Autor: García Escudero, José María (NEMO). 
   La palabra prohibida     
 
 Ya.    17/11/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

BUSTOS POLÍTICOS

LA PALABRA PROHIBIDA

El cronista Francisco Umbral dice que la derecha española se jacta de tradicionalista, pero quien luego

salva la tradición es la izquierda: Giner poniendo orden en la cultura, Menéndez Pidal en la historia,

Azaña en el Museo del Prado. "La izquierda es la asistenta que viene por horas (nunca le han dejado más

tiempo a adecentar un poco la casa."

Así, pero al contrarío.

Al menos si no nos fijamos exclusivamente en la cultura,, y aun ahí habría algo que decir de quienes,

mientras los profesores se inclinaban sobre los códices, se inclinaban también, pero para quemar iglesias.

¿Y no podríamos, generalizando, decir que ése ha sido el papel de la izquierda en nuestra historia: el de

incendiaria? De ideologías, digo; no de edificios.

No pretendo ofender. Se pue~ de ser incendiario con la ilusión de edificar sobre las cenizas la utopia

soñada; y soñar, eso si, lo ha hecho siempre bien la izquierda; pero por esto sus períodos de mando han

sido tan cortos y ha tenido que venir luego la derecha a ordenar las cosas hasta que, aburrido el país de

tanto orden (porque aburrida sí que es la, derecha), ha apelado otra vez a la tea purificadora.

Lo cual, insisto, no entraña menosprecio, porque la historia la hace también la imaginación, ni soy yo el

primero en decirlo, ni necesito probarlo porque ya lo han hecho por mi los historiadores.

Y la misma historia que está pasando ante nuestros ojos.

¿O qué es, si no, la historia de una democracia que está construyendo la derecha, entre la colaboración a

duras penas conseguida y aún más difícilmente retenida de la izquierda política.y el guirigay de la

izquierda, digamos, sociológica?

¿Pero cuál ha sido en nuestra historia la fórmula usual de la izquierda ? En el relato sobre la guerra civil

que está publicando en "Informaciones América Vélez, secretario politico de Largo Caballero, leo lo

siguiente: "Nadie razonaba en términos solidarios, de asociación ciudadana con sentido de la convivencia

y del bien colectivo. El peor enemigo de la República resucitaba ser la disgregación de la sociedad en

grupos partidistas, de tonalidades tribales." Habla de la República gobernada exclusivamente por las

izquierdas durante la guerra civil. Llamarse de izquierda está ahora de moda; malo será que su fórmula se

esté poniendo de moda también.

Lo curioso es que a otro cro nista, Carlos Luis Alvarez, la actual conformidad¡tan precaria!de la

izquierda política con la derecha le parezca casi reprobable y hable de ella como de "pastel" y exponga su

temor de que "la comodidad autoritaria no acabe haciendo desvanecer el sueño de una democracia,

verdadera". ¡Democracia verdadera! Que el guirigay del actual gallinero sociológico español no deje oír

el "bel canto" de los políticos no me parece tanto el sueño de una democracia verdadera como la pesadilla

da una pseudodemocracia. Sólo podría desvanecer esa pesadilla la palabra que el país, precisamente

porque no sabe todavía qué es la democracia, no se atreve a pronunciar. Ni siquiera la pronuncia esa

derecha que ha tenido el pudor, o la habilidad, o la hipocresía, de no presentarse como tal derecha. Sin

embargo, tiene razón el otro articulista que termina su artículo sobre "La dictadura del miedo" con estas

palabras: "Si hoy levantáramos la piel del pueblo español, enamorado sin duda de su libertad recobrada,

encontraríamos grabada, a fuego, sobre la carne viva} esta sola palabra: autoridad."

Lo firma el autor con su nombre: Luis María Ansón. Lo suscribo yo con el mío.

NEMO

 

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