Autor: Schwartz Girón, Pedro. 
   Querido secretario general     
 
 Diario 16.    16/02/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Miércoles 16-febrero 77/DIARIO16

Querido secretario general

Pedro Schwartz

Los partidos políticos de la oposición están intentando llegar a un acuerdo con

el Gobierno, por el que se prive a los electores españoles de una facultad

importante en el momento de emitir su voto. La restricción que nos van a imponer

le favorece a usted, mi querido secretario general del PC, PSP, PSOE, PP,

Alianza y otras siglas, y por ello le dirijo estas líneas de felicitación.

El truco consiste en conseguir que las listas electorales que cada uno de

nosotros deposite en las urnas sean "listas bloqueadas y cerradas". La habilidad

estriba en que poquísimos españoles saben lo que son las listas bloqueadas y

cerradas.

Los españoles y la democracia

Los españoles apenas sabemos lo que es la democracia: el comprender lo que

significan complicados mecanismos electorales rebasa totalmente la capacidad de

nuestra nativa listeza. Y usted, querido secretario general, por nuestro bien,

que coincide con el suyo, nos quiere imponer esas listas bloqueadas y cerradas.

Al elector y electora españoles les pasa con la política lo que a los

adolescentes con el sexo: quieren descubrir, necesitan averiguar cómo se maneja

uno en esas lides. Temen que no baste con el corazón y el instinto y agradecen

el manual o la confidencia.

Voto proporcional

Como - nuestros educadores de antaño, usted prefiere el velo del misterio.

Levantémoslo. Las votaciones en un sistema de representación proporcional se

desarrollan como sigue. El votante introduce en la urna una lista de nombres.

La comisión escrutadora contará el número de votos o listas válidos depositados.

Pongamos que en una provincia cualquiera, Salamanca, por ejemplo, son un millón

esos votos válidos. Si la provincia puede designar directamente a diez

diputados, harán falta cien mil votos por escaño.

Imaginemos que el PSP o Alianza han conseguido 230.000: los dos primeros nombres

de su lista se sentarán en el Congreso. Sobran 30.000 votos: van a una cuenta de

sobrantes, que, según la ley de Reforma, elige otros dos diputados por

Salamanca, éstos por división proporcional del resto. Si el total de los restos

son 60.000, el partido en cuestión puede llevarse otro diputado más.

La cuestión que nos ocupa es qué se permite al votante escribir en su lista,

Usted, mi querido secretario general, quiere que la deposite según ha salido de

las imprentas del partido, sin permitirle sustituir un nombre por otro, o

siquiera borrar el de alguien que no le gusta. Eso, pues, son las listas

cerradas y bloqueadas: listas compiladas en un despacho de Madrid, que el

elector o la electora, si se inclina por su partido, deberá dejar Mocadas,

porque usted las ha bloqueado y cerrado.

Listas cerradas

Si la ley sale como usted la desea, se concederá al votante la posibilidad de

elegir un partido, o incluso una lista independiente. Mas las personas que van

en esa lista decidirá usted. Incluso podrá parecer el nombre del propio

secretario general, encabezando las candidaturas de su partido en varias

provincias; si sale elegido en más de una, se decidirá por una circunscripción y

se borrará de las otras, corriéndose la escala un puesto más.

- Ah, mi querido Carrillo, yo soy comunista de toda la vida, y no trago a

Tamames porque no hace su declaración sobre la renta.

— Fíjate, Felipe, creo que el PSOE es la solución, pero ese Pablo Castellano

dice que hay que disolver la familia y yo se lo debo todo a mi padre, que me

pagó los estudios.

— Perdone, señor Cruz Martínez Esteruelas, como Fernández de la Mora dijo que

había muerto las ideologías y veo que siguen vivas, además su conversión a la

democracia inorgánica ha sido un poco súbita.

Pues no hay nada que hacer: listas cerradas y bloqueadas.

El poder de los partidos

Admitamos que la variedad de opiniones de los electores lleve a que la

provincia esté representada por una combinación de partidos, con el mismo

resultado que sí cada votante hubiese podido mezclar los nombres de

diversas listas. Pero la ley de los grandes números no permite la eliminación de

un nombre que aparezca en los primeros puestos de una candidatura. Usted, señor

secretario general, no decide cuántos escaños va a obtener su partido, pero sí

decide quiénes van a ocupar esos escaños. ¡Enhorabuena, señor secretario

general!

 

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