Política de fomento y expansión de la economía en el sector agrario     
 
 ABC.    28/04/1960.  Página: 37-38-39-40. Páginas: 4. Párrafos: 59. 

ABC. JUEVES 28 DE ABRIL DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

POLÍTICA DE FOMENTO Y EXPANSIÓN DE LA ECONOMÍA EN EL SECTOR AGRARIO

La producción de trigo en 1959 fue superior a las necesidades de consumo interior

Favorable balance gracias al aprovechamiento de los medios facilitados a los agricultores

PARECE LLEGADO EL MOMENTO DE INTENSIFICAR LA PRODUCCIÓN SELECTIVA DE

BIENES AGRÍCOLAS Y GANADEROS

IMPORTANTES DECLARACIONES DEL MINISTRO DE AGRICULTURA, DON CIRILO

CANOVAS

El ministro de Agricultura, D. Cirilo Cánovas, que había sido requerido con diversas preguntas para que

expusiera el panorama de la recuperación agraria en España en los últimos años, prefirió celebrar una

reunión de Prensa para exponer sus puntos de vista y dar a conocer los datos que acerca de todos los

problemas agrícolas (en relación con el programa estabilizador) tiene planteados España Y, en efecto,

ayer tarde recibió a los informadores en su despacho oficial, a los que agradeció su interés por estos

temas; interés que, en definitiva, es el de todos los españoles. Con su cordialidad habitual contestó al

interrogatorio que le fue formulado. Hallábanse presentes el subsecretario del Departamento, Sr. Pardo

Canalís. y los directores generales señores Moscoso, Sánchez Herrera, Torrejón Campano y Cavero; el

secretario general técnico, Sr. Martín Sicilia, y el comisario general de Abastecimientos y Transportes, Sr.

Salcedo y Pérez-Ruiz. También asistió a la conversación el secretario general de Prensa, Sr. García

Rubio.

El ministro empezó diciendo que nuestra riqueza agrícola, profundamente quebrantada en los años 36 al

39, inició su recuperación en el decenio de 1940-49. Las mejoras territoriales realizadas de manera

primordial, a partir de 1950, con la incorporación de nuevas técnicas y mayores medios de producción, así

como la más amplia utilización de los mismos, se tradujeron en el período 1950-59 en un claro

movimiento de expansión y desarrollo de dicha riqueza.

Tales avances se reflejan en los índices de producción agrícola total, los cuales se mantienen, según datos

registrados por el Consejo de Economía Nacional, en un nivel creciente del siguiente orden:

No todos los grupos de productos han influido con igual intensidad en estos incrementos de la producción

agrícola, ya que mientras unos aumentaron muy ligeramente o permanecieron estacionarios, otros, en

cambio, aceleraron su proceso expansivo hasta el extremo de constituir "stocks" de mercancías de las que

España era tradicionalmente deficitaria. Nuestros productos agrícolas tradicionales de exportación

recuperaron primeramente y rebasaron después sus antiguos volúmenes, y son varios los que merced a

este proceso expansivo han influido de manera indudable en el saneamiento de nuestra balanza comercial.

LAS PRODUCCIONES AGRÍCOLAS EN 1959

—¿ Cuál es, señor ministro, el balance del último año agrícola?

—El año 1959 ha sido en conjunto favorable para la agricultura. Ello ha sido debido no sólo a la bondad

de las condiciones climatológicas, sino al adecuado aprovechamiento de los medios de todo orden que en

el transcurso de estos últimos años han sido facilitados a los agricultores.

Conviene resaltar debidamente que como consecuencia de la política de fomento y expansión de la

economía en el sector agrario ha podido alcanzarse un alto nivel en las producciones agrícolas. Ello unido

a la acción paralelamente desarrollada en otros sectores económicos del país ha repercutido de manera

importante en la balanza de pagos, permitiéndonos afrontar con las mayores probabilidades de éxito el

plan de estabilización ya que gracias a esta política del régimen ha sido posible disminuir las

importaciones de alimentos y materias primas agrícolas para la industria y ofrecer unos volúmenes

apreciables de nuestras cosechas típicas de exportación.

