Autor: Otero, Carlos. 
 El Estado pagará el 140 por 100. 
 Un buen negocio para los accionistas del Metro     
 
 Diario 16.    07/03/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Lunes 7 marzo 77/DIARIO 16

El Estado pagará el 140 por 100

Un buen negocio para los accionistas del Metro

MADRID, 7 (D16).—A 700 pesetas la acción de 500 (140 por 100) pagará el Estado las acciones del

Metro a sus propietarios, ha podido saber D16 de fuentes competentes.

Si un accionista vendiera sus acciones al último preció cotizado en Bolsa (84 por 100) recibiría por su

acción de 500 pesetas nominales 420 pesetas, menos impuestos y gastos.

De plantearse la nacionalización por el sistema que ha propuesto la empresa —ley de Expropiación

Forzosa—, el precio de la acción resultaría a unas 890 pesetas.

Los administradores dé la Compañía Metropolitano de Madrid —han dicho a DÍ6 prestigiosos analistas

de inversiones— saben que una acción vale lo que se paga por ella en una economía de mercado. Y la ley

de la oferta y. la- demanda ha fijado las acciones del Metro en un preció de 400 pesetas,

El Consejo no supo vender

La patética protesta de los accionistas modestos del Metro en la Junta general del pasado viernes,

oponiéndose rotundamente a la nacionalización, tiene su explicación en que la mayoría de los asistentes

tenían la idea de que nacionalizar es quitar, recibiendo como contrapartida unos pagos ridículos. "Esto es

un atraco. Nos roban lo que es nuestro", fueron las frases que se oyeron continuamente como un

latiguillo. Es evidente que el Consejo de Administración no supo o no quiso vender bien la idea

nacionalizadora, no supo explicar que los accionistas —dada la situación de deterioro bursátil, los

enormes esfuerzos de financiación, etc.— hacían un buen negocio cuando hay alguien que compra a 130

ó 140 por lo que no dan 100 en el mercado, señalaron los expertos.

Si esta oposición se presenta a la socialización de un servicio público —filosofía en la que están de

acuerdo hasta los más reaccionarios capitalistas—, ¿qué pasará cuando se plantee la nacionalización de

sectores básicos que están en manos privadas?, dijo a D16 uno de los expertos consultados.

"Estoy seguro —afirmó uno de los asistentes a la Junta— que si a los accionistas se les hubiera dicho que

van a cobrar más de 600 pesetas por sus acciones, la oposición no se hubiera planteado en forma

drástica."

En, la desprivatización del Metro se pone de manifiesto el ´desamparo del ahorrador frente a la´ empresa

en la que participa como accionista, señaló un economista de partidos de izquierdas.

Socializar pérdidas: No es eso, no es eso

La ley de Sociedades Anónimas consagra uno de los mayores abusos del capitalismo sobre el ahorrador,

en virtud de procedimientos aparentemente democráticos. El accionista vulgar y corriente, sin formación

financiera, con unos rudimentarios conocimientos económicos y poco dinero, está en manos de los

grandes grupos financieros, que sólo ven en él un minúsculo aportador de capitales —pero muchos pocos

hacen un mucho, que abusan del esfuerzo del ahorro.

Sólo un Estado socialista puede plantearse con seriedad y rigor una auténtica política nacionalizadora que

sea beneficiosa para la comunidad, que el coste monetario sea alto para el Estado y que premie como se

merece el esfuerzo que supone ahorrar, afirmó otro de los economistas consultados. La socialización del

Metro, hecha en estas condiciones, es posible que cuente con la aposición del pequeño accionariado.

Ésta es la primera de las nacionalizaciones que se plantea en la nueva, época hecha con la característica

franquista de nacionalización de las pérdidas. Lo más terrible del caso es que pueden, darse otras de la

misma naturaleza, que defraude a; los accionistas modestos, le cueste al Estado un riñon y no produzca

ninguna satisfacción política.

La política de nacionalizaciones hay que plantearla independientemente de -,1a rentabilidad presente de

las empresas, con criterios de ordenación económica y bienestar social. Si hay que nacionalizar, por

ejemplo, los servicios públicos, la gran banca, la energía y las industrias básicas, nacionalicense sin acudir

a la estafa social de la socialización´ de las pérdidas.

Madrid, gran perjudicado

En el caso del Metro concurre una característica especial en esta filosofía de nacionalización, de pérdidas.

Y es que estas pérdidas —que hay que tener en cuenta que sólo se producen en el ultimo año, y que

algunos imputan a la política financiera seguida por los responsables de la sociedad— son debidas al

control de las tarifas, a subidas escasas y con retrasos.

