Autor: P. G. S.. 
 Receta para la crisis económica. 
 Defender a la clase media y al pequeño obrero     
 
 Ya.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

29-I-77

RECETAS PARA LA CRISIS ECONÓMICA

DEFENDER A LA CLASE MEDIA Y AL PEQUEÑO OBRERO

Este Gobierno no es responsable de la situación actual • La necesaria política de parcheo debe dar paso a

otra de reforma de estructuras que permita superar tranquilamente el período constituyente •

Declaraciones a YA de don José Ramón Lasuen

El profesor Lasuen, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y secretario general de la

Federación Socialdemócrata, es el décimo experto que pasa por las páginas de YA, ante nuestro

requerimiento de que se aporten solucione» inmediatas para salvar la crisis económica que atraviesa el

país. Con el señor Lasuen hemos mantenido el siguiente diálogo:

—Partiendo de la basa de que fió es previsible la formación antes de las elecciones de un llamado

Gobierno de concentración, tal como pedían algunos economistas hace unos meses, y teniendo en cuenta

que la situación económica requiere remedios urgentes, ¿cuáles de éstos propondría?

—Sabe usted mejor que nadie que me he hartado de exponer soluciones, tanto a corto como a medio y

largo plazo. Ya es hora de que sean los políticos los que aporten las suyas y las pongan en practica. De

manera que me remito a anteriores entrevistas de YA y cierro la boca, que ya está bien.

—Pero es que sus planteamientos de hace meses podrían quedar desactualizados en estos momentos,"

dada la evolución política. Hay incluso quien propone, por ejemplo, Villar Mir, esperar a las elecciones

para que las medidas tengan un amplio consenso que vincule en- mayor grado al pueblo español.

—La reforma económica, postergada desde 1973, ha de hacerse inmediatamente por las tres razones

siguientes: porque no existe ya 1a prioridad de la reforma política que justificaba la política económica a

seguir; porque el mantenimiento de esta política económica, que se basa en la explotación sistemática de

la oligarquía financiera, en contubernio clasico con la aristocracia obrera de la clase media y del pequeño

obrero, puede poner en peligro la instauración de la democracia, ya que puede disgregar el voto de la

clase medía, y porque no es posible postergar la constitución de un Gobierno mayoritario, pues las Cortes

y el Gobierno que resulte será ante todo constituyente, y en un Gobierno constituyente es imposible

realizar las reformas drásticas en la estructura económica qué precisa el país. De manera que, como quiera

que el país no puede funcionar un año o año y medio más en estas condiciones, es imprescindible la

reforma económica si se quiere, además de instaurar, estabilizar y consolidar la democracia.

EL GOBIERNO NO QUIERE AFRONTAR LA REFORMA

—Insisto. ¿Qué debe hacer este Gobierno?

—Debe hacer la reforma estructural, de la que venimos hablando desde 1973 y que no quiero repetir para

no cansar, apoyada en medidas coyunturales oportunas con las que están de acuerdo todos los

economistas, con ligeras distinciones de matiz que no hacen al caso, y que el Gobierno magnifica para

Justificar su inoperancia aduciendo que: no hay unanimidad entre los economistas. Es imprescindible

revelar ante el público de una vez que la eficacia de un plan económico como la de un programa político,

depende de la credibilidad y la voluntad de aplicarlo, aparte de la competencia de ios que lo propugnan, y

que este Gobierno no está interesado en afrontar el coste dé la reforma económica porque teme sus

resultados electorales.

—Ha cambiado usted un poco, señor Lasuen. No era tan drástico hasta hace poco con el actual Gobierno,

¿No estará politizando en demasía estas declaraciones?

—No, no. Quiero precisarle que siempre he defendido, y lo mantengo, que este Gobierno no es

responsable de la situación en que nos encontramos, que se debe a los anteriores. También he defendido,

y lo sigo manteniendo, que era necesario seguir la política de parcheo y consolidación que ha mantenido

la economía, que se basaba en satisfacer las demandas de las centrales sindicales y compensar los

aumentos de precios en las grandes empresas y créditos fáciles, porque eran estas dos fuerzas las unicas

que podían impedir la reforma. Para encarrilar ésta es imprescindible que el Gobierno cambie

radicalmente a una política de defensa de la clase media y pequeño obrero, a efectos electorales, y otra de

reforma de estructuras que nos permita superar tranquilamente el período constituyente.

P. G. S.

 

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