Autor: Maraña Marcos, Felipe (FELIPE SAHAGÚN). 
 A la espera de las negociaciones con el Presidente Suárez. 
 La devaluación de la peseta, objetivo de las multinacionales americanas     
 
 Informaciones.    26/04/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

A LA ESPERA DE LAS NEGOCIACIONES COK EL PRESIDENTE SUAREZ

La devaluación de la peseta,

objetivo de las multinacionales

americanas

Por Felipe SAHAGÚN

NUEVA YORK, 26.

CUANDO sólo faltan unas horas para que llegue a Nueva York el primer ministro español, don Adolfo

Suarez financieros, banqueros y dirigentes de industrias estadounidenses con inversiones en España

esperan, inquietos, que el presidente español les asegure cuándo y en cuánto se un a devaluar la peseta.

En los medios financieros norteamericanos se cree que A primer ministro viene a pedir un nuevo

préstamo de 1,000 millones de dólares, y que se devaluará la peseta entre un 15 y un 28 por 100

inmediatamente después de tes elecciones. Banqueros más pesimistas temen que sea de un 30 por 100.

Los Bancos e industrias estadounidenses con intereses en España están convencidos de que la «única

salvación» que tiene hoy España para comenzar a solucionar sus problemas económicos -una inflación

superior al 20 por 100; una deuda exterior próxima a los 2.00o millones de dólares y una disminución

drástica de sus reservas—, es la victoria, del centro (Suárez) en las elecciones generales del.15 de junio.

«Cualquier amenaza a esta coalición del cestro, venga de la derecha e de la izquierda, reducirá sin lugar a

dudas las probabilidades de que España ingrese en él, Mercado Común, agravará su economía;, ya muy

debilitada, y reducirá aún más el valor de la peseta», afirma la revista «Business Week» de esta semana,

Para intentar calmar esta Inquietud, justificada por los 2.000 millones de dólares que tienen invertidos hoy

en nuestro país. Las empresas estadounidenses, el presidente Suárez se reunirá mañana en Nueva York

con el Presidente del First National City Bank, Walter Reston, y con otros cuarenta y ocho banqueros y

empresarios con intereses en nuestro país.

A la espera de la devaluación de la peseta, acción que se viene necesitando desde la muerte de Franco y

que no se ha ejercido por motivos puramente políticos, las multinacionales norteamericanas con empresas

en España detuvieron´ sus inversiones en nuestro país y comenzaran a reducir riesgos. Para ello,

aceleraron los Tragos de sus subsidiarias en España a las compañías en Estados Unidos y retrasaron la

mayor parte de los pagos de las. compañías a sus subsidiarias en nuestro país.

TÁCTICA DE LAS

MULTINACIONALES.

Actualmente, muchas multinacionales acuden a otra táctica, que consiste en prestarse unas a otras y no

intervenir en él mercado de capital oficial. Para ello, lo que hacen es pedir prestado pesetas e igualar con

ellas sus activos a sus pasivos. Esta técnica poco ortodoxa escapa al control de los Bancos.

En los países donde el Gorbierno lo permite, la estrategia más frecuentemente empleada por las

multinacionales para protegerse contra una devaluación inminente es simplemente la elevación de los

precios. El problema con esta solución es que acelera la inflación y puede anticipar la devaluación. En

Epaña, el año pasado Chrysler España aplicó esa medida: elevó dos veces los precios de sus coches y sus

subsidiarias españolas obtuvieron pingües beneficios merece la pena».

El problema con esta, situación de espera e inseguridad es que cuesta mucho dinero. El tesorero de una

«multinacional que acaba de viajar a Madrid para revisar las operaciones de sus subsidiarias en vísperas

de las elecciones cree que «un 16 por 100 es un coste razonable para asegurarse durante los próximos tres

meses. Es un riesgo que una victoria de Suarez en las

Para las multinaciona1es, una victoria de Suárez en las elecciones significa el apoyo de los nueve al

ingreso de España en el Mercado Común y con ello mercados más amplios par sus productos y la

esperanza de ayuda financiera más importante de Europa al Gobierno español en los años próximos.

Cualquier otro resultado significaría, en opinión de los banqueros e industriales americanos; un

empeoramiento de la situación.

 

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