Hacia la estabilidad exterior     
 
 Ya.    13/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

13-VII-77 EDITORIAL

HACIA LA ESTABILIDAD EXTERIOR

ANTE todo, los hechos. En él día da ayer los niveles de flotación del cambio de la peseta—su valoración

en ´las demás divisas extranjeros—se rebajaron bruscamente. El día anterior bastaba pagar 70 pesetas para

obtener un dólar; desde ayer, el mercado de Madrid compraba dólares a 87,07 pesetas y los vendía a

87,33 pesetas, con un cambio medio de 87,20 pesetas. Lo que inicialmente parecía ser una reducción del

valor´exterior de la peseta, o sea su menor, capacidad de compra para .adquirir divisas de otros países, del

orden de un 20 por 100 quedaba aminorado en virtud de las oscilaciones del mercado a poco más de un

19,60 por 100.

Desde febrero de 1976, época de la última alteración brusca de su valor, la peseta había flotado,

perdiendo paulatinamente valor desde 65 pesetas por dolar hasta casi 70 de los últimos días; poco más de

un 5 por 100 en quince meses, Y en veinticuatro horas ha cedido casi un 20. En ese mismo período de

tiempo los precios interiores habían subido y, por tanto, la peseta perdido valor en casi un 25 por 100. Se

producía la situación anómala—el desajuste en términos económicos—de un mayor valor en el exterior

ante los extranferos que en el interior ante los españoles. Era ventajoso relativamente comprar fuera,

exportar péselas, y era cada vez más difícil exportar mercancías y productos españoles, cuyo precio en

divisas se transformaba en relativamente menos pesetas que vendidos dentro. El déficit comercial crecía,

los ingresos por turismo se estancaban, la sangría de reservas y de endeudamiento exterior era inevitable.

Con rigor de cirujano, el Gobierno ha terminado con ese desequilibrio. Se ha actuado de modo que la

flotación de la peseta sea coherente con los precios interiores y con nuestra evolución económica.

DE ahora en adelante, si los precios interiores se estabilizan y el coste de la vida se mantiene y no sé

producen alzas importantes de los precios al por mayor, España se encontrará liberada del obstáculo que

ésa diferencia entre precio interior y exterior de la peseta significaba para su» actuaciones comerciales

fuera de sus fronteras.

Pero el nuevo nivel de flotación y el menor valor de nuestro dinero en relación con él de los otros países

no es sino el reconocimiento de una realidad, el desembarazarse de un obstáculo, que permite actuar, por

tanto, con mayor desenvoltura, pero no sustituye ni reemplaza la necesidad dé otras muchas actuaciones,

y éste fue precisamente el error de la devaluación del año pasado.

OBRANDO en términos de realidad económica, actuando con racio nalidad, los importadores, a quienes

sus compras fuera de España les significan desde ayer un 20 por 100 más, deberían reducir

sustancialmente las mismas y encontrar o forzar en la producción interna producios sustitutívos. Si

continúan o intensifican sus compras fuera, y ese mayor gasto pueden trasladarlo a los precios futuros,

entonces importarían inflación, que esto es lo que ha significado el alza del petróleo, como ejemplo bien

sangrante, y no se habría ganado nada.

Por eso el Gobierno-, y muy especialmente su equipo económico y su primera figura, el vicepresidente

señor Fuentes Quintana, han iniciado una tarea que fía y quiere apoyarse en la colaboración y el buen

sentido de todos. Que con claridad y transparencia la economía de mercado funcione y el precio que

aumenta sea una razón de disminuir el consumo y no de aumentar con un nuevo ingreso la posibilidad de

asegurar el mismo nivel de gasto.

LA desvalorización de la peseta en el exterior equivale a buscar por métodos razonables el equilibrio

frente al extranjero. Este ha de ser apoyado, y realizado más fácilmente, con la política que

necesariamente ha de acompañar a la devaluación; política de reducción de consumos y subsidios, de

cambios en la ordenación de la producción, de estabilidad en el valor interno para que no sea éste, si la

inflación sigue, el que anule todas las posibles, ventajas de esta manipulación monetaria.

La baja del valor de la peseta hacia fuera: es un despejar el terreno, poner punió final a una etapa de

indecisiones y abrir camino e iniciación a un nuevo proceso, posiblemente duro/ de, redoblado trabajo y

esfuerzos colectivos. Todos a una para los múltiples aspectos complementarios de esta medida.

 

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