Don Luis Olarra Ugartemendía, en la Junta general de accionistas de Olarra, S. A.. 
 "Tenemos confianza en el futuro, sólo pedimos una política coherente"     
 
 Ya.    04/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Don Luis Otarra Ugartemendía, en la Junta general de accionistas de Otarra, S. A.

"TENEMOS CONFIANZA EN EL FUTURO, SOLO PEDIMOS UNA POLÍTICA COHERENTE"

La Junta general de Olarra, Sociedad Anónima, se celebró en Bilbao el pasado sábado 26 de febrero a

entera satisfacción. Esto, que puede parecer como una frase estereotipada propia de informaciones "ad

hoc.", responde en este caso a un hecho cierto que viene produciéndose con regularidad anual. Entre otras

cosas, porque el hilo conductor de los informes trimestrales, escrupulosamente realistas, va situando al

accionista de Olarra,. S. A., en el contesto y en las circunstancias en que se mueve la Empresa tanto en el

plano nacional cuanto en el internacional. Esta comunicación periódica y frecuente evita sorpresas y con-

solida el entendimiento. De ahí que sus asambleas anuales tengan un carácter como de refrendo a lo que

ya se va conociendo en el curso del año y sirvan para un contacto humano entre Consejo y accionistas,

dentro de un ambiente amisto. so y familiar, que el presidente de la mencionada Sociedad, don Luis

Olarra Ugartemendía, sabe imprimir a sus actuaciones, francamente abiertas al diálogo.ç

EL IMPACTO DE LA CRISIS

El ejercicio de 1976 de Olarra, S, A., no ofrece la brillantez de otras ocasiones por causas, sabidas de

todos, y que no sólo afectan a la mencionada Empresa ni siquiera al siempre sensible sector en que se

mueve, sino que, rebasando el marco nacional, responden a imperativos de la crisis internacional ("está

resultando insospechadamente larga y, desgraciadamente, no ha sido dominada todavía", dirá el

presidente en su informe a la Junta), que forzosamente habían de afectar a una Sociedad cuya actividad

exportadora es una de las más destacada en el conjunto del país. Pese a un incremento de sus ventas en

1976, del orden de los 600 millones de pesetas respecto de 1975 (pesetas, 2.790.512.232), Olarra cerró el

ejercicio con pérdidas próximas a, los once millones de pesetas. Pero e1 presidente explicó con absoluta

claridad las razones del fenómeno negativo, y los accionistas (ya son casi 9.000), que, presentes o repre-

sentados, abarrotaban el salón de la sede social en la capital vizcaína, no, sólo comprendieron la ausencia

de dividendos en los últimos trimestres, sino que apoyaron con ostensible calor la gestión del Consejo,

expresando palabras de especial aliento para el presidente de la Sociedad, señor Olarra, quien dijo que la

misma "ha. resistido la crisis económica en que estamos sumidos sin haberse descapitalizado, cumpliendo

sus proyectos de inversión, y está en perfectas condiciones para seguir con sus planes de expansión y para

obtener una rentabilidad importante a poco que el entorno económico nacional e internacional le

favorezca".

Tras de repartir la. Memoria y antes de someter los acuerdos a refrendó de la Junta general de accionistas,

don Luis Olarra Uigatemendía leyó un detallado y amplio informe, del que nos parece útil extraer los

siguientes conceptos, que permiten una interpretación correcta no ya de la Empresa en cuestión, sino de

todo el marco en que se mueve, que, como queda dicho, comprende buena parte del extranjero, según se

desprende del hecho de que el 70 por 100 de su facturación corresponda al mercado internacional con el

área del Mercado Común, Estados Unidos y Cana, países del Este y países nórdicos como clientes

principales, además de otra diversificación geográfica.

La Sociedad ha resistido la crisis económica sin haberse descapitalizado, cumpliendo sus proyectos de

inversión, y está en perfectas condiciones para seguir con sus planes de expansión y para obtener una

rentabilidad importante a poco que el entorno económico nacional « internacional te favorezca.

OLARRA, S. A., ESPERA ALCANZAR EN 1977 UNA CIFRA DE VENTAS DE 6.000 MILLONES

DE PESETAS (70 POR 100 MERCADO EXTERIOR), CONTEMPLA UN PROGRAMA DE

INVERSIONES DE 3.500 MILLONES DE PESETAS Y VA A PROCEDER A CUATRO

AMPLIACIONES DE CAPITAL.