Pero si esto ha conducido a una situación de la compañía que la ha puesto ,en un callejón sin salida, el

gran estafado ha sido .el pueblo de Madrid. Con un Metro feo y malo, incómodo y hasta insalubre,

Madrid ha crecido sin que su red de transporte subterráneo, base medular del, transporte en una gran urbe,

siguiera al desarrollo de la capital. Y en las circunstancias actuales, en que Madrid necesita, si no se

quieren sobrepasar los límites del colapso circulatorio, un Metro digno y extenso no hay capital privado

que pueda aguantar las necesidades de financiación. El gran perjudicado ha sido el pueblo de Madrid,

como fruto de una política demagógica de contención de tarifas y de unos planteamientos absolutamente

inoperantes por parte de la Compañía. Hasta hace bien poco, Madrid tenía el Metro más barato del mundo

—´hora es el de Moscú el que sé lleva la palma—, tanto en términos absolutos como en tanto por Ciento

del salario-hora .industrial.

Precios e ineficacia

En la congelación de tarifas, quizá haya tenido el Gobierno su parte de culpa, pero la Compañía la ha

tenido toda al tratar de trasladar a los precios su propia ineficacia, dijeron a D16 algunos accionistas

asistentes a la Junta.

Los promotores del Metro. cuya alma fue el ingeniero Carlos Mendoza, convencieron de la idea, no muy

bien vista en aquella época, de la necesidad qué Madrid tenía de un ferrocarril suburbano. El rey Alfonso

XIII invirtió un millón de pesetas —de ahí. proviene el que don Juan de Borbón sea uno de los mayores

accionistas individuales del Metro—, lo que incitó a los grupos financieros a invertir en la empresa. El

Metro fue bien, con libertad de tarifas hasta la guerra civil. El precio del billete costaba en la primera

línea inaugurada 15 céntimos. Durante la guerra, el Metro fue mejor. Se habían incautado de él los

trabajadores. Con la paz vuelven a controlarlo los antiguos propietarios. Entonces se acaba la libertad de

tarifas y comienza "la pesadumbre del control"

Los responsables de la Compañía Metropolitano decían al Gobierno que había que subir las tarifas. En

1955, la Administración dijo que no dejaba . libertad dé subir, pero que ella construiría toda la

infraestructura de las obras de nuevas líneas y qué la Compañía sólo tendría que poner, los elementos

propios del ferrocarril. Con lo que el negocio no era tan malo como ahora se dice. De hecho, este sistema

fue el que permitió la expansión del Metro madrileño.

Un buen negocio

Aparte de los .beneficios atípicos que provocaba: el Metro para los grupos financieros —no accionistas

individuales, que le controlaban, siempre fue un buen negocio como inversión normal.

Siempre se ha dicho, y- así lo recoge un .estudio realizado por un equipo, técnico para los trabajadores del

Metro, que el ferrocarril metropolitano Ha sido el centro de un juego; de intereses inmobiliarios de amplio

alcance, sobre todo hasta la década de los cincuenta.

Al año siguiente de la constitución del Metro, las mismas personas fundaron la Compañía Urbanizadora

Metropolitana, cuyo objeto social era la adquisición y construcción de fincas urbanas. En 1935, el

negocio "marginal" se refuerza con la constitución de la Compañía Inmobiliaria Metropolitana. El

negocio estaba en la compra de terrenos, urbanización y construcción de edificios en las zonas en las que

soló los metropolitanos sabían que iba a ir el Metro. Los enormes beneficios así logrados por la

urbanizadora y la inmobiliaria no revertían al Metro cómo empresa y sus accionistas —por muy grandes

qué éstos fueran—, si no pertenecían á los grupos financieros en cuestión no participaban en sus pingües

beneficios.

La Bolsa

La Compañía ha venido distribuyendo un dividendo del 9 por 100 neto; es "decir, 45

pesetas por acción. Este dividendo ha sido normal en casi todas las empresas. Muchas veces los

beneficios no daban para repartir él citado dividendo y se echó mano a .las reservas.

Cotizaciones en la Bolsa de Madrid

1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976

Máxima ..... 185 187 180-192 228 260 212 228 252 232 156 115 Mínima.....170

162 160 170 183 190 182 198 208 150 117 64

La evolución de las cotizaciones del Metro puede verse en el cuadro adjunto. A ios que se decidieron a

comprar en el "boom" bursátil del 72-73 y tuvieron la mala suerte de comprar en el peor momento, ahora

les va a coger el toro. Serán los perdedores. Pero cualquier accionista con un mínimo de antigüedad hará

un buen negocio.

Desde 1967, el Metro ha hecho dos ampliaciones de capital anuales: una gratis, en la proporción de una

acción nueva por cada 20 antiguas (menos en el 67. que fue de una por 10), y otra a la par de una por 10.

Solamente contabilizando las acciones gratis, los .accionistas multiplicaron en más de un 50 por 100 el

número de sus acciones. Por muy caro que hubieran comprado, la compensación para ellos es importante.

Y el negocio para los grandes poseedores de acciones ha sido fabuloso,

Carlos Otero

 

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