Autor: Burgos, César. 
 Entrevista con don Manuel Albizu Alba, técnico comercial del Estado y abogado economista. 
 Paro, petróleo y política económica, interrogantes de 1977     
 
 Ya.    12/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

12-V-77 ECONOMÍA Y SOCI

Entrevista con don Manuel Albizu Alba, técnico comercial del Estado y abogado economista

Paro, petróleo y política económica, interrogantes de 1977

"La política ¿e crecimiento no basta para potenciar el empleo" • Cada aumentó del 10 por 100 del precio

del petróleo disminuye el crecimiento en casi un punto" • "Necesidad de tratamientos globales

económicos" • "El desempleo sigue creciendo en Occidente" • "El mulfíplicador de renta tiende o

distinguirse del multiplicador de empleo" • "Es preciso el reciclaje de personal y la modernización del

seguro de desempleo"

La economía mundial prosigue en lenta progresión, con él grave problema, del precio del petróleo y el

fantasma del paro. Algunos países, como Francia, han decidido apoyar su recuperación con esquemas

globales (el plan Barre, por ejemplo}. Y España, concretamente, se inserta en la estrategia occidental,

mientras congrega razonamientos políticos de nuevo camino.

Sobre todos estos problemas hemos entrevistado a Manuel Albizu Alba, técnico comercial del Estado,

abogado-economista especializado en macroecónomía (es autor de dos tratados-sobre la materia, tino de

los cuales ha sido traducido al alemán y al italiano) y poseedor además de una amplia experiencia

económica e internacional, adquirida desde ese centro de observación especializado que es la Agregaduria

Comercial de la Embajada de España en, París, en la que permaneció destinado durante seis años.

—Cuando hubo el alza de los precios del. petróleo en el origen dé la crisis del otoño de 1973, se dijo que

el reciclaje de los petrodólares no podia significar más que un aplazamiento del problema verdadero, es

decir, que la solución se posponía hacia el futuro inmediato. En. realidad parece que no se ha solucionado

nada es decir, que loa problemas siguen perviviendo, siguen siendo los mismos y que lo único que ha

habido ha sido una reordenación a favor de loa países industrializados. ¿Cuál es el problema?

—Las economías del mundo occidental, como conjunto, ínician una recuperación sorprendente a

mediados del 1975, capitaneadas por Estados Unidos y, en cierto modo, bajo su impulso. Se llega asi,

finalmente, a mediados del 75, en que ese ritmo de crecimiento empieza a debilitarse. Se sigue

recuperando la economía mundial, pero el ritmo de recuperación es mucho menor que el que se produce

entre mediados del 75 y mediados del 76. Los países exportadores de petróleo son conscientes del

problema, y al tener intereses en Occidente, entonces, ellos no pueden agravarlo aún más.

—¿ Y el problema del importante paro en los países occidentales?

—Lo que es cierto es que como consecuencia de la recesión en la cual se vio sumergida la economía

mundial, como conjunto, a partir de los años 73 el paro no ha dejad.o de crecer en tes economías

"occidentales y, sorprendentemente, cuando 1a recuperación ha empezado a producirse y progresar, el

paro no desaparece, sino que en muchos casos sigue creciendo. Tengo aquí las estadísticas últimas

mediados de 1915, capitaneadas de la Comunidad Económica, Europea, y en las mismas se pone de

manifiesto que el. paro ha seguido creciendo a pesar de la recuperación dé la economía en los años 1975 y

1976 en forma muy importante, ya que únicamente se ha producido un retroceso en el nivel de desempleo

en la República Federal Alemana, en donde el nivel de paro ha bajado un 12 por 100, y en los Países

Bajos, en que la tasa de descenso del nivel de desempleo es en un 2 por 100. Entonces, el problema es

importante, y preocupa. Antes, la anulación y el desarrollo no convivían con el desempleo; hoy día nos

encontramos con que la economía se estanca, y resulta que hay inflación.

