Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   La Asamblea de Labradores y Ganaderos pide garantías contra las calamidades agrícolas y la mortalidad del ganado  :   
 Deberá facilitarse el desplazamiento de los agricultores hacia otras actividades. 
 ABC.    28/02/1964.  Página: 47-49. Páginas: 3. Párrafos: 25. 

LA ASAMBLEA DE LABRADORES Y GANADEROS PIDE GARANTÍAS CONTRA LAS

CALAMIDADES AGRÍCOLAS Y LA MORTALIDAD DEL GANADO

Deberá facilitarse el desplazamiento de los agricultores hacia otras actividades

Ayer por la mañana continuaron, por tercer día consecutivo, los debates de la I Asamblea Nacional de la

Hermandad de Labradores y Ganaderos para tratar del último punto del orden del día, que se refiere a la

declaración de dicha Hermandad sobre política agraria en España. Durante gran parte de la mañana

presidió el ministro secretario general del Movimiento, don José Solís Ruiz, y el resto de la Jornada el

presidente de la Hermandad, don Tomás Allende García - Báxter, acompañándoles los directores

generales de Coordinación Agraria, señor Poveda, y de Economía de la Producción Agraria, señor

Serrats, y otras personalidades.

Terminada la sesión de la mañana, el señor Solís Ruiz hizo un resumen de los trabajos desarrollados hasta

aquel momento, y expresó a la Asamblea la seguridad de que haría llegar al Gobierno y al Jefe del Estado

las inquietudes, anhelos y aspiraciones de los asambleístas.

Política agraria.—El tema fundamental de las sesiones fue, como ya hemos dicho, la Declaración sobre

Política Agraria. Esta tiene como fin, en el marco de la política económica y social, el logro de los obje-

tivos que, en síntesis, damos a continuación.

Elevación de los ingresos de los cultivadores y de los trabajadores agrícolas hasta alcanzar la paridad de

rentas entre el sector agropecuario y los demás sectores económicos; conseguir también esa paridad social

en cuanto a prestación y condiciones de vida de los trabajadores agropecuarios, mediante disposiciones

legislativas que deben ser puestas en práctica con la máxima urgencia; aprovechamiento racional de los

recursos humanos, de capital y de tierras existentes, al objeto de contribuir al abastecimiento nacional, al

desarrollo económico y a la mejora de nuestra balanza comercial; establecer las condiciones adecuadas

para que las migraciones internas se realicen al ritmo conveniente, sin mengua de la libertad de residencia

y de establecimiento que reconocen a los españoles las leyes fundamentales; y preparar la agricultura para

la integración, en su caso, en áreas económicas más amplias.

Plan de producción agraria y comercialización.—Anualmente se publicará un informe sobre la ejecución

del plan de producción agraria y de comercialización de los productos agropecuarios. En el primer

semestre de cada año el Gobierno deberá rendir a las Cortes, para su publicación, un informe acerca de

aquel plan.

Precios de los productos básicos.—Es necesario el establecimiento de una norma legal en la que se

determinen las condiciones en que deben fijarse los precios de los productos básicos, con definición de

los principios de un sistema contractual que relacione a los productores, transformadores y comerciantes

de los productos apropecuarios.

Orientación y regularización de los mercados.—Debe crearse el Fondo de Orientación y Regularización

de los mercados de los productos agropecuarios con el carácter de servicio administrativo, que entre otros

cometidos tendrá el de informar sobre las medidas que se consideran adecuadas para orientación de los

agricultores y regularización de los mercados. En la composición del Comité de Gestión del citado Fondo

participarán las organizaciones sindicales agrarias, incluidas las cooperativas del campo, representantes

de los Ministerios competentes, así como de aquellos otros Organismos oficiales que estén directamente

vinculados con las funciones a su cargo. El citado Comité deberá ser obligatoriamente consultado en

todas las cuestiones que afecten a los intercambios exteriores de productos agropecuarios y en las que

conciernen a la reglamentación de los precios y de los mercados agrícolas.

