Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cortes. 
 Se aprobaron ayer sin quorum ocho leyes     
 
 Informaciones.    30/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SE APROBARON AYER SIN ((QUORUM)) OCHO LEYES

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 30 (INFORMACIONES).

CON el hemiciclo casi desierto, sin «quorum» de presencias, las Cortes aprobaron ayer, en sesión

plenaria, ocho leyes, algunas tan importantes como la de Presupuestos Generales del Estado para 1977 y

la ley general Presupuestaria. Los temas «pendientes» se habían acumulado, y ello obligaba a celebrar la

sesión en plena temporada navideña.

La prohibición de una, rueda de prensa convocada por políticos italianos interesados en la libertad del

señor Carrillo se producía a las diez, a pocos metros del palacio de las Cortes, donde a la misma hora se

iniciaba la sesión.

Los italianos, mezclados con periodistas y comunistas españoles, esperaban «su momento» en uno de los

salones del hotel Palace. Algunos procuradores en Cortes, alojados en él, comentarían luego en el palacio

legislativo que «un cierto revuelo» habían notado al salir hacia el antiguo y futuro Congreso. Mientras la

Policía discutía con los convocantes .v les instaba a disolverse, las Cortes iniciaban una de las sesiones

más tristes, rutinarias y desmayadas de su historia. En aquel «desierto», la Prensa tenía pocas noticias que

espigar. Pero una de ellas estaba irónicamente relacionada con lo que sucedía al otro lado de !a calle, en

e] hotel Palace. En efecto, en los pasillos de las Cortes, este cronista pudo saber que Jesús Esperabé,

Josep Meliá y Fidel Carazo habían remitido al presidente del Gobierno un telegrama que decía

«Esperamos presos políticos estén .casa antes de fin de año. Quienes no alcancen gracia prométaseles

revisión proceso Tribunales ordinarios Confiamos año finaliza sea el último que nos divida y esperamos

que quienes invocan libertad la sientan y suelten prisionero.» La palabra prisionero iba en singular nada

más correcto que imaginarla referida a don Santiago Carrillo.

I/A SOLEDAD, AMENIZADA

Los reporteros gráficos tenían un aliciente para sus cámaras: comprobar la impresionante despoblación

del hemiciclo, donde los escaños vacíos lucían el rojo .burdeos de sus altos respaldos. Evidentemente no

había quorum y no lo hubo durante toda la sesión, prolongada por la tarde. Nadie tuvo la ocurrencia de

solicitar recuento al tiempo de comenzar el Pleno, y éste, por tanto, cumplió hasta él final su viejo destino

aprobador. Todas las leyes, excepto tres, «salieron» limpias de objeciones.

Tres abstenciones «padeció» la ley genera] Presupuestaria, y otras tres la ley de Presupuestos Generales

del Estado, que además tuvo en contra nada menos que cinco votos, de los cuales cuatro se repartían entre

dos procuradores aperturistas (Esperabé y Escudero) y dos «ultras» (Zamanillo y Peris Gimeno).

La tercera ley afectada por la controversia fue.la que reformaba el artículo 54 de la ley de Registro Civil.

Defendióla el ex alcalde de Barcelona y actual director general de Administración Local, don Joaquín

Viola Sauret. El señor Viola tuvo problemas de percepción visual para leer su discurso y en algún

momento comentó como para sus adentros, pero con voz audible: «Nada, que no veo.» Algunas risas

quedaron neutralizadas por la semisoledad fiel salón. Ocurrió lo mismo cuando, al votarse una de las

leyes, el conde de Godo, que se había levantado para dar su «veredicto», tardó en recuperar su posición

primitiva y el presidente, de las Cortes le urgió con esta pregunta: «¿El señor-procurador transita o está

sentado?»..Don Torcuato Fernández-Miranda mostró ayer su capacidad de humor, que en él es una forma

atenuada de la cáustica. Y así, por ejemplo, negó al señor Madrid del Cacho el uso de la palabra para

replicar a una alusión que el locuaz procurador cordobés creyó advertir en uño de los discursos.