LAS VICISITUDES DE LA ECONOMÍA NACIONAL

Definió a 1976 como un año excepcionalmente duro, que en España se había hecho sentir con mayor

rigor y con resultados bien visibles: alza del coste de la vida, incremento del déficit de la balanza

comercial, aumento de la deuda exterior, tasa de inversión negativa, incremento del paro, etc.

Pero con ser preocupantes todos estos datos—manifestó el señor Olarra—, lo que más nos alarma en el

momento presente es la línea de tendencia que sigue nuestra .economía, ya que la tasa Inflacionaria se

está acelerando y puede alcanzar, de seguír la tónica actual, en un espacio de tiempo relativamente corto,

el carácter galopante; el déficit de la balanza de pagos es cada vez más agudo, encontrándonos con

dificultades para obtener préstamos internacionales," porque nuestra capacidad de endeudamiento exterior

puede llegar a situaciones límite; por otro lado, cunde el desánimo empresarial, agravando el proceso

desinversor y la falta de creación de puestos de trabajo (...). Las mismas rentas de trabajo van a quedar

implacablemente deterioradas, porque la experiencia de los países que han ´padecido una inflación

galopante demuestra que cuando la espiral precios-salarios llega a sus últimas consecuencias, el poder

adquisitivo de las masas consumidoras desciende verticalmente. Por otro lado, la inflación deteriora el

grado de comipetitividad de las empresas en los mercados exteriores, cerrándoles gradualmente su

capacidad de vender en dichos mercados."

El presidente de Olarra, Sociedad Anónima, insistió en que era preciso adoptar auténticas medidas de

austeridad antes de que fuera tarde, aun admitiendo las dificultades que ello entraña, dada la situación

socio-política en que vive el país; pero ello habría de ser así, porque, añadió, "sin la premisa de un

desarrollo económico sostenido es muy difícil conseguir la estabilidad social y política".

HAY QUE FOMENTAR LA INVERSIÓN Y LA EXPORTACIÓN

Pasó luego a exponer la influencia. de esta situación en la marcha de su propia Empresa, afectada por, la

elevación de costes,- los precios intervenidos y un signo monetario en paridad artificial y desacorde, con

una de las tasas de inflación más altas de la OCDE, que reata competitividad a nuestros productos.

"Aspiramos simp1emente —matizó el señor Olarra—a una política sensata, que es la que en este

momento está precisando el país con urgencia. No propugnamos alzas de precios ni reajustes monetarios

que no vayan acompañados de un plan global coherente. En nuestro caso, lo qué más nos favorece es

precisamente lo contrario: una estabilidad de precios y costes, ya que nuestro grado de productividad y

nuestro nivel de eficiencia son lo suficientemente elevados como para que podamos competir en los

mercadeo nacionales e internacionales."

IMPORTANTE PLAN DE INVERSIONES .

Para don Luis Olarra es preciso fomentar la inversión y la exportación para sacar adelante a la economía

del país. Esta es la política que mantiene su Sociedad precisamente en estos años de dura crisis mediante

un plan selectivo de inversiones, que, al tiempo que mejorar la calidad de sus fabricados y reducir la

estructura de costes, pretende aumentar su competitividad en el mercado internacional. Y llegado a este

punto detalló la filosofía del nuevo plan global de inversiones que por importe de 3.500 millones de

pesetas, piensa Olarra, S. A., poner en marcha en el curso del año, para lo cual dispone de recursos

financieros y, por tanto, podiúa comenzar inmediatamente.

"Pero, precisó el señor Olarra—una razón de elemental prudencia nos aconseja posponerlo unos meses

más."

Justificó, esta actitud en las circunstancias históricas que caracterizan al momento actual de la sociedad

española en todos los planos. Hace falta que se despejen incertidumbres; luego hay que esperar a que se

celebren las elecciones legislativas, previstas para la primavera.