Por otra parte, la economía crece y, sin embargo, el paro no es reabsorbido. En la actualidad, si queremos

que nuestros problemas encuentren s o 1 u ción, no podemos acudir ya a fórmulas económicas

consagradas, que no , son válidas ni aplicables por ser los problemas inéditos y peculiares. No hay que

olvidar que si los problemas de la recuperación económica puede superarse, si son adecuadamente

afrontados, el problema del paro aún gravitará largo tiempo, tanto sobre las economías del mundo

occidental como sobre aquellas economías que- se han visto afectadas por el problema, ya que unos

recientes estudios realizados ponen de manifiesto que se puede estimar

que un nivel de empleo razonable para 1980 se alcanzará si la tase de desempleo puede ser conducida a

un 3 por 100 en los próximos cuatro años.

Si querernos hablar en términos económicos, el mu1tiplicador. de renta tiende a distinguirse netamente

del .multiplicador del empleo, y por ello aparece cada vez como más evidente que una política global de

crecimiento, por necesario que sea, para mantener un alto nivel de empleo, no puede bastar por sí sola

para asegurar un nivel óptimo del mismo. El crecimiento y la expansión económica no irán acompañados

dé un aumento del empleo de las características que antes se producían, y por ello habrá que hacer e idear

una serié de políticas nuevas y modernas para tratar el problema, que debe pasar por el reexamen de los

impuestos que gravan el trabajo y de las ayudas que se conceden al -capital, teniendo en cuenta los

efectos de estímulo o penalizaron por utilizar estos factores, por una parte, y por otra, habrá que

desarrollar posibles primas directas a la creación de empleos o puestos de trabajo. "

—Últimamente has publicado un estudio económico en la prensa económica especializada a lo largo de

tres semanas sobre el plan Barre, que ha tenido resonancia. ¿Cuál es la posible aplicación del plan Barre

en los esquemas españoles?

—El plan Barre es un plan coherente, global, técnico y con una gran capacidad de previsión. Pero no hay

que olvidar que el plan Barre se aplica a una economía francesa que había venido siguiendo, ayudada por

sus autoridades económicas, el ritmo de recuperación, mundial, y que prácticamente a partir de mediados

del 75 había, por lo tanto, experimentado un importante crecimiento y una fuerte recuperación en sus

niveles de actividad. Cuando el proceso se debilitó, y se presentan signos adversos, apareció el plan Barre

para evitar una recaída.

Lo que es útil y es importante del plan Barre, a mi juicio, es la medida en que él mismo, utiliza la mayoría

de ios instrumentos posibles que se pueden utilizar para influir sobre la serie de variables globales que son

susceptibles de ser influidas. El plan Barre juega en acción sinérgica con la política de precios, con la

política de rentas, con la política presupuestaria, con la política fiscal, con la política monetaria, con la

política de comercio exterior y, con la política de balanza de pagos, todo dentro de un cuadro armónico de

gran efectividad.

—Y dentro de estas políticas, ¿cuá1 es: la más importante, la más decisiva en orden a una

reestructuración con referencia al caso español?

—Han aparecido recientemente en la prensa una serie de opiniones- de economistas españoles, y hay que

señalar que cada uno de ellos ha insistido más particularmente" sobre determinados aspectos de las

posibles acciones que se podrían hacer, en su momento y cuando conviniera, en la econo mía española.

Así, hay que dar la ´razón a Emilio de Figueroa cuando insiste en una vigorosa política de precios o en

una política selectiva de inversiones y créditos; o como cuando Prados Arrarte muestra su inquietud por el

realismo del tipo de cambio; o cuando Julio Alcaide insiste en una política de rentas más moderada y

pactada; o cuando Funes Robert hace hincapié en una mayor" flexibilidad para los niveles de liquidez de

la economía o cuando otros economistas insisten en aspectos presupuestarios, fiscales o estructurales. En

realidad, todas ésas cosas son importantes; esos aspectos deberán ser considerados, y todas las distintas

políticas e instrumentos en su momento, cuando convenga y las circunstancias lo permitan, deberán

jugarse.

—¿Qué habría que pedir a cada uno de estos instrumentos, y que características deberían tener

concretamente?

—Pienso que en política de precios debe primar la severidad; en política de rentas, la moderación, y en

política presupuestaria, él rigor; la política fiscal debe ser estimulante; la política monetaria, flexible; la

política de comercio exterior, agresiva, y la política de balanza de pagos y de tipo de cambio, realista.

César BURGOS

 

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