Declaraciones del Director General de Estadística. 
 El nuevo índice de precios contiene un tercio de artículos de lujo  :   
 Entre ellos, el güisqui, el jamón serrano, limpiabotas, pelucas y cabarets. No entran, normalmente, dentro del concepto de cesta de la compra.. 
 Ya.    27/05/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

DECLARACIONES DEL DIRECTOR GENERAL DE ESTADÍSTICA

EL NUEVO ÍNDICE DE PRECIOS CONTIENE UN TERCIO DE ARTÍCULOS DE LUJO

Entre ellos, el güisqui, el jamón serrano, limpiabotas, pelucas y cabarets • No entran, normalmente, dentro

del concepto de cesta de la compra

Tiene el índice, por ello, un valor informativo, pero es discutible «que pueda tener otras consecuencias •

El director general de Estadística, don Andrés Fernández Díaz, habla para YA

El nuevo director del Instituto Nacional de .Estadística, profesor Andrés Fernández Diaz, decano de la

Facultad de Económicas de la Universidad Complutense, ha tenido la amabilidad de contestar a las

preguntas que le hemos formulado sobre el tan debatido tema de los índices de precios del consumo y de

coste de la vida, que tantas suspicacias han provocado en las últimas semanas. Las filtraciones sobre

índices y cifras se vienen produciendo, con evidente confusión para todos y. es posible, con repercusión

negativa sobre la actividad económica del país. Por este punto comenzamos la entrevista.

—Señor director general, ¿comparte usted esta opinión, bastante negativa?

—En efecto: el tema me preocupa profundamente y, además, como director del Instituto Nacional de

Estadística, profesionalmente.

—¿Es que.existe entonces un secreto estadístico?

—Naturalmente. Y obliga, según el reglamento, a todos los funcionarios del Instituto a lo largo de todo el

proceso de elaboración de datos hasta su publicación oficial.

—Sin embargo, se ha rumoreado :y se rumorea que las manipulaciones vienen de otra parte, que se

están manipulando las estadísticas, que el mismo retraso en su publicación es ya una manipulación y, más

aún, que el anterior director general del Instituto Nacional de Estadística dimitió precisamente porque

estaba sometido, a presiones en este sentido. ¿Qué nos dice de todo esto?

—Les diré, en primer lugar, que técnicamente es imposible la manipulación de cualquier tipo de índice,

por lo cual tales rumores resultan absurdos y. carentes de todo fundamento. Por lo que se refiere a los

retrasos en la publicación de los índices son debidos, en parte, al cambio del índice y á la necesidad de

más tiempo para la elaboración de ambos, aunque también, han influido otros factores derivados de

problemas de personal. Por último, por lo que se refiere a las razones que haya tenido mi predecesor en el

cargo para dimitir, como es lógico, las ignoro: pero, desde luego, presumo que si a mi nadie me ha

presionado, a él tampoco.

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NUEVO INDICE DE PRECIOS

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—Volvamos a los ya famosos indices. ¿Por qué tres?

—Hay dos cuestiones que conviene considerar en este punto: una de tipo informativo y otra de fondo. Por

lo que se refiere a la primera, les diré que en la medida en que el nuevo índice especifica la variación de

los precios de una amplísima gama de productos, supone un mejor conocimiento de lo que es realmente

significativo a los efectos de la inflación. Por lo que afecta a la segunda consideración, les diré que el

índice general, al haber experimentado un cambio en su base y en su.estructura, exige un rodaje y un

contraste previo antes de que se decida si puede ser considerado como oficial. Por tanto, estamos jugando

todavía con decisiones provisionales, pero altamente provechosas. Y no les extrañe esto. Exactamente es

lo que se está haciendo en muchos países de Europa. Tomemos el caso de Italia. Italia sigue aplicando, a

todos los efectos, un indice con una estructura comparable al nuestro del coste de la vida, es decir, al

antiguo; sin embargo, publica también, a efectos informativos, el nuevo índice, que es de 1976.

—A propósito de esto se dice que nosotros nos hemos complicado la vida—o el coste de la vida—con un

índice nuevo, tan sofisticado, al parecer, que comprende incluso artículos del calibre del güisqui, del

jamón serrano, de la tapa de ternera o del cordero lechal, y hacemos, con ello, que todos estos productos,

que no parecen de primera necesidad, incidan sobre la tasa de inflación. ¿Por qué?

