El Socialista denuncia. 
 No ha habido consulta sobre la devaluación  :   
 Lo que tenemos ante nosotros es un plan de estabilización como un templo, dice el órgano oficial del PSOE. 
 Ya.    15/07/1977.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

"EL SOCIALISTA" DENUNCIA

NO HA HABIDO CONSULTA SOBRE LA DEVALUACIÓN

"Lo que tenemos ante nosotros es un plan de estabilización como un templo", dice el órgano oficial del

PSOE

"El Gobierno se comprometió el pasado viernes ante la opinión pública, por boca de su vicepresidente

para Asuntos Económicos, a negociar con la oposición el programa económico. No ha ocurrido así. El

Consejo de Ministros del lunes 11 tomaba en solitario, sin ningún género de consulta, la grave decisión de

devaluar la peseta", dice "El Socialista", órgano oficial del PSOE, en un editorial de su último número. El

periódico señala también, entre otras cosas:

"Queremos denunciar desde estas páginas que la devaluación se ha presentado a "la oposición—y

concretamente al PSOE—como un hecho consumado. En relación con esta devaluación—su cuantía, la

oportunidad del momento, etcétera—, ni se le pidió parecer ni se le requirió información. Pero no nos

vamos a quedar solo en la superficie. La gravedad de la cuestión no radica tanto en la propia medida

devaluatoria como en el hecho de que con ella se pone en marcha todo el mecanismo estabilizador que el

Gobierno ha envuelto en el muy atractivo celofán de la reforma fiscal. Lo que tenemos ante nosotros es

un plan de estabilización como un templo, que se pretende contrapesar con la promesa de una mejor

redistribución de la renta por vía tributaria, y la vaga promesa de un subsidio de paro´para mitigar los

rigores de la misma.

El Gobierno ha seguido la táctica, de. forzar: la aceptación del plan de estabilización, poniéndolo en

marcha con la devaluación de nuestro signo monetario, pues ésta requiere el establecimiento de una serie

de "medidas complementarias" de rigurosa austeridad si no se la quiere esterilizar, y profundizar aún más

los tres clásicos desequilibrios: inflación, déficit exterior y paro.

El Gobierno podría haber seguido un planteamiento más coherente con su promesa negociadora, si antes

de decidir y efectuar la devaluación hubiera discutido ámpliamente su alcance y el de las "medidas

complementarias" con las fuerzas de la oposición, asegurándose así su aceptación, principalmente de las

sindicales. Porque, ¿qué ocurriría ahora si las fuerzas sindicales se negaran a aceptar los rigoresde

aquellas medidas complementarlas? Sencillamente, tendríamos una nueva edición —mucho más

peligrosa—de la devaluación de Villar Mir. Y a la oposición no podrían pedírsele responsabilidades,

porque ha hecho las veces de gran convidado de piedra: serían todas del Gobierno de la UCD.

La generalidad del contenido económico de la declaración programática nos disculpa de un análisis a

fondo. Sin embargo, ño podemos dejar de señalar una omisión de bulto: la completa ausencia de controles

y garantías, por parte de la clase trabajadora, en la aplicación práctica de las medidas que propone e1

Gobierno. ¿Acaso nos faltarían razones para exigir del actual Gabinete la fiscalización, por ejemplo, de

las estadísticas nacionales, precios de consumo incluido?

Nos tememos que el país vería con mejores ojos un plan más vasto que el meramente estabilizador, un

plan que tuviera presente algunas medidas importantes no contempladas en el programa del Gobierno,

como el saneamiento del sector público, una legislación antimonopolio, la reforma de la empresa, un

estatuto para las inversiones extranjeras, etc. Es decir, algo más allá que el desesperado intento de

perpetuar una forma concreta de relaciones de producción capitalistas."

 

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