La superproducción de patata en Europa anula las posibilidades de nuestra exportación  :   
 Los agricultores se proponen solicitar del ayuntamiento madrileño una prórroga para continuar la venta directa al consumidor. 
 ABC.    27/03/1964.  Página: 51-52. Páginas: 2. Párrafos: 43. 

ABC. VIERNES 27 DE MARZO DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 51.

LA SUPERPRODUCCIÓN DE PATATA EN EUROPA ANULA LAS POSIBILIDADES DE

NUESTRA EXPORTACIÓN

LOS AGRICULTORES SE PROPONEN SOLICITAR DEL AYUNTAMIENTO MADRILEÑO UNA

PRORROGA PARA CONTINUAR LA VENTA DIRECTA AL CONSUMIDOR

Desde el día 17, en que empezó en Madrid la venta directa de patatas, de productor a consumidor, se han

recibido hasta el jueves último, en la capital, 83 camiones con unas 800 toneladas.

Así, sin más razonamientos, esas 83 unidades podrían parecer tabla de salvación para los productores del

preciado tubérculo, o al menos para las zonas de Avila y Guadalajara, que es de donde procede la

totalidad de los cargamentos.

Pero en cuanto digamos que sólo en el ámbito abulense hay actualmente unas 30.000 toneladas

disponibles, se comprenderá que el cargamento de aquellos convoyes significa muy poco para las diversas

regiones productoras.

Una cosa es evidente sin embargo. Esta sistema, que está entusiásticamente apoyado por las legiones de

ciudadanos que habitan en los núcleos del extrarradio madrileño, pudiera constituir el punto de arranque

para ulteriores acciones de mayor amplitud. Los primeros objetivos se han logrado felizmente.

REMEDIO TARDÍO

Las baterías "contra precio" que ciertos asentadores y detallistas se apresuraban a montar—como

decíamos el pasado día 20— para dificultar el desarrollo del plan dispararon, en efecto, tan pronto como

avistaron las avanzadillas de la columna patatera. Pero lo han hecho sin gracia. Por ejemplo: baja de

cotizaciones en presencia del "adversario" y elevación de las mismas en cuanto se retiraban, ya vacíos, los

camiones de la expedición de advertencia. Pero como éstos han seguido llegando día tras día, la estrategia

de repliegue y avance de precios, por tan repelida, ha terminado por ser motivo de regocijo para el

público observador, que también ha tratado de dar en la diana del problema, diciendo:

—Esto mismo se debiera hacer con las legumbres, con las hortalizas, con la carne, con la fruta, etc., etc.

—Todo se andará, todo se andará—se le ha contestado.

—Gran lástima es que se haya acudido tan tarde a buscar remedio a las dificultades originadas por la

enorme masa de patatas. Si se hubiera empezado dos meses antes quizá les cantara otro gallo a los

productores. ¿Por qué no se ha hecho así?

Y alguien, investido de autoridad informativa, contestó:

—Lo intentamos con el Ayuntamiento anterior, pero nuestras gestiones resultaron fallidas. La actual

Delegación Municipal de Abastos tiene un criterio distinto, hasta el punto de que, ante el éxito de este

"ensayo general con todo", nos proponemos solicitar, y esperamos conseguir, una prórroga de quince días

en el plazo de venta directa, que en principio se fijó hasta el 31 de este mes de marzo. Y sobre la marcha

veremos si a esa posible prórroga puede seguir otra.

—¿Y no se podría pensar en hacer permanente este sistema?

—Ello requiriria la estructuración de un plan, del que sería parte una autorización del Ayuntamiento para

que los agricultores pudiesen contar con puestos en el mercado, como entradores. También parece

hacedero que el sector detallista colaborase, tanto en circunstancias de escasez como de superabundancia,

reservándose un margen de ganancia prudencial.

REPERCUSIONES EN OTROS CENTROS DE CONSUMO

—Se nos ha dicho que este ensayo de Madrid ha tenido repercusiones en otros grandes centros de

consumo...

