Según la Confederación de Cajas de Ahorro. 
 El actual Gobierno puede y debe acometer el saneamiento de la economía española  :   
 Defender a ultranza el tipo de cambio cuando los precios internos y coste del trabajo son superiores a los de los países con los que se mantienen intensas relaciones comerciales sólo es posible a corto y con pérdida de reservas. 
 Ya.    29/03/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

ya.pag. 24

INFORMACIÓN ECONÓMICA

29-III-77

SEGÚN LA CONFEDERACIÓN DE CAJAS DE AHORROS

El actual Gobierno puede y debe acometer el saneamiento de la economía española

"Defender a ultranza el tipo te cambio cuando los precios internos y coste del trabajo son superiores a los

de los países con los que se mantienen Intensas relaciones comerciales sólo es posible a corto y con

perdida de reservas"

Dos grandes grupos de acciones —relacionadas entre sí—-dirigidas a superar las dificultades exteriores

(planteadas por la balanza de pago») y las internas (surgidas de la inflación) contiene el plan de

actuciones frente a la crisis económica propuesto por el Servicio do Estudios y Programación de la

Confederación Española de Cajas de Ahorros.

Después de dejar fundamentada la urgencia de emprender el saneamiento de nuestra economía, Junto con

la viabilidad de ser puesto en ejecución por el actual Gobierno (entre junio de 1976 y febrero de 1977. el

índice de sentimiento del consumidor afirmaba que la confianza en el Gobierno se había elevado, de 80 a

116), establece como condiciones necesarias de las medidas la calidad técnica del plan mediante un

aseguramiento a nivel nacional e internacional (OCDE y Fondo Monetario), contando con "un apoyo

financiero internacional que permita asistir y avalar el necesario esfuerzo financiero interno.

DEFICIT EXTERIOR Y POLITICA CAMBIARÍA

El arraigo y gravedad del déficit de comercio exterior sitúa este problema en cabeza. Pero es imposible

ganar en un año el 25 por 100 de empobrecimiento real frente al resto del mundo. Requiere programar

una reducción paulatina del mismo hasta niveles que lo hagan financiable, lo que sería imposible sin.

reducir el grado de inflación a niveles compatibles con el tipo de cambio elegido para facilitar la

exportación´ y limitar les Importaciones. ´´Esta re1ación —añade—constituye una parte vital de cualquier

programa de saneamiento."

Defender a ultranza el tipo de cambio, cuando la marcha, de precios internos y del coste del trabajo son

superiores a los de los países con que se mantienen relaciones económicas más intensas, sólo es posible a

corto plazo y, además, con pérdida de reservas muy elevada. Mantener esa política origina efectos que, en

términos de reservas o endeudamiento exterior, son muy superiores a los qué produciría un ajuste gradual

del cambio exterior. En un contexto de programa de saneamiento financiero que trate de llevar a la econo-

mía a una situación dé equilibrio —"y solo en ese contexto"—, una política del cambio exterior

consistiría en una indicación de forma que se incorpor en al cambio los diferenciales de la inflación.

La política cambiaría debe ir acompañada por un comportamiento de la monetaria interna, que concede

consistencia y credibilidad a los cambios basados en la paridad de las capacidades de compra.

EXPORTACIÓN E IMPORTACIONES

Para fomentar la exportación, dada la regulación española en esa política, estima que no puede

realizarse cambios espectaculares, pero propone una variación de la incidencia de la Seguridad Social

hacia el impuesto de tráfico de las empresas, lo que permitiría la devolución de las cuotas pagadas por los

exportadores, mejorando así la desgravación fiscal y una ordenación de los estímulos a la exportación en

función del valor añadido exportado, punto éste que hasta ahora no ha orientado a la política de

exportación, por lo que los estímulos concedidos no han estado en relación directa con lo que se trataba

de estimular; la exportación neta.

La base para moderar la importación, reside en la antes aludida política realista cambiaria, secundada por

una revisión del arancel y continuada por una actuación sobre las balanzas sectoriales y por zonas

geográficas. Se insiste en que sin esa base de cambio no será posible moderar las importaciones.

El arancel del 60 na unido a sus defectos de origen sus constantes modificaciones al servicio de una

política de coyuntura cuya incorporación y perpetuación en el tiempo han dañado su racionalidad

económica.

LAS BALANZAS ENERGÉTICA Y AGRÍCOLA

En la linea de acción de las balanzas sectoriales, para moderar la importación, dos son las principales

balanzas: la energética y la agrícola. Las medidas de ahorró de energía deben ir en tres direcciones

diferentes que no se han seguido con la fidelidad debida. Primero, la política cambiaría adoptada ha

primado las importaciones de crudos; segundo, la política de precios ha favorecido y defendido unos

niveles de consumo energético incompatibles con nuestro empobrecimiento exterior y dotación tatema de

recursos; tercero, no se ha creado el ambiente necesario qué forzase el ahorro en el consumo por una

presión constante, rigurosa sobre las decisiones individuales. Para la mejora de la balanza energética debe

concretarse acciones que alteren esa» tres actitudes: un nuevo tipo de cambio, una política de precios más

realista que traslade sobre el consumo todo incremento de costes, sin practicar compensaciones;

desarrollar, en fin, política de penalizaciones en los despilfarros del consumo. Sustituir con ella la inutíl y

costo sa (costosa aún en término de energía) política de persuasiones y propaganda que se está aplicando.