Regulación y promoción de los mercados.— Se sugiere que la regulación y promoción de los mercados

de productos agropecuarios o alimentación de interés nacional sea asumida directamente por el Estado,

que promoverá la creación de los que resulten necesarios y la transformación en mercados de ese mismo

carácter de los que, habiendo sido creados y funcionan bajo los auspicios de las Corporaciones Locales,

reúnan las condiciones necesarias. Se entiende que la gestión de esos mercados puede ser asumida por las

entidades sindicales del ramo, por una sociedad de economía mixta o por cualquier otra entidad dotada de

personalidad jurídica a la que se otorgue la concesión por el Estado.

Normalización de los productos. — La normalización de los productos agropecuarios destinados al

consumo interior y exterior deberá establecerse progresivamente, debiendo hacerse obligatoria esa

normalización antes del 1 de enero de 1966 en lo referente a las operaciones comerciales que se efectúen

en los mercados de interés nacional. Y, sucesivamente, para todas las que se efectúen en el mercado a

cargo de organismos y corporaciones públicas.

Red Nacional del Frío.—Esta red deberá, quedar regulada sobre la base de estímulos que se concedan a

las empresas privadas y de la gestión por entidades públicas en caso necesario, habilitándose

simultáneamente los créditos precisos para realizar las inversiones públicas y para la concesión de las

subvenciones que se establezcan. Debe cuidarse de manera especial de que en las entidades colaboradoras

que pudieran crearse para la transformación o comercialización de productos agropecuarios participen los

productores interesados y las organizaciones sindicales agrarias.

Crédito agrícola. — La regulación del Banco de Crédito Agrícola deberá complementarse con la de las

Cajas Rurales locales y comarcales. Cajas Provinciales y Caja Nacional. Después se establecen las

directrices por las que se han de regir las Cajas Rurales y la Caja Rural Nacional.

Seguridad Social.—Antes del 31 de diciembre de 1964 deberá regularse el régimen de la Seguridad

Social Agraria, dando forma legal a la aspiración de los campesinos españoles sobre su equiparación, en

cuanto a prestaciones sociales con el resto de los españoles. Esa seguridad social afectaría a los

trabajadores por cuenta ajena, fijos y eventuales, autónomos o campesinos de explotación familiar y a

los colaboradores de estos últimos. Deberá planificarse el financiamiento de esa seguridad social agraria

de manera que, en el curso del I Plan de Desarrollo Económico - Social, se llegue a la paridad antes

mencionada. Calamidades agrícolas.—Asimismo, debería elaborarse una disposición de rango legal que

orgánico el régimen de garantía contra las calamidades agrícolas y la mortalidad del ganado.

Pensiones complementarias de retiro.— Con objeto de acelerar durante un periodo le cuatro años

prorrogables la mejora de las estructuras de las explotaciones agrícolas y facilitar a los agricultores

medios para mejorar la rentabilidad de aquéllas, deberá abrirse en los presupuestos generales del Estado

un crédito al Ministerio de Agricultura para constituir un fondo que se denominaría Fondo de Acción

Social para el acondicionamiento de las estructuras agrarias. Este fondo concedería un complemento de

retiro a los agricultores ancianos que al cesar en su actividad favorecen el acondicionamiento de las

estructuras rurales. También deberán concederse indemnizaciones a los agricultores que se desplacen

hacia otras actividades, especialmente a efectos de adecuada capacitación.

LOS DEBATES

En los debates que se entablaron intervinieron, entre otros delegados, don Juan de Dios Olías, don Manuel

Parada, don Gonzalo García de Blanes, don Jesús Lample Operé, el conde de Montarco y el marqués de

Rózalejo. Puso de relieve el conde de Montarco que la declaración sometida a la aprobación de la

Asamblea constituye una aportación de indudable valor que, de ser acogida por el Gobierno,

instrumentaría los medios jurídicos y administrativos adecuados para desenvolver una política agraria

actual, en línea con la que se sigue en el resto de Europa y que nos facilitará, en su día, el ingreso en el

Mercado Común.