"Siempre hemos sido partidarios de invertir en los momentos de depresión, con las ventajas que tal

decisión trae consigo, y no hemos cambiado nuestro modo de pensar; pero lo que no queremos es

lanzarnos alegremente sin un horizonte más claro y despejado de incertidumbres. Mientras tanto hemos

seguido adelante con nuestro plan financiero, para lo cual hemos emitido el pasado año 500 millones de

obligaciones simples y en febrero del presente año otros 700 millones de obigaciones convertibles además

de créditos internacionales obtenidos en favorables circunstancias. Si hemos adelantado la obtención de

estos fondos antes dé poner en marcha nuestras inversiones, lo hemos hecho con un sentido previsor,

porque pensamos, con fundamento, que el mercado financiero puede encarecerse y que es preferible

permanecer en liquidez durante varios meses, como va a ocurrir en nuestro caso, en el que nuestros saldos

medios disponibles serán superiores a los mil millones de Olarra piensa que sus ventas en 1977

sobrepasarán los 6.000 millones de pesetas, previendo doblar esta cifra una vez consumados´ dichos

planes de inversión, que afectan fundamentalmente a la ampliación y modernización de la factoría de

Lujua y la puesta en marcha de las obras de Sangüesa. El plan en cuestión—que se estima, poder

desarrollar en un periodo de veintiocho a treinta meses a partir de su inicio, permitirá a Olarra, S. A.,

ampliar su gama de productos hasta e1 punto que el 70 por 100 del incremento corresponderá a fabricados

de gran valor añadido, que Ahora no produce, manteniendo al mismo tiempo la tónisa actual del 60/70

por 100 de ventas en el exterior.

El presidente de la Sociedad a la que estamos refiriéndonos expuso después el plan de inversiones en las

empresas filiales, hablando de las grandes posibilidades de la misma en el mercado colombiano y en e1

área andina a través de su Importante participación (45 por 100) en Acerías de Bogotá.

En el curso de su informe, el señor Olarra reiteró su confianza en el futuro, pese a las adversidades del

momento actual y de las incertidumbres que penden sobree nuestro horizonte. Pidió una relativa

estabilidad de precios y costes, una política económica coherente. Todo lo demás se dará por añadidura

"Si dicha política económica se aplica durante el presente año 1977, nuestra Empresa puede obtener unos

resultados muy favoraíbles, porque todas las circunstancias de productivividad, mercados, inversiones,

financiación, etc., están a nuestro favor (...) Nos atrevemos a vaticinar que en un corto plazo la situación

de nuestra Sociedad va a mejorar considerablemente, por lo que me atrevo a decir que el balance de 1977

será bueno."

CUATRO AMPLIACIONES DE CAPITAL

Concluyó su exposición el presidenite de Olarra,. S. A,, anunciando cuatro ampliaciones de capital en el

curso del año, anuncio que que refrendado con su aprobación por la Asamblea -y cuyas ampliaciónnes se

desglosan del siguiente modo:

La primera, del 5 de marzo al 5 día abril, y las tres reatantes, en fechas aproximadas a las de las

ampliaciones del ejercicio anterior. Dos de estas ampliaciones lo serán en la proporción de una por 10 y

las otras dos, en la proporción de una por once; las cuatro, con un 80 por 100 de desembolso y el resto,

con cargo a la cuenta de regular ización.

APOYO DE LOS ACCIONISTAS

Aprobadas asimismo las restantes proposiciones que figuraban en el orden del día y sustanciado el turno

de ruegos y preguntas, finalizó la Junta general de accionistas de Olarra, S. A., con aplausos reiterados

hacia la gestión del Consejo, reteniendo el auditorio las esperanzadas palabras últimas de su presidente, el

señor Olarra:

"Esperamos que muy pronto podamos reanudar nuestra política del reparto trimestral, ya que, como

hemos anunciado anteriormente, la menor mejoría dé la economía o un mayor realismo del Gobierno en

este materia redundará automáticamente en beneficio de nuestra Empresa; pero hasta entonces hemos

adoptado una postura de prudencia, ya que lo qué no podemos en ningún caso es correr el riesgo de

descapitalizar a nuestra Sociedad."

Política, a nuestro juicio, muy sana, pese a lo que de indudable sacrificio representa para el accionistas y

que éste supo comprender y aun apoyar de forma ostensible, consciente de que, a la larga, semejante

política ha de redundar en su propio beneficio.

 

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