Autor: García San Miguel, Luis. 
 La socialdemocracia a la vista (I). 
 Socialdemocracia, socialismo y comunismo     
 
 Diario 16.    21/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La socialdemocracia, a la vista (I)

Socialdemocracia, socialismo y comunismo

Cuando el franquismo era una roca inamovible, la oposición no tenía otra opción que la de intentar

destruirlo. No podía pensar en modificarlo. Todos los grupos antifranquistas tuvieron entonces un aire

revolucionario en el que el marxismo encontró un caldo de cultivo favorable. Hasta hace poco (tengo

testimonios directos) algunos conservadores se decían marxistas o, lo que viene a resultar lo mismo, se

excusaban por no serlo. Está claro que, en ese ambiente, la socialdemocracia no podía tener muy buena

acogida Se aceptaba, generalmente, el estereotipo puesto en circulación por los comunistas: la

socialdemocracia es la social traición, un instrumento en manos de la burguesía para domesticar al

proletariado.

Pero, en el nuevo clima, cuando ya no se trata de destruir al franquismo, sino de construir la democracia,

la socialdemocracia comienza a adquirir una imagen más favorable. Pues la gente comienza a darse

cuenta de que, en Europa al menos, no hay democracia posible ain un partido conservador a la derecha y

uno socialdemócrata a la izquierda. Y no parece posible que la izquierda de la democracia sea marxista y

revolucionaria. De tal modo, que la socialdemocracia les parece a muchos algo que .si no existiera habría

que inventar. Parece incluso que la socialdemocracia empieza a ponerse de moda: socialdemócratas son

(o se dicen, vaya usted a saber) los que quieren sor "rojos´´ sin pasarse.

Definición

Pero, a todo esto, ¿qué es la socialdemocracia? Ocurre, a menudo, que cuando uno se pone a definir

palabras ambiguas sino palabras claras como mesa, silla o subsecretario) tiene que empezar definiendo la

definición. Pero no temas, lector, que te endose una disquisición teórica. Diré simplemente que para

definir la socialdemocracia voy a intentar preguntarle lo que es a los socialdemócratas, que, en principio,

entienden tanto como el que más del asunto.

El programa de Bad Godesberg, aprobado por la socialdemocracia alemana en noviembre de 1959, dice lo

siguiente: "La finalidad de la política económica socialdemócrata es el constante aumento del bienestar y

una justa participación de todos en el producto de la economía nacional." Pero dice también que esta

justicia (punto clave) ha de realizarse dentro de la economía capitalista: "La propiedad privada de los

medios de producción tiene derecho a protección y estímulo." Según esto, la socialdemocracia sería un

intento de corregir las desigualdades que se producirían en un orden capitalista abandonado a su propia

dinámica, pero sin destruir el capitalismo. Correctivos en el sistema, pero no del sistema.

Ahora bien, hay quien, sintiéndose socialdemócrata, quiere ir más lejos: llegar a transformar

sustancialmente el capitalismo. Sólo que quiere proceder gradualmente, paso a paso y no de una vez.

Felipe González habla, en reciente libro, de los socialdemócratas "que no hayan renunciado a la

alternativa socialista frente a la sociedad capitalista". Habría, por tanto, dos alas en el seno de la

socialdemocracia: un ala liberal, que aspira a corregir el capitalismo, y un ala "revolucionaria", que aspira

a transformarlo. Lo que uniría a las dos alas sería el propósito de proceder gradualmente y de no intentar,

por ahora, una transformación radical del capitalismo que no se ve nada, o que los socialdemócratas no

ven, nada clara.

Dos alas

El proyecto socialista, lal como se le suele entender hoy día, se diferencia del socialdemócrata por una

pretensión más clara y rotunda de cambiar el capitalismo en autogestión (no en colectivismo o

capitalismo de Estado) y por el consiguiente propósito de hacerlo rápidamente y; si fuera preciso, por la

violencia. La diferencia entre el socialdemócrata "de izquierda" y el socialista es, por consiguiente, de

grado: el socialdemócrata de izquierda es un socialista moderado y el socialista es un socialdemócrata

radical. Entre unos y otros no hay diferencias sustanciales en cuanto a la actitud frente a la democracia,

que todas aceptan sin ambigüedades.

El proyecto comunista se distingue de los dos anteriores no sólo por su actitud frente a la democracia:

aspiran a implantar la dictadura de partido, aunque no le den ese nombre. ´Aclararé, para evitar equívocos,

que cuando hable de comunismo me refiero al ortodoxo y no al "euro", cuyo proyecto difiere en muy

poco del socialista.) Difiere también por su actitud frente al orden económico: aspira a nacionalizar toda

la economía, instaurando, lo que Lenin llamaba "capitalismo de Estado".

Cabría decir, en resumen, que el proyecto socialdemócrata consiste en una "humanización del

capitalismo" (entendiendo que, para algunos, humanizarlo es transformarlo), el socialista se identifica con

la autogestión, y el comunista con el capitalismo de Estado.

Luis G. San Miguel

 

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