La gente quiere abandonar el campo al precio que sea     
 
 Ya.    06/04/1973.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LAGENTEQUIERE ABANDONAR EL CAMPO AL PRECIO QUE SEA

El feudalismo no existe

* Se habla con excesiva alegría de las subvenciones

* El campo soporta subidas permanentes de maquinaria, abonos, insecticidas...

Declaraciones del presidente de la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos, don Luis

Mombiedro de la Torre

MADRID, 4. (Logos.)—"Excepto las tierras de buen laboreo y las próximas a los grandes núcleos

urbanos, la verdad es que la gente quiere abandonar al campo al precio que sea para ocuparse en los

servicios o en la industria. Mi estimación de que la mitad del campo español está en venta es por lo que

oigo en las reuniones que tengo con los propios agricultores", ha manifestado a la agencia Logos el

presidente de la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos, don Luis Mombiedro de la Torre.

• Es evidente que los hombree de tierra que tenían aparceros y arrendatarios han desaparecido en

gran número, especialmente en las zonas de Lérida, Castilla y Huesca. Aún se encuentran acaudalados en

ciertas zonas de Cataluña que adquieren tierras a precios irrisorios, sin que se vea claro para qué las

quieren, salvo que piensen en utilizarlas para explotaciones turísticas.

• El hecho concluyente—manifestó el señor Mombiedro—es que el feudalismo en el campo no existe.

Eso es algo que ha quedado para el tópico y para los folletones. Hoy día las fortunas se amasan en los

valores mobiliarios y en cada coyuntura monetaria.

• Se habla con excesiva alegría —subrayó el señor Mombiedro de la Torre—de las subvenciones al

campo, cuando los seis mil millones de pesetas que aproximadamente destina el F.O.R.P.P.A. no se tiene

en cuenta que van dirigidos para proteger al consumidor, pero no al agricultor. Este último necesita

desgravaciones, pero no primas y ayudas que le conducen a su total descapitalización y en consecuencia,

a negarle la posibilidad de competir.

• El campo soporta subidas permanentes de maquinaria, abonos e insecticidas, que oscilan entre el 10 y

el 30 por 100 mientras que el consumidor se echa las manos a la cabeza cuando le suben el precio de los

productos agrarios en un 2 por 100; se prima y se fomenta el consumo de carne congelada y se hace

triunfalismo de la buena campaña de exportación de la naranja, manejándose cifras récord, mientras que

los agricultores experimentan los precios más bajos de la historia.

• Las agrupaciones de agricultores—dijo—permitirán una mayor disciplina en la normalización y

tipificación de los productos evitando la heterogeneización que deprecia las producciones, al mismo

tiempo que dan satisfacción al consumidor

 

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