—Cierto. Se nos ha instado a repetirlo en Barcelona y en otras grandes ciudades, pero esto requiere la

organización de una red que exigiría medios de todo orden con los que no contamos. Bastará decir que la

colocación de las ochocientas toneladas en Madrid ha requerido, dada la improvisación del

procedimiento, colaboraciones que en algún aspecto son conmovedoras. Por ejemplo: la venta de patatas

se hace en bolsas de plástico con capacidad para cinco kilos por unidad, pero como carecemos del número

necesario de envases, el transporte no puede hacerse con la celeridad deseada, pues hay que esperar a que

aquéllos se vacíen para volver a cargar. Además, las patatas así comercializadas son previamente objeto

de selección y limpieza, labor esta última que tiene que efectuarse, por medios rudimentarios, por las

mismas familias de los cooperativistas.

Y LA PATATA NUEVA, A LA VISTA...

—Y para colmo, la patata de la nueva cosecha viene empujando a la vieja...

—Así es. Canarias ha empezado a exportar su primera producción de este año, y Málaga también se

dispone a hacerlo, mientras que Levante no tardará en enviarla al comercio interior, lo mismo que Matará,

aunque en esta última comarca los fríos han retrasado unos quince días el arranque.

GRAN COMPETENCIA INTERNACIONAL

—Entonces, apenas si nos queda abril para forzar la comercialización de nuestros excedentes de la

cosecha de otoño. Y en cuanto a exportaciones, las posibilidades son mínimas, ¿no?

—No sólo mínimas, sino que, tal y como están las cosas, no se vislumbra ninguna. Como ya han dicho

ustedes, casi toda Europa está agobiada también por la superproducción, que trata de colocar en países de-

ficitarios con ayuda de fuertes primas a la exportación.

—Sí, claro. El Mercado Común —argüímos—ayuda mucho a la realización de esa clase de operaciones.

Naciones hay de esa Comunidad que, sobre mantener el principio de que el ámbito de la misma es "cosa

propia", sacan, cuando les conviene, sus tentáculos por cualquier sitio y, a través de ellos, llevan los

sobrantes a "terceros países" ¿No? Y así nos han dejado a la "Luna de Valencia" en lo que se consideraba

ya como operación conclusa de venta de veinte mil toneladas de patatas alavesas a la Argentina.

—Pues sí. Y esos tentáculos de que habla usted nos han impedido, además, acudir a los concursos de

importación de patatas abiertos por Uruguay, Grecia, etc.

—Para que nos andemos con remilgos, ¿eh? Es una pena. ¿Entonces?

—A navegar como podamos en este agitado océano de patatas, y a salvar cuanto humanamente pueda ser

salvado...

En los lugares de venta

BUENA ACOGIDA POPULAR

¿Cuál es la reacción popular ante esta modalidad de venta "del productor al consumidor" ?

Hemos recorrido diversas barriadas extremas; concretamente, desde el Alto de Extremadura hasta el Gran

San Blas, bordeando de Oeste a Este el cinturón sur de Madrid, sin eludir el mercado de la Cebada, que

puede considerarse como céntrico (no obstante hallarse enclavado en los barrios bajos) con respecto a los

puntos clave de nuestra información. Allí, en la Cebada, junto a la puerta que da a la calle del

Humilladero, una viejecita, relimpia, vende perejil. Es Águeda Melchor, domiciliada en Paulino Oliaga,

barrio de Mataderos.

—En mi barrio—nos dice—, fueron vendidos, el miércoles, dos camiones de patatas casi en un

santiamén.

SOLO TRES CAMIONES EN JUEVES SANTO

Debido a la solemnidad del día, el Jueves Santo, solamente entraron ayer en Madrid tres camiones,

cuando lo normal es que lleguen quince, veinte o más, pues el número depende, como se dice en las

impresiones anteriores a esta información, de la cantidad de envases con que se cuente para cada fecha.

También es buena la impresión entre el público en el paseo de Extremadura (Puerta del Ángel), donde en

días anteriores se ha vendido la misma mercancía, así como en La Elipa.

