Autor: Otero, Carlos. 
 Tempestuosa Junta del Metro. 
 Los pequeños accionistas contra la nacionalización  :   
 La Junta de la Compañía Metropolitana fue suspendida en medio de un enorme alboroto, cuando se iba a votar el referéndum de la nacionalización. 
 Diario 16.    05/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Sábado 5-marzo 77/DlARIO 16

Tempestuosa Junta del Metro

Los pequeños accionistas contra la nacionalización

Carlos Otero

La Junta de la Compañía Metropolitana fue suspendida en media: de un enorme alboroto, cuando se iba a

votar el referéndum de la nacionalización.

Entre fuertes insultos para los miembros del Consejo de Administración —"éstos son los que se llevan los

cuartos a Suiza", se pudo escuchar—, fue suspendida la Junta general de accionistas de la Compañía

Metropolitana de Madrid, al negarse los asistentes a votar la propuesta de nacionalización del Metro.

A los gritos de " ¡abstención, abstención!", los accionistas asistentes, puestos en pie, comenzaron a

abandonar la sala, mientras un grupo más reducido de accionistas interpelaba a los miembros del Consejo

—entre los que se encontraba el ex ministro Vicente Mortes y presidía él hijo del fundador del Metro,

Carlos Mendoza—, quien anunció que la Junta quedaba suspendida. Las urnas quedaron vacías.

"Nunca a un Consejo de Administración le habrá hecho tan feliz los insultos de sus accionistas :—dijeron

a D16 analistas de inversiones—. La cerrada oposición de la base del accionariado —jubilados, pequeños

comerciantes, etcétera— a la nacionalización es todo un triunfo para los responsables del Metro y una

baza política que estos accionistas, desamparados y marginados de la vida de las empresas, han puesto en

manos del capitalismo español."

La propuesta de nacionalización

La propuesta que fue sometida por él Consejo de Administración. y que no pudo realizarse ante la .actitud

de los asistentes —una minoría del capital social, ya que el Consejo poseía cantidad suficiente de

acciones en representación para barrera en el "referéndum"— era la siguiente:

Ante la situación deficitaria de la sociedad y la imposibilidad de atender a las nuevas líneas, la Compañía

del Metropolitano de Madrid pide al Ministerio de Obras Públicas: revisión de tarifas; subsidiariamente,

subvención en concepto de indemnización por pérdidas y en su defecto nacionalización mediante el

rescate de la concesión en la forma prevista por la ley de 22 de abril de 1949. Delegar en el Consejo de

Administración para que comiencen los trámites, etcétera,

Los accionistas se rebelan

El Consejo de Administración explicó que la Compañía concesionaria del Metro se había hundido por

culpa dejos Gobiernos que desde 1939 congelaron las tarifas y que no había otra alternativa que la

nacionalización o la suspensión de pagos y la quiebra. Después comenzó un largo desfile de intervención

de accionistas modestos oponiéndose rotundamente "a que nos quiten lo que es nuestro". "No quiero

socializarme," "Nacionalización, no, no, no y no, mil veces no." "Vamos a ver a Suárez y al Rey." Estas

fueron algunas de las frases que pronunciaron las personas que intervinieron y que fueron masivamente

aplaudidas por los asistentes.

Los oradores fueron continuamente interrumpidos por los gritos y comentarios del público. Cuando una

accionista dijo que "con las 500 pesetas de una acción no se tiene ni para cenar", otra interrumpió: "Pues

la cena será muy fuerte, porque yo, con unos lenguaditos..." Si alguien pedía apoyo para el Consejo se le

gritaba "¡pelota, pelota!". Otro de los oradores, corrigiendo sin duda al anterior, que sólo saludó al

Consejo y no a la asamblea, comenzó así su intervención, dirigiéndose a la sala y dando la espalda a la

mesa del Consejo: "Ilustre auditorio, porque la dignidad no tiene clase..."

Especialmente, una de las intervenciones levanto oleadad de entusiasmo: "´¿Qué hemos hecho para que se

nos trate así? Somos despreciables capitalistas que en vez de despilfarrar hemos invertido peseta a, peseta.