—No estoy en condiciones de contestar a ese por qué, sencillamente porque cuando yo me hice cargo de

la, dirección del INE el nuevo sistema estaba ya elaborado en base a los trabajos efectuados en el antiguo

Ministerio de Planificación. Tengo que declin embargo, que se ha hecho un trabajo ejemplar, exhaustivo,

recogiendo un verdadero y completo abanico de productos de consumo. Ahora bien, en este índice, que

sin lugar a dudas es el más complejo, amplio y refinado de todos los países de la OCDE, se introducen

numerosos artículos (aproximadamente una tercera parte en cuanto al volumen total de la ponderación)

que, si bien son normales en un índice de precios, pueden considerarse como de lujo y no entran

normalmente dentro del concepto de cesta de la compra. Aquí, pienso yo, reside el nudo gordiano de la

cuestión. En efecto, acostumbrados como estamos hasta ahora—y les ruego que tomen estas

consideraciones más del economista que del director del INE, pues salen un poco de este campo—a

emplear el índice del coste de la vida como base para negociar los aumentos salariales—cosa que no suele

suceder en la mayoría de los países europeos—, se puede considerar lógico emplear el nuevo índice a

tales efectos. Esto, en mi opinión, no es un planteamiento acertado, ya que puede desembocar, vía la

espiral preciós-salarios, en una aceleración de la inflación, lo que vendría a perjudicar, en definitiva, a las

clases sociales menos dotadas. Por otra parte, no parece muy adecuada la aplicación automática, para la

revisión de los salarios, dé un índice de precios que va más allá de lo que es una cesta de la compra y que

incluye en su composición productos que no son los de consumo general y necesario; que son típicos

productos suntuarios o de lujo:

—Hay incluso algunos productos artificialmente elevados en su precio...

—A eso iba también. Cuando un Gobierno, por razones de austeridad, trata de frenar el consumo de

algunos productos que considera superfinos—sobre todo de importación—y eleva su precio bien

directamente o por medio de impuestos mucho más fuertes, resulta paradójico que esos mismos productos

incidan sobre el índice de precios de consumo que, al parecer—y contra el del Gobierno—, los considera

básicos.

—¿Por qué no nos cita algunos de estos productos que usted no considera de consumo necesario y que

están incluidos en el nuevo índice?

—Por ejemplo, plazas de garaje; por ejemplo, multas; por ejemplo, billete de barco; por ejemplo, bailes

públicos y cabarets (por cierto que este "producto" tiene una ponderación del doble justo de la que tienen

los libros de texto y gastos escolares); por ejemplo—y seguimos—, el tabaco rubio y de pipa; por

ejemplo, limpiabotas y pelucas; por ejemplo, la vivienda en propiedad, que no aparece en ningún índice

de ningún país del mundo, incluso por razones metodológicas. Comprenderá que todo ello, siendo muy

importante .desde el punto de vista de la información del consumo de los españoles, no puede, sin

embargo, servir de base para otra dinámica. De ahí, por otra parte, lo peligroso e improcedente que es

identificar a todos los efectos un índice de precios de consumo amplio y detallado con lo que ha sido y

debe ser un índice que refleje el coste de la vida.

—Ha puesto usted un ejemplo que interesa pormenorizar. El de la vivienda en propiedad. ¿No estamos

influyendo, al incluirla, en el índice de precios de consumo un factor tan variable y engañoso como la

especulación? .

—Indudablemente, porque así como el alquiler y los gastos de vivienda se computan en todos los índices

de precios y de coste de la vida, la adquisición no aparece en ninguno, debido, entre otras razones, a que,

además de existir dificultades de tipo metodológico, incorpora e incentiva todo el proceso especulativo

que se da en el campo de la vivienda. En este punto, el nuevo índice está al margen de la ortodoxia

internacional y desfigura, en cierta medida, la realidad.

—Durante los últimos meses, el INE ha presentado una faz harto conflictiva, precisamente por los índices

que elabora y las circunstancias en que se ha movido. Pero supongo que hay otros aspectos en la labor del

Instituto que tal vez hayan quedado postergados por esa "actualidad". ¿Qué están haciendo, además de los

discutidos índices?

—Agradezco esta pregunta, por. que el INE es una institución importante y realmente ejemplar, con unos

funcionarios de gran preparación técnica y celosos de su trabajo. Actualmente, algunas subdirecciones,

como la de población y_la de contabilidad nacional, están ultimando estudios profundos comparables a

los más brillantes de otros países. Por otra parte, el papel. que desempeña el INE en el proceso .electoral

es decisivo, y sus funcionarios están demostrando una competencia y una dedicación ejemplares en su

tarea. En definitiva, el tema que nos ha entretenido más tiempo en la conversación, el de los índices de

precios y del costé de la vida, no es sino un aspecto más de una labor colectiva de gran trascendencia para

el país.

 

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