El ministro de Agricultura, señor Cánovas, expone la situación del problema de la peste porcina africana  :   
 Medidas crediticias para la modificación de las estructuras ganaderas, pago de indemnizaciones e intensificación de los trabajos de investigación. 
 ABC.    05/10/1963.  Página: 59. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. SÁBADO 5 DE OCTUBRE DE 1963 EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 59.

EL MINISTRO DE AGRICULTURA, SEÑOR CÁNOVAS, EXPONE LA SITUACIÓN DEL

PROBLEMA DE LA PESTE PORCINA AFRICANA

Medidas crediticias para la modificación de las estructuras ganaderas, pago de indemnizaciones e

intensificación de los trabajos de investigación.

El ministro de Agricultura, don Cirilo Cánovas, recibió ayer, a última hora de la tarde, a los periodistas

que hacen información en su Departamento, en presencia del subsecretario, señor Pardo Canalis, y de los

directores generales, señores Moscoso, Serrat, Polo, Beneyto y Torrejón.

El señor Cánovas hizo ante los informadores una exposición del problema de la peste porcina africana

desde su iniciación en nuestro país, en el mes de mayo de 1960, precisamente en cerdos alimentados en

los basureros de los arrabales de Badajoz. Inmediatamente de producirse el primer caso de esta epizootía,

los servicios veterinarios procedieron a sacrificar todos los animales enfermos y sospechosos, al propio

tiempo que el Gobierno prestaba asistencia económica a los ganaderos afectados, indemnizando por el

importe de las cabezas sacrificadas obligatoriamente.

La difusión alcanzada por la enfermedad en esta última etapa, tiene causas perfectamente conocidas que,

en parte, pueden ser corregidas por el riguroso cumplimiento de las medidas de policía sanitaria dictadas

al efecto, y otras circunstancias que son extrañas a la acción de los propios ganaderos.

Hecha esta declaración ,el ministro de Agricultura fue interrogado por los reporteros sobre determinados

extremos.

REFORMA DE LAS ESTRUCTURAS EN LAS EXPLOTACIONES

En respuesta a la pregunta de si existe la necesidad de ir a una reforma de estructuras en las explotaciones

porcinas, el ministro contestó: ´´Creo firmemente que el ganadero es la pieza clave en esta labor de

reestructuración. Se trata de una tarea en que la iniciativa privada debe trabajar con el mayor ahínco,

utilizando las ayudas, asistencias y orientaciones de todo orden que el Estado le ofrece sin regateo.

También se le preguntó qué papel corresponde al Estado a este respecto, y respondió el ministro que

considera que está en el ánimo de todos los ganaderos la perentoria necesidad de llevar a cabo una

profunda variación en los actuales sistemas extensivos de crianza y explotación. Como quiera que las

empresas de este signo están condicionadas y unidas en la mayoría de los casos al aprovechamiento

directo de la bellota, es preciso arbitrar las medidas necesarias para canalizar este producto, a fin de

mantener la rentabilidad de las explotaciones v su adecuada explotación para alimento del ganado. Ello

nos lleva a plantearnos allí donde sea necesario la sustitución total o parcial del ganado de cerda por el

vacuno, pues ambos aprovechan la bellota, que puede ser además, comercializada con vistas a su

transformación en harina y su empleo como alimento para el ganado.

MEDIDAS ADOPTADAS POR EL GOBIERNO

Al contestar a otro periodista sobre qué medidas había propuesto a sus compañeros de Gobierno en

relación con la peste porcina africana, dijo que aparte de las que van incluidas en lo que acababa de decir

en orden a la comercialización de la bellota, puesta en marcha en cada región de mataderos sanitarios para

elaborar productos con los canales procedentes del sacrificio de animales sanos y señalamiento de precios

indicativos, a los que deberán ajustarse las carnes importadas, se incluían la concesión de los beneficios

de un régimen tributario excepcional, de características similares al aplicado en situaciones catastróficas

producidas por inundaciones, en orden a la contribución territorial y riqueza rústica, que afecte a los

ganaderos que se han visto obligados a sacrificar sus efectivos porcinos, o que éstos hayan resultado

muertos por causa de la epizootía, ampliados, en su caso, a la cuota de licencia del impuesto industrial;

créditos a favor de los propietarios y arrendatarios de fincas afectadas o en riesgo de infección; préstamos

a medio y largo plazo con destino a la instalación de mejoras permanentes, construcción de cochiqueras,

albergues, etc., utillaje y compra de ganado porcino, vacuno o lanar, con el fin de que pueda cambiar la

actual estructura de las explotaciones o sistema de pastoreo.

En cuanto al plan de lucha contra la peste porcina, dijo el ministro que en la propuesta se contiene

también un aumento sustancial de los medios económicos para el plan de investigación que viene

desarrollando el personal técnico de la Dirección le Ganadería, de manera que no se interfiera ni paralice

la actual campaña de saneamiento ganadero dirigida a combatir dos azotes tradicionales de nuestra

cabana: la tuberculosis bovina y la brucelosis ( ). También dijo el ministro que el plan de investigación en

marcha encomendado al Patronato de Biología Animal se propuso como primera medida poner a punto un

rápido y seguro específico método para el diagnóstico, junto con la inactivación del virus. El método de

diagnosis se ha conseguido plenamente, si bien la inactivación del virus no ha tenido por ahora

posibilidad de utilización en la profilaxis de la enfermedad. Por el momento, ha sido posible conocer

puntos muy interesantes en orden al comportamiento de los virus atenuados. En Córdoba los servicios

veterinarios abren grandes esperanzas y posibilidades en su utilización práctica como vacuna preventiva.

Terminó diciendo el ministro que nos encontramos ante un problema de interés mundial y tenemos la

satisfacción de que nuestro Patronato de Biología Animal se ha convertido en el centro europeo para el

diagnóstico e investigación de la enfermedad.

Por lo que se refiere a las indemnizaciones abonadas a los ganaderos, dijo también el señor Cánovas que

en los tres años que la enfermedad se mantiene sobre el país, el Estado, a través del Ministerio de

Agricultura, ha abonado a los ganaderos indemnizaciones que ascienden a más de 252 millones de

pesetas, a las que debe unirse las importantes cantidades invertidas en la investigación, personal y

material, con todo lo cual hemos podido—dijo—no sólo evitar la difusión de la dolencia con mayor

intensidad, sino situar a nuestro mecanismo investigador en una primera línea mundial.

Insistió en que el Ministerio ha de hacer cuanto le sea posible para ayudar, asistir y orientar al ganadero,

de cuyo comportamiento disciplinado y observancia escrupulosa de las normas dictadas hay que esperar

mucho.

 

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