—¿ Querría precisarnos el volumen de las cosechas de aquellos productos que se estiman fundamentales

para nuestro abastecimiento interior y para la exportación?

—La producción de trigo en 1959 fue más elevada que nuestro consumo interior. De los 47 quintales

métricos obtenidos en dicho año unos dos millones fueron de calidad inferior Por exceso de humedad, y

hubieron de destinarse en parte a la alimentación del ganado. La cosecha, de cebada se elevó a 20,5

millones de quintales métricos, es decir, casi tres millones por encima de la media obtenida en años

anteriores; la de maíz, con 10 millones de quintales métricos fue superior en cerca de 3 millones de

quintales métricos a la inedia de las últimas campañas, y también las de avena y centeno. Tales aumentos

en la producción de granos de pienso, unido a una mayor abundancia de leguminosas y pastos, ha

permitido en la presente campaña mejorar el abastecimiento de la, ganadería. Dicha situación ha

repercutido positivamente en la producción. Así, por ejemplo, la de carne fue en 1959 de unas 535.000

toneladas métricas canal, con un aumento del 10 por l00 en relación o 1958. La de huevos se estima en un

8 por loo superior a la de 1958, aunque dado el carácter estacional de esta producción es en los primeros

meses de 1960 cuando se ha hecho notar un incremento más elevado con relación a principios de 1959.

La producción de lana, estimada en unas 37.000 toneladas métricas, rebasó en un 10 por 100 a la de 1958.

Los 46 millones de quintales métricos a que ascendió la cosecha de patata, en 1959 nos permitió disponer

de unos seis millones más que en años precedentes. La de remolacha azucarera fue de 37,6 millones de

quintales métricos—casi -seis millones más que en 1958—, o sea muy superior a la media de las últimas

cinco campañas. Ello unido a una cosecha normal de caña permitirá obtener alrededor de las 500.000

toneladas métricas de azúcar.

Por lo que respecta al algodón, la cifra de un millón novecientas mil (1.900.000) quintales métricos de

algodón bruto, equivalente a 200.000 balas de algodón fibra, obtenidas en el pasado año puede calificarse

de producción "record", capas de satisfacer casi el 75 por 100. de nuestras necesidades totales."

El aceite de oliva rindió una buena cosecha, aunque inferior a la que se esperaba en un principio, evaluada

en 4.620.000 quintales métricos. Ello nos va a permitir una exportación superior a las 100.000 toneladas

métricas, con la consiguiente repercusión en nuestra balanza comercial.

Dentro de esta tónica general de buenas cosechas hay que destacar rotundamente la de naranja, con 17,7

millones de quintales métricos, siete millones más que la campaña anterior. También fue superior en 1959

la producción de aceituna de verdeo, y buena la de aceituna de mesa.

La única cosecha importante que tuvo una ligera baja, con el consiguiente perjuicio para la producción de

vino, fue la de uva, cuya calidad y cantidad disminuyeron sensiblemente debido a las tormentas estivales

y las lluvias del otoño.

En su conjunto la producción agrícola en la campaña de 1959-60 ha sido casi un 24 por 100 superior a la

de la media del bienio 1953-54 y un 10 por 100 superior a la campaña 1958-59.

LOS PRECIOS DE LOS PRODUCTOS AGRÍCOLAS

—¿Ha sido posible conseguir que los precios se mantuviesen estabilizados con relación al año anterior?

—Los precios de los productos agrícolas, globalmente considerados, se han mantenido estabilizados con

relación a 1958, mas, dada su diversidad y el carácter estacional de muchos de ellos, los precios de

determinadas cosechas han sufrido las naturales oscilaciones.

Los productos agrícolas para la alimentación humana han tenido un índice inferior al alcanzado en 1958;

esta tendencia a la baja se acentuó notablemente en el verano de 1959.

