Autor: Rubio, Francisco. 
   Los modelos políticos de la izquierda     
 
 Diario 16.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Los modelos políticos de la izquierda

Entre los infinitos problemas que las fuerzas de la izquierda tienen que resolver, el de la clarificación

ideológica no es seguramente el más acuciante, poro tampoco, sin duda, el de menor importancia o de

más simple solución. A su dificultad intrínseca se agrega, entre nosotros, la enorme dificultad adicional

que resulta de la inveterada pobreza teórica de nuestros políticos izquierdistas, de una parte, y de nuestro

descomunal retraso político, de la otra.

Aquella pobreza teórica tan frecuentemente denunciada no es, desde luego, patrimonio exclusivo de los

políticos de la izquierda, sino triste denominador común de toda nuestra política desde hace muchas

décadas y hasta algunos siglos. Sucede, sin embargo, que esa menesterosidad general afecta mucho más

hondamente a quienes pretenden hacer política a partir de la razón, para sustituir la realidad presente por

otra nueva realidad, que a quienes no intentan en el fondo sino conservar la sociedad que ya tenemos

decir la sociedad que ya padecemos sería una ingeniosidad demasiado fácil) y pueden construir, por tanto,

su política sobre la base de las sentimientos o de las ideas recibidas, de las famosas creencias orteguianas.

Artículos de importación

Unos y otros son necesariamente tributarios del exterior. Las sociedades que combinan protagonismo

teórico con retraso estructural, tal como sucedía, por ejemplo, con la Alemania de la primera mitad del

siglo XIX, son. por razones fácilmente comprensibles incluso para quienes rechazan en bloque todo el

legado marxista postura por lo demás casi tan imposible en la actualidad como la de aceptarlo en su

integridad), una rareza histórica de muy difícil repetición. El pensamiento reaccionario español es un

artículo de importación, tan de importación como el progresista. Lo único que los españoles ponemos en

la política (además de las muertos, como ha dicho uno de nuestros más distinguidos profesores de

Derecho Político) es la retórica.

En la inmensa mayoría de los casos, la importación del pensamiento se hace, como la de las fábricas,

"llave en mano". No se importan ideas puras o puras construcciones teóricas, sino "modelos" ya

construidos con arreglo a aquéllas y listos para recibir la materia prima de nuestra sociedad, que si llega a

volcarse en ellos los deforma, naturalmente, hasta hacerlos irreconocibles O quizá no tan irreconocibles;

quizá no hace más que evidenciar sus carencias de origen, pudorosamente olvidadas en los países que los

crearon, cuyos políticos se ven entonces forzados a denunciar la aberración española para mantener la

legitimidad del sistema en el propio país. También a veces, como en la industria, el modelo que se

importa es, por torpeza o mala información, un modelo ya anticuado que la historia arroja pronto a su

inmenso basurero y entonces el régimen español se queda sin modelo confesable y se ve obligado a vivir

durante años y años durante cuarenta años, por ejemplo) sin ninguna idea, a golpe de empirismo y de

improvisación. Y, por supuesto, sin posibilidad alguna de futuro. En busca de "modelo" democrático

Aunque este riesgo de importación equivocada no ,ha desaparecido por entero para nuestra derecha,

cuyos teóricos se sienten a veces fascinados por el "modelo" mejicano o incluso por el "modelo"

boliviano del general Banzer y de ello hay testimonios en los periódicos de Madrid, la presencia activa

del modelo de la "democracia atlántica" es tan fuerte que las derechas necesitarían para equivocarse una

cantidad de testaruda necedad que seguramente ni siquiera ellas pueden reunir. No estoy tan seguro, por

desgracia, de que nuestra izquierda se encuentre en la misma situación. Desde luego, su modelo, sea el

que fuere, no tiene muchas probabilidades de verse realizado en el inmediato futuro, pero incluso como

simple proyecto va a condicionar poderosamente el modelo de la derecha y nuestra vida política toda. El

acierto en la elección es tan importante como el acierto de los derechistas que en el futuro nos van a

gobernar, pero mucho más difícil porque, a diferencia de éstos, los .hombres de izquierda no tienen, hoy

por hoy, ningún modelo exterior al que adherirse sin reparos y se ven obligados a enfrentar a los posibles

modelos reales un modelo puramente ideal que los puede condenar definitivamente al utopismo.

El análisis de esta situación, que fue mi propósito inicial, debe quedar, sin embargo, para mejor ocasión.

Francisco Rubio

 

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