CON LOS CAMIONEROS

Hemos tenido la suerte de poder localizar a los tres vehículos patateros—los tres de Guadalajara—que

llegaron anteayer. Uno de ellos se situó frente al número 90 de General Ricardos. La carga procedía del

pueblo de Yunquera. Unos cinco mil kilos. Al frente del camión, matrícula 7.311, de aquella provincia,

Fernando de Lucas. En principio se situó cerca de un mercado, pero un inspector municipal le obligó a

alejarse, pues según nos dijeron, la venta "del productor al consumidor" no puede efectuarse a menos de

doscientos metros de los mercados oficiales de abastos. La gente se aglomera en torno al vehículo. Las

bolsas de cinco kilos de patatas cada una, a nueve pesetas por bolsa, pasan rápidamente a manos de las

vendedoras. Una de éstas, doña Clara Rodríguez García, habitante en calle de la Vía, número 46, se

muestra encantada del aspecto que ofrece e1 género. Otra buena mujer nos asegura que unas amigas suyas

que se suministraron hace unos días en Atocha, frente a la parada del 37, se hacen lenguas de la calidad,

de la limpieza y de la exactitud del peso de los envases. El vendedor, que en su itinerario había anotado la

plaza de Cascorro, desiste de desplazarse a ese típico lugar porque se está quedando sin mercancía.

HOMBRES ENTRE LA CLIENTELA

Cuando llegamos a la plaza de Manuel Becerra, donde según se nos dijo tendría que estar otro camión,

éste se había esfumado. Le localizamos en la carretera de Aragón, frente a una tienda de ultramarinos que,

en el número 152, tiene el cierre a medio echar. En Manuel Becerra "no había nada que hacer". Escasa

clientela y, transcurridos unos minutos, a la carretera de Aragón, como acabamos de decir. Procedía el

vehículo de Fontanar, con número de matrícula 6.840, a cargo de Demetrio Esteban y Rogelio Andrés,

quienes se esfuerzan por mantenerse al ritmo de la creciente demanda. Algunas compradoras y varios

compradores—pues no faltan los hombres en este punto de venta—adquieren dos o tres bolsas cada uno.

Los 7.000 kilos de carga han sido despachados rápidamente.

—Yo repito, señor—nos dice doña Juliana Alonso González, habitante en Hermanos de Pablo, 45—, pues

las he comprado anteriormente porque me satisfacen el precio y la calidad.

EN EL GRAN SAN BLAS

Continuamos nuestra marcha informativa. Y henos aquí, en el Gran San Blas, ante el número 14 de la

calle Amposta, donde se encuentra el tercero de "nuestros" camiones: de Aranzueque, con número de ma-

trícula 7338. Al frente de él, Carlos Sánchez, buen pregonero o más pregonero que sus compañeros en

General Ricardos y carretera de Aragón. Resulta que, a pesar de lo populosa que es la barriada, la llegada

de compradores es relativamente premiosa. La venta es constante, aunque sin prisas. De los 5.000 kilos

con que llegó allí el camión, queda en la caja escasa mercancía.

—Esto está muy bien—nos dice doña Emilia Fernández García, quien, por cierto, nos habla con

inconfundible acento de tristeza, y lo comprendemos en seguida: es viuda desde hace un mes. Vive en

Cerezales, 7, tercero derecha—. Compré ayer cuatro bolsas que regalé a mis hijos. Ahora compro para mí.

FINAL

Tras varias horas de observación podemos decir que este procedimiento de venta "del productor al

consumidor", que se reanudará, otra vez intensivamente, el sábado, ha tenido una excelente aceptación

popular.

Los sitios autorizados para esta venta de patatas son: Moratalaz, San Cristóbal de los Angeles, Ciudad de

los Angeles, Poblados de Orcasitas, Caño Roto, Colonia del Pan Bendito, Poblado de Fuencarral, Peña

Grande, Manoteras, Pinar del Rey, Canillas, Barrio del Aeropuerto, La Elipa, San Blas, Pozo del Tío

Raimundo, Vallecas, plaza de Luca de Tena, plaza de Castilla, plaza de toros de las Ventas, Puente de

Toledo, avenida de la Reina Victoria, Alto de Extremadura, Cebada y Colonia de San Vicente de Paúl,

entre otros lugares de los barrios bajos y del extrarradio.

 

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