La balanza agraria tiene tres motivos detrás de su grave déficit: política ganadera que utilizando métodos

intensivos fuerza a la importación excesiva; la estrategia del consumo de grasas ,y el desabastecimiento

de madera. Hay que variar, pues, los criterios dominantes de la política agraria que se hallan tras ese triple

problema. La definición de esa nueva política agraria dirigida a eliminar el déficit comercial constituiría

interesante vía para eliminar importaciones.

Replantear el endeudamiento externo

El endeudamiento externo crece, pero no ha existido en España una política de endeudamiento exterior.

No se ha ordenado la salida de empresas públicas y privadas —al mercado de capitales; han competido

entre sí, rompiendo los mercados sin beneficio para nadie. Ademas, el endeudamiento ha sido

consecuencia del déficit corriente y no se ha planteado para reducir ese déficit programando con esa

finalidad las inversiones exteriores.

El resultado ha sido cargar al país con una deuda externa que pesa hoy costosamente y a las empresas con

deudas en monedas fuertes que constituyen una amenaza permanente del presente y el futuro de sus

cuentas de explotación. Por todo ello resulta necesario replantear el endeudamiento externo, sometiendo

su dirección a la entidad deudora en última instancia, el Banco de España, y buscando su sentido en una

balanza de pagos.

ACCIONES PARA

EL EQUILIBRIO INTERNO

En cuanto respecta al equilibrio del sector interno, la actuación debe afectar a tres sectores diferentes: el

público, con gastos de baja productividad y con incapacidad financiera para atender a la factura de sus

programas de inversión; un sector "de no mercado", en la parte que no es sector público pero tampoco

sector privado totalmente constituido por empresas que no pueden financiarse por la vía de precios

competitivos, sino que subsisten gracias a loe apoyos y ayudas del sector público: alicientes fiscales,

subvenciones, amplia red de loe circuitos privilegiados de financiación; finalmente, un sector privado

situado muchas veces al margen de la competencia y cuyas rentas han crecido por encima de las

exigencias de la productividad.

Las actuaciones sobre dichos sectores serían las siguientes:

En primer lugar, un saneamiento financiero del sector público, para que varíe el comportamiento que boy

le convierte en un factor de inestabilidad e inflación. Las modificaciones irían en la presupuestación

completa de las actividades del sector público, en la programación de las necesarias economías de gasto

público y en la modificación del sistema de financiación del sector público, que incluye como piezas

básicas la política de precios y la reforma del sistema tributario, actuaciones que han de ir en él orden

citado, pues no es posible reformar la imposición sin un plan de economías del gasto público y el control

económico y legal del gasto demandan la disponibilidad de un presupuesto completo e integrado del

sector público.

COSTE DEL TRABAJO Y DEMÁS RENTAS

De todos los componentes de la lucha antiinflacionista, el que cuenta con mayores dificultases de

aceptación social es el de la programación del crecimiento de las reatas. El crecimiento del coste unitario

del trabajo se apoya en tres componentes: elevación de salarias monetarios, crecimiento de la Seguridad

Social y bajá productividad del trabajo. Desacelerar los ritmos de aumentos de salarios es medida

necesaria para minorar la inflación.

Conseguir una tasa de inflación acorde con la registrada en los países de la OCDE exige un sacrificio

enorme, que difícilmente la población española estará dispuesta a soportar. Es posible, por ello,

programar su reducción en un plazo prefijado (tres- cuatro años) para conseguir esa igualación. La tasa

que debería alcanzarse en cada año tendría que ser comprometida por el Estado previamente. Ahora bien,

fijado el objetivo límite tendría éste que ser la base de todas las actuaciones de la política económica y,

desde luego, de la política de retribuciones salariales.

Los costes de la Seguridad Social

No es posible elevar la productividad de las inversiones, cuya caída está en el fondo de los procesos

inflacionistas actuales, sin reducir el área del sector de "no mercado". Comporta una revisión profunda de

subvenciones y gastos fiscales; revisión de la política de crédito oficial, tanto en sus medios de

financiación como en sus tipos dé interés; liberación progresiva de coeficientes de inversión de Cajas de

Ahorros y elevación simultánea de los tipos de interés de las inversiones que continúen obligatorias

durante el ajusto; liberación del mercado de obligaciones, tanto en condiciones de emisión como en tipos

de interés y, cumplidas las anteriores condiciones,, liberación progresiva de los tipos de interés.

Ésta política de reducción del sector "de no mercado", que ha de realizarse gradualmente, obligará a

extremar las cautelas. "Una extensión impremeditada dé las libertades económicas sin considerar la

situación de intervencionismo, con él que se arranca, podría originar consecuencias muy graves sobre la

economía, con el peligro de justificar y suscitar una peligrosa involución intervencionista."

La tercera acción sería tendente a, extender el principio de libertad económica y competencia. Los

sectores de la política laboral e industrial serían aquellos en que las modificaciones podrán tener un

mayor efecto, habrían de ser de una atención prioritaria en dos actuaciones: formular un plan a corto

plazo, tendente a congelar las contribuciones de la Seguridad Social y limitar sus costes de financiamiento

y definición de un plan tendente a modificar su financiación y organización. Él plan a corto plazo debe

concretarse a definir el déficit y su disminución. Esta aceptación difícilmente se aceptará sin llamar a las

rentas elevadas a una aportación significativa a través de la imposición progresiva.

Finalmente, la política monetaria debería evolucionar de manera programada hacia un crecimiento de las

disponibilidades líquidas a tasas anuales compatibles con. la estabilidad-objetivo, fijada para los precios,

la tasa de crecimiento de los salarios y el desequilibrio del sector público.

 

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