El índice de precios ganaderos ha sido ligeramente superior al de 1958, aunque en los primeros meses del

año en curso cabe registrar un nivel de precios más bajos que en el mismo período de 1959, debido, sin

duda, a una mayor oferta, especialmente de carne y huevos.

El mercado de productos forestales presenta disminuciones apreciables en los precios de la mayor parte

de los aprovechamientos; los de la madera han descendido a niveles semejantes a los restantes productos

y se hallan en una línea más acorde con las cotizaciones internacionales.

Cabría pensar que, como consecuencia de las mejoras cosechas y una relativa estabilidad de los precios,

aunque el promedio ponderado haya descendido ligeramente, se ha obtenido un beneficio neto más (Ato

en la agricultura, pero, sin embargo, esta situación favorable ha quedado, al menos en parte, neutralizada

por unos costes mayores de los elementos de producción.

INVERSIONES Y MEJORAS REALIZADAS EN LA AGRICULTURA

—¿ Puede hablarnos, señor ministro, de las inversiones y mejoras realizadas en la agricultura durante

1959?

—La mejora de la estructura de las explotaciones a través de una mayor capitalización constituye un

postulado básico de nuestra política agraria. Al logro de tan importante objetivo se han encaminado en

1959 las inversiones del sector público, previstas en el Programa Nacional de Ordenación de las

Inversiones, y las realizadas por la iniciativa privada. Dentro de las correspondientes al primer grupo, el

Instituto Nacional de Colonización, a través de planes propios y coordinados, ha transformado en 1959

unas 50.000 hectáreas en nuevos regadíos. El Servicio de Concentración Parcelaria, por su parte, ha

reagrupado 69.000 hectáreas y por los Organismos competentes de la Dirección General de Agricultura

se han realizado obras de conservación del sucio en I4.000 hectáreas y de defensa contra la erosión en

22.000 hectáreas. Finalmente, la superficie forestal repoblada en 1959 asciende a 117.500 hectáreas.

Dentro de tas inversiones privadas cabe señalar que en 1959 los agricultores han incrementado su parque

de tractores en 8.171 unidades y en 1.700 las cosechadoras de ce-reales, procediendo de las industrias

nacionales el 42 por 100 y 95 por 100, respectivamente.

Las inversiones destinadas al perfeccionamiento y mejora de las explotaciones agrarias realizadas por

iniciativa particular, a tenor de las directrices dadas por este Departamento, para incrementar la

productividad y abaratar los costos de producción, han resultado inferiores a las previstas en el Plan de

Inversiones. Es, pues, necesario activarlas con una mayor asistencia técnica y económica, mediante la

concesión de los auxilios previstos en la Ley de Colonización de Interés Local y a través del Crédito

Agrícola. Dichos auxilios tiene, por otra parte, la virtud de canalizar las inversiones Privadas hacia las

obras y mejoras más rentables, con evidente sentido económico-social.

NECESIDAD DE UNA PRODUCCIÓN SELECTIVA

—Del hilo de su exposición se deduce, señor ministro, que la demanda del mercado interior está

perfectamente atendida. Estima que puede presentarse el peligro de encontrarnos con excedentes de difícil

salida a los mercados exteriores? ¿Qué previsiones han de adoptarse para que tal hecho no se produzca?

—Como resumen de cuanto les he dicho hasta ahora, cabe afirmar que la mejora de la agricultura

española en estos últimos años —mejora que, por imperativos nacionales, debemos intensificar al

máximo—ha logrado coronar metas sumamente estimables. Tales son, sin duda, los aumentos

cuantitativos de tas producciones agrícolas, con el triple fin de liberalizar el mercado interior, mejorar el

abastecimiento y reducir al mínimo las importaciones de alimentos y materias Primas de origen vegetal

sin merma de nuestras tradicionales exportaciones agrícolas.

