La cosecha de aceituna supera todas las previsiones  :   
 Pero los problemas que plantea siguen en pie. 
 ABC.    08/01/1964.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA COSECHA DE ACEITUNA SUPERA TODAS LAS PREVISIONES

Pero los problemas que plantea siguen en pie

Al comentar el pasado día 3, en este mismo espacio, las medidas complementarias—adoptadas en

Consejo de Ministras—de la orden de 12 de noviembre sobre regulación de la campaña oleícola 1963-64,

poníamos de relieve el buen deseo que resplandecía en aquélla de afrontar y resolver los problemas que

plantea la recogida, molturación y comercialización de la cosecha "record" de aceituna. Las impresiones

de hoy permiten prever una producción de aceite superior a todos los cálculos que hasta ahora se han

hecho. El nuestro, como se recordará, se refería a 660.000 o más toneladas.

A la garantía de precios mínimos de 24,59 a 27 pesetas kilogramo, según grado de acidez, para la

totalidad de la zafra, había que añadir, según declaraciones del ministro de Agricultura, el anticipo de

hasta 10 pesetas por kilo—aunque no estuviese producido aún—que fuese ofrecido en venta a la

Comisaría General de Abastecimientos, "garantizándose a su vez, como afirmó el presidente del Sindicato

Nacional del Olivo, el depósito y la calidad del óleo durante dieciséis meses, con lo cual se aminora el

problema de almacenamiento".

Si a todo lo anterior se añade la orden sobre adquisición, también por la Comisaría General de

Abastecimientos, del aceite de oliva de 3 a 10° "a un precio adecuado en función de su calidad", resultaba

lícito y lógico suponer—y esta era la impresión general, incluso en los medios olivareros—que se

desvanecía la justificada inquietud que existía en los sectores afectados.

Pero las cosas no ruedan con la rapidez ni con la perfección que sería de desear. Más claro: no ruedan en

absoluto. Trámites del orden burocrático, ejecutivos, que debieran haber estado espoleados por imperiosas

urgencias como lo demandan la altura, la profundidad y la naturaleza de las cuestiones a resolver por

mandato del Poder público, retrasan la puesta en marcha de aquella serie de plausibles medidas de apoyo

y de aliento a una masa de ciudadanos que tienen que afrontar la que debiera ser alegre misión de

cosechar, transformar y ofrecer al país una riqueza cuyo valor, a los precios fijados oficialmente, quizá

supere los 25.000 millones de pesetas.

Hasta ahora no ha sido adquirido ni un solo kilo de aceite a precios de apoyo, y no tenemos noticia de que

se haya podido realizar ni una sola operación de anticipo a cuenta de inmediatas o futuras entregas de

dicho producto, porque el sistema de los avales resulta entorpecedor en el más alto grado.

Y por lo que se refiere a la apertura de las almazaras, si bien es cierto que algunas no se hallaban en las

debidas condiciones técnicas de funcionamiento al dictarse la orden de apertura general de las mismas,

parece qus hay otras que, reuniendo los requisitos precisos, no trabajan y han optado por vender la

aceituna que debían haber molturado. Esto origina atascos de fruto en fábricas que trabajan normalmente.

No obstante, y como se nos dice desde Jaén, "queda una masa, sobre todo de pequeños olivareros —

miles y miles—que no encuentran dónde colocar sus cosechas, lo que les obliga a ofrecer sus aceitunas a

precios irrisorios que casi no compensan los gastos de recolección".

Es decir, que contrariamente a lo que se podía esperar, sigue abierto ancho campo a la especulación y a la

usura.

No será preciso poner de relieve la gravedad de la situación, que parecía perfectamente superada. Ni

tampoco será necesario subrayar la necesidad de que se adopten, con máxima urgencia, resoluciones de

carácter drástico que den a las elogiables medidas del Gobierno el valor real y la eficacia en que sin duda

se inspiraron.

 

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