Autor: Sagardoy Bengoechea, Juan Antonio. 
 El escenario, los actores y el público. 
 La españa laboral 77     
 
 Ya.    14/12/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

EL ESCENARIO, LOS ACTORES Y EL PUBLICO

LA ESPAÑA LABORAL 77

EL talón de Aguiles de nuestra sociedad, que está entre el modelo occidental, pero con especiales

connotaciones, ea el sistema de relaciones laborales. El mundo del trabajo tiene la clave del devenir so

cial. Ahí nos jugamos todo. Las sociedades actuales son esencialmente laborales, activas, fabriles, frente

a modelos anteriores, en los que el trabajo era un subproducto, que producía bienestar ajeno, celosa y

cicateramente repartido. Hoy, unos y otros han cedido, logrando en las sociedades desarrolladas un

equilibrio social, inestable en más o en menos, pero equilibrio al fin.

Sin más intención que la simbólica elegí como título de esta trilogía de artículos: el escenario, los actores

y el público. Hoy me detendré en el escenario; en el entorno social de este complejo año 1977 que ya

roza los albores del para nosotros decisivo año 1978.

El escenario social está determinado, a mi juicio,

por cuatro notas: el pesimismo económico, la política complaciente, la arteriosclerosis social y el deseo

de paz.

LA ECONOMÍA

CUNDE el pesimismo, sin duda alguna, fundamentalmente por la crisis que todo el occidente

europeo padece y por la falta de confianza en nuestro futuro. Si hay un tema sensible a los avatares

políticos es la economía, las finanzas, el dinero. Es algo trasnacional en momentos de peligro y

nacionalista en los de tranquilidad. Es así. Y así ha de enfocarse por el político. Y el político, el

gobernante, en su proyecto, al que me asocio, de cambiar las relaciones de fuerza en la sociedad y el

proyecto de crecimiento económico-social, ha de tener muy presente que en economía las libertades

presuponen una clara visión de las limitaciones Impuestas por la realidad. No hay libertades sin seguridad

económica.

La empresa está sufriendo una mutación profunda. De una u otra manera se va configurando como una

institución social y, por ende, con responsabilidades sociales, que le obliga a una revisión fundamental

de sus relaciones con el trabajador, el ciudadano y el consumidor. Ahora bien, en tal tarea en la que las

exigencias y loa esfuerzos han de ser notables, es preciso contar con un animo, también social, ha, cía el

que emprende; hacia la tarea empresarial y con un saneamiento económico que permita abordar, sin la

angustias del "gota a gota" mercantil, las reformas precisas. Nuestro panorama económico, en su presente

e inmediato futuro, es malo. Objetivamente malo. Crítico. Y no le demos vueltas; sin ahorro o no

consumos y sin trabajo el panorama se hará más sombrío. Quedarse en culpas morales de pasados

tiempos e imputaciones hacia la responsabilidad, sin la necesaria ayuda de una férrea disciplina-civil o

militar- es, en economía, romanticismo, "la noche de los cuchillos largos", la "grand soir"; pero, en

definitiva, inoperancia, incoherencia y agravación del tema. La producción y el paro son las dos claves de

nuestra política social. Aumentar aquélla con los correctivos de un sistema fiscal progresivo y disminuir

el desempleo o, mejor aún, dar con una política de empleo que cale entre las fuerzas proSuctlvaa, son las

dos, metas de nuestra andadura social o, si se quiere, económicosocial.

LA POLÍTICA COMPLACIENTE

TODOS creo que comprendemos las dificultades con que se encuentra el Gobierno para gobernar. Pero

creo, asimismo, que todos estamos de acuerdo en que cada día que pasa resulta más apremiante sentirse

"gobernados". Democráticamente, pero gobernados. No hay peor política que la "gris", aquella que deja

indefenso, aln seguridad jurídica al ciudadano; aquella en la que las conductas pueden ser igualmente

constitutivas de delito como objeto de loa social. Este Gobierno, que es de UCD, con unos votos de

sentido concreto e Ideologia también clara, al menos a nivel macro, tiene que utilizar el caudal de fuerza

que le han dado las elecciones y respaldar las decisiones políticas con la asunción de responsabilidades.

Esta asunción de responsabilidades exige coherencia con el programa político, ejercicio de la autoridad

otorgada y menos búsqueda de asentimientos palaciego» de loa de la derecha o Izquierda. Que una cosa

ea aunar esfuerzos y otra buscar la sonrisa fácil del que está al acecho del poder. Del acecho democrático,

desde luego. Ante las municipales resulta clamorosa y casi dramática la necesidad de que la UCD o, de

modo más amplio, la derecha civilizada, la del tránsito, que ganó las elecciones del 15 de junio, perfile

con energía, sin temores, con claridad, su programa, su ideología, pues de lo contrario el electorado va a

sumirse en mayores confusiones que laa que actualmente padece y además se perderá una opción muy

necesaria en el programa político español. Y, sobre todo, recobrar credibilidad frente a los que se sien

ten defraudados.

LA ARTERIOSCLEROSIS SOCIAL

DESPUES de muchos años en que no ha existido una participación auténtica y creadora de los

componentes de la sociedad, puesto que "todo venía dado, en definitiva", hemos pasado a un entramado

social en el que las personas y loa grupos se sienten responsables de lo que pueda ocurrir, toman

conciencia de su papel protagonista.

En este proceso es fácil la manipulación por falta de formación y, desde luego, es un proceso lento y

laborioso^ por la dificultad y lentitud que entrafia, cuando se estrena democracia, la toma de conciencia

y la práctica del principio de que no puede haber libertad sin ética. El hombre libre es un hombre

responsable. Aquí nos tenemos que acostumbrar todos en el ámbito social y empresarios y trabajadores en

el más estricto laboral, a tomar las decisiones y actuar, sabiendo que hay que asumir las responsabilidades

subsiguientes, sin centros de referencia a los que cargarlas de modo máa o menos alegre y siempre inmaduro.

Ha comenzado un proceso, a mi entender. Irreversible, pero difícil, en que cada uno ha de romper, y no

sólo con gu voto libre, sino en el diario quehacer, ese agarrotamiento, esa arteriosclerosis que produce la

forma autoritaria y no democrática de gobernar.

Y, por último, el deseo de paz. ES algo que se palpa en el ambiente. Deseamos que todo transcurra sin

violencia ni traumatismo, con la convicción de que ello es posible st se aleja el fantasma de la

intransigencia y se hace jugar el diálogo. Desde luego, la paz no significa silencio, ausencia de conflictos. No,

La paz puede darse con conflictos y con pasión en la defensa de los intereses. Pero con unas reglas de

juego que imposibiliten la perdida de razón colectiva que, sin duda, nos llevaría de nuevo a la obediencia

ciega, a lo arbítiario, a quedarnos sin voz. Tenemos que demostrarnos que somos capaces de caminar en

una evolución democrática, a pesar dil pesimismo que pueda cundir en estos primeros momentos. El

Gobierno tiene mucho que hacer, pero también usted y yo.

Juan Antonio SAGARDO y BENGOECHEA

 

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