor: Camarero, Julio. 
 Aunque se ha producido antes de lo que se esperaba. 
 La devaluación era inevitable     
 
 Pueblo.    13/07/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

"Aunque se ha producido antes de lo que se esperaba"

"La devaluación era inevitable"

NUEVA .YORK. (PUEBLO, por Julio CAMARERO, enviado especial.)—«La devaluación de la peseta,

aunque se ha producido antes de lo que se esperaba y en una cuantía mayor, era inevitable. Con ella, el

nuevo Gobierno español demuestra una decidida capacidad para afrontar la realidad y para tomar medidas

sobre la marcha, con el fin de subsanar la situación, económica, que se había deteriorado mucho», ha

declarado a PUEBLO Felipe Prosper de Callejón, presidente de la Cámara de Comercio Hispano -

Norteamericana en Nueva York.

Entre las razones que lo justifican, el señor Prosper de Callejón destaca tres: «El aumento del costo de la

vida en un 30 por 100; la economía estancada, que ha elevado las cifras del desempleo a un millón, y el

acusado déficit de la balanza de pagos.»

«De todas formas —añade—, una devaluación no resuelve nada si no va unida a un plan económico que

contemple medidas fiscales adecuadas. Pues, en caso contrario, la ventaja resulta sólo a corto plazo. Es

obvio que la devaíuación abarata las exportaciones y encarece las importaciones. Como resulta que

España importa mucho más de lo que exporta, todo depende de la forma en que los españoles nos

apretemos el cinturon.»

Prosper de Ca1lejón se muestra optimista y espera que los productos españoles ofrezcan ahora, en U.S.A,

el aliciente de un preció competitivo, «que habían empezado a perder hace unos cinco años en relación

con productos similares que exportan a los Estados Unidos otros países europeos».

Sin embargo, con el mayor respeto para las opiniones del presidente de la Cámara de Comercio, no

debemos olvidar que, si se boicotean nuestros zapatos nuestras aceitunas o nuestras prendas

confeccionadas, en el mercado interior norteamericano, como nuestras hortalizas o nuestros vinos, en

Europa, no es precisamente porque sean más caros, sino porque son más baratos y, generalmente,

mejores.

Ahora, la obtención y elaboración o la fabricación van a costar lo mismo ai exportador español. O tal vez

más, si en el proceso entra en juego alguna materia prima o algún bien deuso que necesita importar del

extranjero. Pero, en cambio, el importador norteamericano, como el de cualquier otro país, va á pagar

menos de lo que pagaba hasta ahora por el mismo producto español.

«Hay que esperar —confía Felipe Prosper— que el exportador sea consciente de su responsabilidad en la

economía de conjunto y no encarezca la mercancía.»

Y habrá que esperar también, digo yo, que no la encarezcan los intermediarios una vez en el país de

llegada, o razones de puro proteccionismo, como el sistema de cuotas a la importación impuesto por U. S.

A. y que sufren en su propia carne los exportadores españoles. Y en definitiva, nuestras arcas nacionales.

"El nuevo Gobierno demuestra capacidad para afrontar la realidad"

"De todos modos, no resuelve nada si no va unida a un plan económico que contemple medidas fiscales

adecuadas"

(Declaraciones del presidente de la Cámara de Comercio Hispano - Americana en Nueva York)

NO HABRÁ MAS TURISTAS

En torno al pretexto del turismo, Prosper de Callejón hace una observación muy lógica: «Que nadie

piense que por haber devaluado la peseta vamos a tener este verano muchos más turistas. Pues ya se sabe

que a estas alturas los extranjeros que nos visitan ya tienen decidido el lugar de veraneo. Y hasta pagado

su importe en el país de origen con bastante anterioridad.»

Finalmente, insiste en que la devaluación es el único procedimiento que tienen los Gobiernos para

desarmar a Los especuladores. «Últimamente, la especulación monetaria ha costado a España mucho

dinero. Y no era cosa de andar gastando millones y millones tan sólo por mantener artificialmente la

paridad de la peseta. Todo, el mundo sabe que la devaluación tiene sus riesgos y que hay que llevarla a

cabo con meticulosidad. Pero también es un hecho que con la peseta, ahora, a una cotización más acorde,

más real, en un nivel más adecuado, se admite que se ha perdido la batalla contra los especuladores. Se

paga el coste de una vez para siempre, pero se evita, en cambio, el chorreo de divisas que imponía haber

frente a la especulación constante del mercado internacional.

Lo que hace falta es que el hombre de la calle sea consciente de la necesidad de esa medida y apoye la

decisión del Gobierno con el mismo espíritu de sensatez demostrado en las pasadas elecciones, que han

puesto de manifiesto qué vale mucho más de lo que él mismo se suponía.»

Todo eso suena muy bien. Pero de la noche a la mañana, con la peseta mucho más barata, más de una

multinacional tiene que haber hecho su agosto. Tal vez ese sea el precio por habernos dejado votar en paz.

 

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