ETA: confusión ideológica     
 
 Diario 16.    21/03/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ETA: Confusión ideológica

ETA, que ha vuelto a reivindicar, por sus tristes méritos propios de la violencia armada, el papel de

vanguardia revolucionaria del País Vasco, ha creído conveniente definir de nuevo su objetivo: "Somos

una organización socialista revolucionaria de liberación nacional."

Muerto el franquismo —vienen a decir—, que nadie se equivoque con ETA porque no somos sólo unos

patriotas antifranquistas sino unos revolucionarios con una ideología clara: "la creación de un Estado

socialista vasco, independiente, reunificado y euskaldún".

Efectivamente, un sector amplio de los vascos había entendido durante la dictadura la lucha de ETA en

cuanto que suponía una respuesta —para sus autores la única posible— a las condiciones políticas de un

régimen sin libertades, que empleaba una violencia cierta sobre extensos sectores del pueblo vasco.

Para estas gentes el antifranquismo violento —con sangre incluida— estaba hasta cierto punto justificado

e incluso, si no era apoyado directamente, recibía el sostén moral, la tolerancia de una parte de los

habitantes de Euskalherría.

La actual lucha de .ETA —si se le puede todavía llamar así— comiesza a no ser entendida por aquellos

sectores que hasta hace un par :de años la comprendían. Esto tiende a aislar a ETA cada vez más, aunque

el despegue de la población no, suponga todavía, ni mucho menos —como desgraciadamente estamos

viendo— que callen las pistolas.

Sin embargo, ETA o los flecos, o jirones de la organización que continúan echados al monte, han

comprendido que pueden, poco a .poco, quedarse solos. "Un sector del pueblo ha cambiado de conciencia

respecto a nosotros —reconocen ellos mismos—, son los que han visto a ETA como quisiera que fuese y

no como era y hoy se llevan las manos a la cabeza sorprendidos al contemplar su error."

ETA trata de recubrir entonces sus acciones condenadas ya por la gran mayoría y sobre todo cada vez

más abiertamente por la burguesía nacionalista del PNV—con un fundamento ideológico. Así, en este,

ultimo documento fijan el objetivo de "destruir el Estado burgués y sustituido por un Estado de los

trabajadores",, apoyadopor unos métodos donde mezclan en gran confusión la violència y la lucha

democrática de las mayorías.

Mientras afirma que la toma del poder por el proletariado no tiene por qué imponerse mediante un

estallido violento, ETA no se despega de la lucha armada a nivel teórico y a nivel práctico es patente que

protagoniza hoy una escalada bélica.

Los etarras insisten en confundir la lucha de masas con la lucha armada, por lo que cualquier voluntad

hipotética de negor ciación con ellos resulta, hoy por hoy, imposible. Sin embargo, personalidades muy

pegadas a la realidad del País Vasco y con alto poder representativo insisten en que finalmente el diálogo

será posible. Ramón Rubial, presidente del Consejo General Vasco, acaba de proponer en unas

declaraciones a la revista norteamericana "Newsweek" la legalización dé ETA, que así, según el dirigente

Socialista, "abandonaría las acciones violentas, buscaria abiertamente el apoyo popular y defendería su

programa".

 

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