Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Pláticas de familia     
 
 Ya.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

PLATICAS DE FAMILIA

ÍJn momento, señorías—djja el señor Martínez Estenaga, agitando wat mano para centrar sobre si y sus

palabras la atención de sus compañeros-—; un momento, señorías." Recabado el interés arate su reclamo,

lanzó la pregunta: "ÍY qué pasa con la hermana del cura?" £a Comisión de Vivienda no había tenido en

cuenta esa posibilidad. He aquí un grave problema social y humano.

Oíros graves problemas humanos y sociales fueron saliendo detrás. Cada problema expuesto traía

concatenado otro problema, y otro, y otro más. ¿Por qué no consideramos al cónyuge que no esté

separado? Conflicto y debate. Nos estamos olvidando de los hijos adoptivos, sugería la, voz de una

señoría-. También -hemos dejado fuera a los suegros, apuntaba un señor procurador.

Hablemos de parentesco de .consanguinidad y de parentesco de afinidad, se sugería en un extremo de la

sala. Incluyamos a los colaterales en primer grado, solicitaban en el otro extremo de la sala. De .pronto,

una voz femenina, la de la señorita Tey Planas, empieza a hablar de la sustitución de los porteras de carne

y hueso por los porteros automáticos.

Todo esto, y muchas cosas más, fueron expuestas con todo detalle, con argumentos vigorosos, con

reiteraciones, por los ilustres miembros de la Comisión de Vivienda en la discusión del proyecto de ley ¿e

expropiación forzosa por incumplimiento de la función social de la propiedad de viviendas de protección

oficial construidas por el Ministerio de la Vivienda y los organismos dependientes del mismo. El título de

la ley es así de largo.

El caso fue que al llegar a una de las causas de expropiación forsosa el confusionismo resultó la norma

del debate. La ponencia había.dicho: Causa de expropiación forsosa, cuando la vivienda se utilice para

fines distintos del domicilio del propietario, sw cónyuge, ascendientes o descendientes. Así se aprobaría.

Y en este punto comenzaron las peticiones en favor de otros parentescos.

El señor Martínez Estenaga fue el oue se acordó de que un sacerdote puede tener una vivienda de

protección oficial y vivir en ella con su hermana; si se muere él sacerdote, su hermana no tiene derecho a

Quedarse con la, vivienda, que se le expropiará. Entonces otras señorías se acordaron de los hijos

adoptivos, de los suegrce, de todros los parentescos habidos y par haber. El debate íue prolijo en

exposición de supuestos y, por ello, confuso.

El ponente señor Rosillo Herrero, con palabras suaves, como no queriendo molestar a ninguna señoría a

la que tenía que decir no, Mzo una pregunta concreta: "Vamos a ver, queridos y amables compañeros:

¿Qué debe privar más, los que están usufructuando una vivienda que, según esta ley, puede ser

expropiada, o el dar vivienda, a costa de lo que esta ley dispone, a los que no tienen vivienda?"

El señor Rosillo Herrero, con palabras suaves siempre, para no molestar a nadie, decía apesadumbrada:

"Estamos confusos y si continúan sus señorías citando casos particulares para incluirlos en ta, ley no

acabaremos minea estas discusiones." El señor Rosillo Herrero comprendía la gran generosidad

legislativa de sus señorías.

El señor Rosillo Herrero, que es un hombre comprensivo, compartía loe afanes de generosidad;

comprendía, con su compañero de ponencia el señor Aguirre González, el buen corazón, lleno de afanes

sociales, que sus señorías tienen. Pero comprendía también que el ser demasiado generosos puede ser

causa para que surja la picaresca, y con ella muchos preceptos de la ley fuesen inútiles.

Este proyecto de ley, según dijo el director general de la Vivienda, afectará a treinta mil o cuarenta mil

viviendas en toda España que, construidas con protección oficial, no cumplen hoy la función social a que

se las destinaba en principio. Necesitamos viviendas; Vamos a construir, en poco tiempo, cerca del medio

millón de viviendas. Pero vamos a rescatar, para los que vivienda no tienen, aquellas que no cumplen un

fin social.

Esto es toda la ley aprobada entre acentos humanos, conceptos jurídicos y aspiraciones sociales. Todavía,

tí punto de levantarse- la sesión, el señor Calvo Ortega preguntaba: "¿Y si el propietario Ae una de esas

viviendas se jubila, qué pasa con el hogar del jubilado?" Seguían los casos humanos y concretos.

A. J. G. M.

 

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