Declaraciones del Gobernador del Banco de España. 
 Retrasar la devaluación habría supuesto un coste mayor  :   
 En las últimas semanas se han gastado mil millones de dólares en mantener la cotización de la peseta. 
 Informaciones.    13/07/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DECLARACIONES DEL GOBERNADOR DEL BANCO DE ESPAÑA

Retrasar la devaluación habría supuesto un coste mayor

EN LAS ULTIMAS SEMANAS SE HAN GASTADO

MIL MILLONES DE DOLARES EN MANTENER

LA COTIZACIÓN DE LA PESETA

MADRID, 13 (INFORMACIONES).

LA devaluación de la peseta era una medida inevitabley su aplazamiento sólo hubiera supuesto pagar un

precio mayor a corto plazo. Nuestro déficit comercial es el mayor de Europa, y mientras la mayoría de los

países industriales habían conseguido reducir su tasa de inflación a la mitad, nosotros la hemos doblado.

Sostener la cotización de la peseta en las últimas semanas nos ha supuesto la pérdida de 1.800 millones de

dólares. Estos son en síntesis los argumentos del gobernador, del Banco de España, señor. Lopez de

Letona, en su intervención en Radio Nacional y Televisión Española para explicáis, las razones que

habían motivado el reajuste de los cambios de intervención, de la peseta.

El texto íntegro de su intervención fue el siguiente:

«El Gobierno, al estudiar las líneas generales de su proyecto de actuación económica, se ha encontrado

con la realidad de una peseta claramente sobrevaluada, tanto en las estimaciones interiores como en la

apreciación generalizada de todos los mercados exteriores.

Ante esta situación el Gobierno se ha visto en la necesidad de permitir, que la peseta encu entre un tipo de

cambio más realista mediante su flotación en el mercado de divisas como paso previo e inexcusable a

todo su plan de actuación posterior.

Frente a esta medida, de indudable trascendencia, es natural que la. opinión pública se pregunte sobre las

consecuencias de la misma. Mi intervención de esta noche tiene por objeto,—dentro del compromiso de

claridad y transparencia informativa que desde el primer momento está decidido a asumir el Gobierno—

facilitar unos datos que expliquen la medida y las razones qué han llevado al Gobierno a considerarla

inevitable.

El tipo de cambió de una moneda es simple reflejo de la situación de la economía. A medio plazo, su

evolución viene determinada, de un modo aproximado, por el comportamiento del saldo de las compras y

ventas de bienes y servicios del país al resto del mundo. Si ese saldo es negativo y grande .y aumenta de

un modo continuo, se puede estar seguro de que la moneda del país irá perdiendo valor en los mercados

de cambios. Pero la evolución de ese saldo viene determinada, a su vez, en buena medida, por la relación

entre la tasa de inflación padecida por el país y el ritmo de inflación registrado por los demás. De modo

que si los precios y los costes de una economía aumentan a mayor ritmo del que lo hacen en los países

competidores, el saldo de sus compras y ventas de bienes y servicios al resto del mundo tendera, a

empeorar de modo persistente, y el tipo de cambio de su moneda frente a los demás se depreciará.»

DÉFICIT DE 5.000 MILLONES DE DOLARES

«Esto es, dicho en pocas palabras, lo. que ha venido sucediendo en la economía española durante los

últimos años. El alza del precio del petróleo a finales de 1973 supuso para España un golpe muy duro,

pues, como todos ustedes saben, nuestro país tiene escasos recursos energéticos, propios y depende, en

gran medida, de las importaciones de petróleo. Nuestra cuenta del petróleo aumentó muy rápidamente en

unos 3.000 millones de dólares aauales, tie modo que el saldo resultante de las operaciones en bienes y

servicios con el, extranjero más las remesas de emigrantes —es decir, lo que suele denominarse el saldo

de la balanza de pagos por cuenta corriente— pasó de registrar un superávit de unos 550 millones de

dólares en 1973 a mostrar un déficit de 3.230 millones ´de dólares en 1974. Pero lo más grave es que este

déficit no ha hedió sino aumentar desde entonces, alcanzando los 3.550 millones de dólares en 1975 y los

4.250 millones de dólares en´ 1976, y no hay duda ninguna de que este año, dadas las cifras registradas en

el primer semestre, hubiera superado con creces los 5.000 millones de dólares.