Otro tema muy debatido fue el de los mercados de interés nacional. El señor Iglesias Selgas, actuando de

ponente, expuso las razones que aconsejan esta innovación indispensable para poner término a la difícil

situación actual, en la cual, mientras los productores no ven salida para sus productos, los consumidores

de las grandes ciudades tienen que pagar por ellos altos precios.

La sesión de la tarde estuvo dedicada a las estructuras agrarias. Dentro de este capítulo figuran, entre

otros extremos, la ordenación rural, las unidades de explotación, sucesiones en las explotaciones

agrícolas, tierras incultas o deficientemente cultivadas, arrendamientos, explotación en común de fincas

rústicas e intercambios de servicios entre agricultores; crédito y cooperación agrícola, capacitación,

investigación y extensión agraria.

Hubo muchas intervenciones. Fue objeto de especial atención el tema relativo a las sucesiones en las

explotaciones agrarias.

El último punto de la declaración expone la necesidad de que, teniendo en cuenta las bases aprobadas por

la Asamblea, se prepare una ley agraria que responda a las necesidades urgentes que tiene el campo

español y que no pueden ser debidamente atendidas con los medios actuales.

Después de conocer la Asamblea varias mociones presentadas al terminar los debates, el señor Allende

dio por concluidas las reuniones, agradeciendo a todos su colaboración.

En la I Asamblea de Labradores y Ganaderos, clausurada ayer, asistimos a la enumeración más elocuente

de los múltiples problemas que aquejan al campo español. Dolor en la exposición; ecuanimidad en el

planteamiento; fervoroso anhelo de que la Administración del Estado ponga término con la mayor

premura a esos conflictos.

Especial énfasis se puso en la mención de las cuestiones que reclaman una solución perentoria, y de

manera especial en lo que se refiere a productos perecederos, como la patata, como la producción avícola,

como la producción láctea de la especie ovina, como la necesidad de dinero para hacer frente a

obligaciones ineludibles, etc. Todo lo demás se proyecta hacia un futuro que, desde luego, debe ser

inmediato para crear las bases esenciales de sustentación y desarrollo de las actividades agrarias.

Por si eran pocos los motivos de preocupación en el ámbito agropecuario, surgió inesperadamente otro,

inserto éste también en el mapa de las riquezas del campo. Nos referimos al sector resinero, cuestión que

fue planteada por el presidente de la Cámara Oficial Sindical Agrícola de Segovia, señor Acosta. Ante la

expectación general, se refirió a lo que llama "grave coyuntura" de aquella rama forestal. Parece que ha

sido muy difícil celebrar las subastas de los pinos resinables, aunque han sido convocadas hasta cuatro y

cinco veces consecutivas. No obstante, algunas siguen desiertas, a pesar de que el comienzo de la

campaña de resinación está prevista para el día 1 de marzo próximo. Las causas de la crisis radican fun-

damentalmente en el enrarecimiento de los mercados internacionales de productos derivados de la resina

y en ciertas competencias exteriores basadas en la obtención de la materia prima a base de costes mínimos

por emplearse mano de obra muy barata, en comparación con el nivel de jornales que existen en España

para los trabajadores resineros. Incluso se ha puesto de relieve que los precios de las subastas giran

alrededor de 10-12 pesetas por pino (cara), frente a 18-20 pesetas que se pagaron en 1963 y a las 30-40

pesetas de hace cuatro años. Conclusión: descenso del 400 por 100 en el valor de la resinación en el

transcurso de cuatro anualidades. Las consecuencias económicas poro los propietarios de montes no

pueden ser más deprimentes.

Como puede apreciarse, muy graves cuestiones están minando la estabilidad económico-social de las

colectividades agropecuarias - forestales. Sin ningún género de duda serán necesarias mente lúcida y

mano firme en las esferas rectoras para remediar urgentemente tal situación. Y no deja de ser confortador

que esos mismos sectores que exponen apasionadamente sus problemas, que son problemas de alcance

nacional, confíen en hallar las soluciones adecuadas. Bien merecen estos hombres esforzados, honrados y

pacíficos el aliento y la más entrañable y humana acción de justicia.—E. DE P.

 

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