Mas, dado que ya hemos conseguido una saturación de la demanda interior de ciertas producciones no

exportables, parece llegado el momento de intensificar la producción selectiva de bienes agrícolas y

ganaderos, ya iniciadas en estos últimos años, de tal forma que, cohonestada con las necesidades del

mercado inferior y de exportación, evite la posibilidad de que se produzcan excedentes difícilmente

vendibles, que trsen en la economía de los empresarios agrícolas y en los organismos reguladores del

mercado.

De otra parte, hay ciertos productos de los que consumimos una cantidad reducida, y otros cuya

producción podríamos aumentar, habida cuenta de la demanda exterior de los mismos. En su propio

benefició y en el de la economía nacional, el agricultor debe atender a esta situación ya planteada y

colaborar en la nueva orientación productiva que es preciso adoptar para el futuro.

POLÍTICA CEREALISTA

—¿Qué medidas cree han de adoptarse respecto a alguna de nuestras producciones agrícolas, como el

trigo, cuya producción es actualmente superior a las necesidades del consumo nacional?

—Hay que pensar que, una ves alcanzada, tal como hoy sucede, una producción media suficiente de trigo,

sólo resulta aconsejable orientarla hacia aquellas variedades que, como los trigos duros, se pueden

exportar más fácilmente, ya que los corrientes no pueden salir hacia Europa en competición con los de

Ultramar, siempre más baratos que los europeos.

Asimismo, nuestro país está en condiciones de producir maíz y cebada, granos que hay tienen que

importarse, sobre todo en años de pastos escasos, ante la demanda creciente del sector ganadero y el

aumento del consumo de carne, huevos y leche. Por ello resulta, de grandísimo interés aumentar las

superficies de siembra de granos pienso, en particular maíces y cebadas, y la de forrajes, a expensas de

aquellas otras producciones, como la que he comentado, de trigos corrientes, de las que el mercado

interior se encuentra suficientemente abastecido. Orientación que, de otra parte, coincide con el punto de

vista expresado recientemente por la O. E. C. E., que, de manera imparcial, ha juzgado acertada nuestra

política triguera.

MEJORA RADICAL DE LOS CIRCUITOS COMERCIALES

—En alguna ocasión se ha referido el señor ministro a la necesidad de mejorar nuestros circuitos

comerciales en beneficio de la producción y el consumo. ¿ Sería tan amable de hablarnos acerca de un

tema de tanta urgencia e interés?

—La política de selección y fomento de la producción agrícola a que acabo de referirme ha de ir

acompañada, sin duda, de otra de mejora radical de los circuitos comerciales, sin olvidar, como es natural,

que nuestra agricultura debe ir evolucionando paulatinamente hacia la obtención de producciones

competitivas, al menos con las europeas.

El consumo nacional en orden a determinados productos, principalmente carne, leche y huevos, es todavía

bajo, aunque con tendencia a aumentar por efecto de la paulatina mejora del nivel de vida. Mas para

favorecer esta tendencia hay que ofrecer una estabilidad y una armonía entre los aumentos de producción

posibles de estos ali-mentos y la capacidad de compra de los consumidores, a fin de que las crisis de

precios no perturben ni al productor ni al consumidor. Para aminorar la diferencia entre los precios de

origen y de venta al público es preciso disponer de servicios de comercialización adecuados, sobre todo

para los productos de calidad óptima, como son los ganaderos, pues es precisamente en este sector donde

más se acusa aquella diferencia de precios.

Una mejor estructuración del comercio interior es básica, ya que por virtud del actual proceso son muchas

las producciones agrícolas cuya, demanda, si hoy aparece reducida, podría activarse hasta absorber la

totalidad de los excedentes, contando con un dispositivo de comercialización capaz de lograr un más bajo

nivel en el precio de venta, al consumidor y una ordenada tipificación, eliminando el fraude de calidad.

PRODUCCIÓN Y DEMANDA

—Es un fenómeno evidente la falta de relación entre los precios de origen y los de venta al público en una

larga lista de productos agrícolas y ganaderos. ¿Qué remedio hay, a su juicio, para obviar los obstáculos

que se derivan del hecho de existir un sistema comercial en el que la especulación puede todavía actuar al

margen del interés general?