CONTKA EL SANTORAL EN CATALÁN

El caso fue que don Joaquín Viola defendió, con los problemas ya dichos, la reforma del artículo 54 de la

ley de Registro Civil, que en lo futuro ofrecerá esta redacción. «En la inscripción (registral) se expresará

el nombre que se dé al nacido. Tratándose de españoles, los nombres deberán consignarse en alguna de

las lenguas españolas.» El procurador catalán ponderó «la paridad entre lenguas españolas», comunicó a

los restantes miembros de las Cortes que, aprobando la reforma, «daréis satisfacción a los pueblos de

España que tienen sus lenguas propias», puso de relieve que Josep Meliá tendrá en lo sucesivo derecho a

llamarse oficialmente Josep, y acabó proclamando que es preciso normalizar los nombres propios «con

realismo y amor de hermanos». «Mi afán —concluyó^- es integrador...» «Tratamos de unir

armoniosamente..» «Se trata, en definitiva, de mejor proclamar e institucionalizar la suprema unidad de la

Patria.»

El discurso del señor Viola no mereció el .entusiasmó na el voto de don Eduardo Ezquer, antiguo

falangista de la guerra, quien acompañó su negativa a la reforma con estas palabras:, «No a un nuevo

santoral.»

ENTRÉ LOS PENSIONISTAS E INDALECIO PRIETO

Nunca se vio un Pleno de Cortes con mayores aires de despedida. Muchos de los pocos procuradores que

asistieron estaban ceñudos. Algunos mostraban ilusiones de permanencia en las Cortes futuras y no

dudaron en aprovechar políticamente sus discursos. Así, don Antonio Pedrosa Latas, consejero nacional

por Lugo, rompió, al defender la ley de Derechos Pasivos del personal militar no profesional, una lanza

en favor de «la legión de pensionistas del Estado y de la Administración Local, entre civiles y jubilados,

militares retirados, viudas, huérfanos y padres desvalidos», que, según cifras del consejero, se está

aproximando ai medio millón de personas, «muchas de ellas, por no decir casi todas, sumidas, para

nuestro sonrojo, en la penuria y la indigencia, por virtud de una normativa carente de sentido social y

escasamente humanitaria». Don Salvador Serrats, evidentemente preocupado por la Imagen que da

pertenecer a la convulsiva ANEPA, no dudó en dedicar, dorante la defensa del dictamen de los

presupuestos generales del Estado, una rnuy liberal atención al contenido y enjundia de las enmiendas d«

totalidad que varios procuradores presentaron al proyecto antes de su discusión en la Comisión de

Presupuestos. Y don Carlos . Iglesias, que no tuvo oportunidad de pronunciar discurso alguno, elevó al

Gobierno, por escrito, una moción sobre el trasvase Tajo-Segura en la que reconocía el papel de Indalecio

Prieto y del ingeniero Lorenzo Pardo en la concepción de tan gigantesca obra, sin perjuicio, por supuesto,

dé recordar a Federico Silva, Gómalo Fernández de la Mora, Antonio Valdés y Leopoldo Calvo Sotelo

por su contribución a la ejecución y desarrollo del proyecto. A todo esto, el procurador carlista Gabriel

Zubiaga, familiar por Guipúzcoa, recorría los pasillos próximos al despacho del presidente de las Cortes

para acechar ia oportunidad de indagar en base a qué razones no había sido tramitado, por segunda vez

consecutiva, su interpelación al Gobierno sobre lo ocurrido nace meses en Montejurra. Eran los breves

destellos noticiosos de una sesión plenaria que concluía con la defensa de la ley de Mar Territorial.

«Seamos dijo doña Belén Landaburu citando a un poeta— como el mar, como el mar que siempre

comienza, el mar eterno, el mar siempre el mismo y siempre en movimiento.» Y te. dama procuradora

agregó: «Sí, señores procuradores; que en ´el nuevo año seamos como el mar.»

Los procuradores, enfundados en sus gabanes, desfilaban hacia la calle fría. El señor Fernández-Miranda

había levantado la sesión deseando feliz año nuevo. Algunos de los «padres de la Patria», con toda

intención, se despedían diciéndose: «¡Feliz 1978!» Era la rúbrica. Todo había sido aburrido en la sesión o

casi todo. El único sobresalto se produjo cuando circuló el rumor de que habían asesinado en San

Sebastián al subjefe local del Movimiento. No se confirmó la noticia.

30 de diciembre de 1976

 

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