Autor: Gómez-Salomé Ruiz, José María. 
   Freno en las inversiones extranjeras     
 
 Ya.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

HOY ES NOTICIA

Freno en las

inversiones

extranjeras

Si en 1975 ascendió a 400 millones de dólares, en 1976 ha sido sólo de 320 millones • Se comentan

favorablemente en el exterior las medidas de protección del Gobierno Suárez al capital extranjero

Actualmente, el capital extranjero invertido en España alcanza los cuatro mil quinientos millones de

dolares, es decir, unos doscientos setenta mil millones de pesetas. Se trata de capital norteamericano en

casi un cincuenta por ciento, y el resto, esencialmente europeo. Las nuevas inversiones extranjeras han

decrecido en un 20 por 100, ya que de los 400 millones de dólares de 1975 se ha bajado a 320 millones en

1976.

La prensa extranjera se ha hecho eco de los esfuerzos del Gobierno presidido por Adolfo Suárez para que

los capitales foráneos encuentran el camino de España. Subrayan que ahora las formalidades serán

ampliamente simplificadas y que toda inversión igual o superior a 1,4 millones de dólares—susceptible de

entrañar la creación de más de cien empleos-—será automáticamente autorizada. Por el mismo motivo, el

incremento de capital de las sociedades extranjeras instaladas en España ya no será sometido a la

aprobación de las autoridades.

Recogen esos medios informativos lo que ha afirmado Joaquín Garrigues, jurista de notoriedad

internacional: "Es la situación económica lo que atrae los capitales, no la legislación." Y la coyuntura es

poco brillante. Hace una decena de años, con su mano de obra batata y sus facilidades de acceso a los

países de la CEE, España ofrecía alicientes para los inversores extranjeros. Hoy, por causas internas y

externas, la situación ha cambiado.

El excrecimiento económico—2 por 100 en 1976—no conseguirá superar el 1,5 por 100 en 1977, según

los expertos. El déficit de la balanza de pagos está previsto que rebase los tres mil millones de dólares.

Sólo el servicio de la deuda engullirá 1.500 millones anuales. Y. el riesgo de agitación social no puede

beneficiar esta quiebra financiera. Se comprende que el signo de los inversionistas sea pesimista.

José María GOMEZ-SALOME

 

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