Podríamos aspirar a financiar una. parte importante del déficit del petróleo con empréstitos exteriores

durante bastantes años. El endeudamiento exterior de España —que se sitúa en algo más de 12.000

millones de dólares— no es aún grave ni por su volumen ni por su estructura, y tenemos todavía

márgenes importantes de toma de préstamos en los mercados financieros internacionales. Pero ni esa

capacidad de endeudamiento es ilimitada ni es posible pensar que nuestros prestamistas potenciales

pueden contemplar sin recelos cómo aumenta nuestro voluminoso déficit exterior por cuenta corriente

año tras año. No basta con financiar el déficit, hay que corregirlo, porque si no lo corregimos acabaremos

sin poder siquiera financiarlo. Hay que insistir en que nuestro déficit es hoy .el mayor de tocias las

economías europeas y que ha llegado a representar un 10 por 100 del déficit total del mundo con los

países exportadores de petróleo.»

NUESTRA INFLACIÓN SE HA DOBLADO

«¿Y por qué otros países, tan duramente afectados como nosotros por la crisis del petróleo, que tenían

hace tres años un déficit exterior mucho mayor que el nuestro, han conseguido Reducirlo, mientras

nosotros lo aumentábamos? Pues muy sensillo. Porque esos países han hecho un gran esfuerzo por

adaptarse a las nuevas circunstancias de la economía mundial y a reducir sus tasa? de inflación. Nosotros

no hemos hecho ese esfuerzo y .nuestra tasa de inflación ha seguido aumentando con creciente intensidad.

Desde el año 1973, los precios de los países, industrializados han aumentado un 44 por 100; pero nuestros

precios se han incrementado un 88 por 100 en ese mismo período. En los últimos tres años, la gran

mayoría de los países industriales han conseguido reducir a la mitad su. tasa de inflación, pero nosotros la

hemos doblado. Esta es la razón última de que nuestro déficit exterior íiaya aumentado de modo continuo.

La subida acelerada de nuestros costes y precios perjudica la capacidad de competencia de nuestros

bienes y servicios, y la brecha de las cuentas exteriores, en vez de cerrarse, se amplía. Esta es también la

razón última de la tendencia a la depreciación de nuestra moneda en los mercados de cambios.»

«Claro está que un tipo de cambio artificial y sobreevaluado puede mantenerse durante algún tiempo

frente a la opinión generalizada de los mercados, aunque ello implica crear una demanda artificial de la

moneda nacional y aceptar pérdidas importantes en las reservas exteriores del país. Y de hecho esto es lo

que ha ocurrido en nuestro mercando en los últimos tiempos. En lo que va de año hemos perdido más de

1.800 millones de dólares —de ellos, más de 1.000 millones en las últimas semanas—, para mantener un

tipo de cambio evidentemente sobreevaluado, pero este es un camino por el que no se puede avanzar

indefinidamente y que no lleva a ninguna parte, un cambio sobreeyaluado, castiga las exportaciones y

estimula las importaciones, y cuando los mercados llegan al convencimiento unánime de que la situación

es insostenible, ni siquiera llegan al país las divisas generadas por sus exportacines. Piensen ustedes, por

ejemplo, en el caso del turismo durante los cinco primeros meses de este año; el número de turistas

llegados a España ha aumentado un 14 por 100 en este período, teniendo en cuenta el aumento de

nuestros precios, esa mayor afluencia de turistas hubiera debido proporcionar un incremento en los

ingresos de. divisas por ese concepto superior al 20 por 100; pero la realidad es que el aumento de dichos

ingresos ha sido sólo del 5 por 100. En definitiva, el mantenimiento de un tipo de cambio artificial sólo

conduciría, en breve plazo, a una crisis del sector exterior que obligaría a la economía a una detención

brusca con gravísimos costes sociales y que impediría la creación de nuevos .puestos de trabajo.»

13 de julio de 1977

 

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