Cada cana que veo entre los asistentes es una peseta de ahorro, una gota de sudor. Invertíamos porqué

creíamos que era dinero seguro."

"La ruina de los pueblos"

"Con esta política que lleva el Gobierno —dijo otro acalorado accionista, yo aconsejo a los ciudadanos

que no pongan un duro en ninguna empresa mientras se permita el atraco al bolsillo del ciudadano

medio." " El Gobierno nos ha hundido dijo una mujer, no hay que dejar que se:queden con lo nuestro los

que nos han hundido."

Otro anciano accionista se sintió filósofo y dijo qué "la nacionalización es la ruina de los pueblos" y sacó

a relucir a Renfe y Hunosa. "El Gobierno se enterará de la opinión de la Junta por la prensa", afirmó uno.

"La prensa está vendida", replicó una voz del publico.

En esté ambiente transcurrieron las cuatro horas de la Junta general del Metro. El referéndum sobre la

nacionalización no se pudo llevar a cabo. Triunfó la postura abstencionista. El Consejo eludió siempre la

respuesta directa a los accionistas, que preguntaban cuánto y cómo les iban a pagar. Únicamente se

afirmó que esperaban que la valoración fuera superior al valor nominal de las acciones. Un consejero dijo

a D16 que no se podía decir el valor porque no se sabía,

Los ataques al Consejo fueron continuos. "Sé nos habla de inflación de costes, dijo un accionista, pero eso

es gastar más de lo debido y administrar mal. ¿Cuánto se gastan ustedes en sueldos, comidas de trabajo y

viajes de estudios?"

Informe del Consejo

El Consejo afirmó que durante el ejercicio de 1976 las cifras provisionales ofrecían unas pérdidas de 75

millones de pesetas. "El personal tiene asegurado su salario, pero el personal ahorrador ve esfumarse el

dividendo", diría después un accionista.

En el informe del Consejo se echó la culpa de todos los males a la congelación de tarifas.- Cuando se

revisaban sé hacía tardé y mal. Con ello se deteriora la rentabilidad y se frena la expansión del Metro.

Ello trae problemas graves para Madrid, insuficiencia de transporte, descoordinación, congestiones de

tráfico y contaminación. Frenar la expansión del Metro ha sido un mal negocio, con un coste altísimo,

para la- capital de España.

Para hacer frente al equilibrio financiero y las inversiones que requieren las nuevas líneas serían precisas

unas tarifas tan altas que no son aceptadas por la realidad económica, vigente. La solución es, pues, ´la

nacionalización. La nacionalización o la quiebra.

"¿Cómo me nacionalizaría yo?"

"Hasta hace muy poco —siguió Informando el Consejo— nadie de la Administración se mostró reacia al

diálogo. Sólo en fecha reciente comenzaron las conversaciones y los estudios para la desprivatización del

Metro."

El Consejo de la Compañía propuso que se aplicase la ley de expropiación forzosa, que considera como

criterio de valoración de las acciones la media aritmética (el promedio) de estos tres conceptos: media de

la cotización en Bolsa del año anterior; la capitalización del beneficio medio: de los tres últimos años al

tipo de interés legal, y el valor teórico de la sociedad, que viene a ser la diferencia entre el activo real y el

pasivo exigible. El total del pasivo exigible es de 6.181 millones de pesetas.

El Ministerio de Obras Públicas rechazó esta fórmula y propuso la ley de 1949 sobre rescate de la

concesión de ferrocarriles de explotación deficitaria. Por esta ley sé indemnizaría a. la concesionaria con

una cantidad por las anualidades que faltan para él final de la concesión. Hasta 1946 las concesiones se

hicieron por, noventa y nueve años, y las hechas en 1060 por sesenta años. .Asimismo, la Administración

tendría.que pagar a su justo precio la parte del activo afecto a la concesión. Los administradores del Metro

dijeron- que aunque no les gustaba la solución tendrían que aceptarla o ir a la quiebra. La gran masa de

los accionistas presentes se opuso violentamente. "Defenderé mí sudor; no moriremos sin batalla, dijo uno

de ellos.

 

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