—Al igual que son mayoría los productos agrícolas cuyos precios al consumidor no guardan el ponderado

y prudente nivel con que se ofrecen en su primer escalón, el de la producción, se registran a diario

profundas oscilaciones de baja en origen que no se reflejan en la venta al detalle. El ciclo productor no

debe detenerse por ello en producir solamente más y mejor dentro de la selección de aquellos más

convenientes a su propio interés y al de la economía nacional, sino que es necesario también que se

preocupe en articular el mecanismo idóneo para que el mercado de sus frutos no sea sistema comercial

mal estructurado, que encarece en exceso la mercancía en destino. La nueva ordenación económica de

España, ante la del comercio europeo en marcha, hace indispensable este análisis de nuestras

producciones, de sus precios y de sus mercados, para regularlos de manera que el inventario anual no

registre excedentes anormales, ya que la mercancía invendida, al disminuir los ingresos netos de las

explotaciones, compromete en cierto grado su continuidad y, consecuentemente, la estabilidad de la

economía general. Mas siendo la colocación de excedentes, en gran parte, un problema de precios y

calidades, resulta evidente que la agricultura española debe tender a la adecuación de unos y otras a la

demanda, tanto interior cuanto exterior. En su consecuencia, aquellas producciones que por sus costes

puedan cederse a un nivel de precios sensiblemente internacional, o cuando menos europeos, deberán

continuar desarrollándose por no repercutir desfavorablemente ni en su propio ámbito económico ni en el

general del país; en cambio, resultará conveniente corregir aquellas otras producciones cuya colocación

en los mercados exija ayudas especiales o sacrificios innecesarios, que únicamente deben realizarse en

casos excepcionales.

CORRECCIÓN DE LAS PRODUCCIONES EN EXCESO

—¿Están los precios de nuestros productos agrícolas a nivel de los europeos?

—La mayoría de los productos agrícolas españoles observan, afortunadamente, un nivel de precios

equiparable y aún inferior, en muchos casos, al europeo, circunstancia ésta que permite que nuestro

comercio de exportación se nutra principalmente de mercancías de origen agrícola.

La corrección que en el ámbito de nuestras producciones ha de hacerse es, pues, de proporción reducida;

mas resulta forzoso aconsejar que, por aplicación de la doctrina expuesta, deba empezarse a sustituir

desde ahora aquellas producciones cuyos excedentes no disfruten, por razones de calidad y precio, de

mercada propicio.

—Con el pensamiento puesto en la coyuntura económica, ¿cuáles son las directrices que el Ministerio de

Agricultura brinda a los agricultores españoles?

—Con vistas a una labor de futuro, y en razón a las consideraciones que acabo de expresarles, el

Ministerio de Agricultura desea informar a los agricultores y ganaderos de las directrices que el momento

actual aconseja para aquellas producciones agrícolas que, habiendo sido objeto de trato o protección

especial hasta la fecha, pudieran quedar más directamente afectadas en la colocación de sus efectivos.

El Ministerio invita, por ello, a los aqricultores y a los grupos de producción, Cooperativas y

Hermandades de Labradores y Ganaderos a considerar estas cuestiones, a fin de que, con la asistencia del

Departamento, y dentro del sector productor, puedan hallar adecuada solución a los problemas que

plantea la colocación y venta de sus productos, de tal forma que les permita llegar con la oferta lo más

cerca posible del consumidor, en la seguridad de que, representando este sistema una garantía mayor para

conseguir una mejor estimación del producto dentro del precio que satisface el usuario final, tanto interior

como exterior, los productores recibirán de los sectores oficiales competentes las asistencias

administrativas que resulten más aconsejables para el logro de la finalidad expuesta y siempre que, como

natural, no se derive de ello perjuicios para el sector consumidor, que por dicho sistema deberá quedar

garantiza- do tanto es el abastecimiento del producto como en su adecuada calidad y precio .

 

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