Cortes. 
 La Reforma del Código Penal enfrenta a Palomas y Halcones     
 
 Informaciones.    22/06/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL ENFRENTA A PALOMAS" Y "HALCONES"

MADRID, 22 (INFORMAClONES)

CUATRO artículos del Código Penal han quedado reforV, «reacios en el seno de la Comisión de Justicia,

reunida en tan Cortes para dictaminar el proyecto de ley que aspira a «normalizan penalmente, tos

derechos de reunión* asociar don, expresión de las ideas y libertad de trabajo. Otro articulo del mismo

Código había sido predeterminado en su contenido por el Pleno de las Cortes durante su sesión «de

urgencia celebrada hace dos semanas.

No íiuijo ayer gran expectación. Ni especial tensión. Se suponía que iba a ser arduo o por lo menos algo

encrespado ei debate sobre la reforma del Código Penal, cuyas dificultades recientes en el Pleno de las

Cortes determinaron su remsión a la comisión ´ de Justicia. Tal vez entendiendo que ciertas resistencias

podían darse, el presidente de dicha Comisión, don Licinio de la Fuente, exhortó a los procuradores a la

«comprensión» y a la «tolerancia», a fin de «consolidar una Monarquía democrática». Todo ello, servido

por la idea de que es preciso evitar «una posición cerrada en el orden jurídico-penal, que conduciría a

situaciones de máxima conflictividad y a la proliferación de los llamados presos políticos». En definitiva

—fueron palabras del señor. De la Fuente —. «es mejor una ley que pueda ser aplicada con rigor, que una

ley que, por su rigor, no pueda ser-aplicada». Con estas consideraciones preliminares se abrió una

discusión de guante blanco, tanto más apacible cuanto que la gran posibilidad de polémica estaba un poco

alejada de los momentos iniciales. La sesión había empezado a las once de la mañana y sólo hacia las

ocho de la tarde «e llegó al punto «caliente» del texto, es decir, aquél ,que contempla la ampliación de los

supuestos de ilicitud asociativa. Como se recordará, durante la sesión plenaria de «urgencia», celebrada el

9 de junio, la ponencia prefijó un articulo concebido como una concesión a ios conservadores. Ese

articulo decía que serán consideradas asociacie es ilícitas las contrarías a la moral pública, las que tengan

por objeto cometer algún delito, las subversivas de todo orden, las discriminatorias en el sentido de raza,

religión, sexo o situación económica, y, sobre todo, «las que sometidas a una disciplina internacional se

propongan implantar un sistema totalitarios. Este ultimo apartado ofrecía un margen para la controversia,

al igual que el punto referente a la subversión, pues en éi se contemplaba la ilicitud de las asociaciones

que tengan por objeto «el ataque, por cualquier medio, a la soberanía, a la anidad o independencia de ia

patria, a la integridad de su territorio o a la seguridad nacional sin embargo, llegado el momento, ei debate

no fue posible, piies el presidente de la Comisión anunció que dicho artículo había quedado sentenciado

en el Pleno. Sólo por vía indirecta, ai discutirse los articulos siguientes, que establecen las penas a los

promotor res, fundadores, miembros activos y meros afiliados de tales asociaciones ilícitas, pudieron

algunos procuradores «sacarle punta» política al tema ESte fue el caso del procurador guipuzcoano señor

Escudero Rueda, quien señaló que «a los traficantes de marihuana se les aplica penas menores que a

quienes, siendo perfectamente españoles, tienen de la soberanía un concepto distinto deí imperante en eJ

Estado español». Aún anunciaría el mismo procurador su voto en contra de dichas penas, pues no podría

hacerle, afirmativamente «con la duda de que el Partido Nacionalista Vasco, fuerza política moderada, sea

considerado una organización separatista, como las que atacan la soberanía con metralletas». Las palabras

del señor Escudero no despertaron ninguna emoción en la sala.

EL EQUILIBRIO "ECOLÓGICO"

Los halcones cte la sesión fueron los -señores Díaz-Llanos y Hernán del Navarro, fundamentalmente. Los

«palomas» fueron casi todos los demás miembros de la Comisión de Justicia, desde el señor Esperabé al

señor Cabanillas, pasando, con años y otros matices, por los señores Meilán, Cercos (don Alberto),

Cisneros, Cremades, Hernánde z Claumarechirant, Segovia Moreno y el propio Escudero Rueda.. La

palabra «halcón» fue usada por el señor Hernández Navarro, quien atribuyó al ave de rapiña la virtud de

´ser «útil para el equilibrio de la ecología».

No se agotaron, ciertamente, los «halcones» en los dos procuradores citados, pu«s el señor Palomino

había pretendido mantener la figura de las «manifestaciones no pacificas», eliminadas del Código por la

reforma proyectada. El señor Ezquer no le anduvo a la zaga, pues si bien se abstuvo de presentar en-

miendas, pronunció, o mejor dicho leyó, un- breve discurso en el que pedía «limpiar a España de la

basura que la asfixia». El contexto del discurso dejaba perfectamente claro qué entendía por basura el

señor Ezquer.

Mención especial dentro fiel grupo «halcón» mereció también el señor Fugardo, que acudía a la sala

procedente de la Comisión de Hacienda, donde se están elevando los impuestos. Al comprobar el señor

Pugardo, procurador sindical, que las multas para los fundadores, directores y presidentes de las

asociaciones ilícitas sólo iban a oscilar entre 25.000 y 250.000 pesetas, comentó: «Por cinco mil duros

cualquiera puede hacer un mitin. En la Comisión de Hacienda están aumentando los impuestos. Entonces

hay que aumentar todas las facetas del país. Aquí los sinvergüenzas son los únicos que pueden vivir.»

REBAJAR LAS PENAS

El debate por lo demas, no sera de los que .pasan a la historia. Al aprobarse el texto que reforma el

artículo 166 d«,l Código Penal, las reuniones o manifestaciones ilícitas quedaron configuradas,

estableciéndose que lo serían aquellas «contrarias a la moral pública», las que se celebren para cometer

algún delito, las subversivas, violentas, etc., y finalmente las integradas por «un número considerable de

personas con armas, artefactos explosivos u objetos contundentes o de cualquier otro modo peligrosos»

Tales personas: serán castigadas con pena de prisión menos, «sin perjuicio de la responsabilidad en que

incurran por ilícito porte de armas»

Los procuradores «palomas» se batieron por reducir la pena aplicable a los manifestantes, portadores de

armas y objetos contundentes. Lograron qué se aprobara este añadido: «Los Tribunales, atendiendo a los

antecedentes del sujeto, circunstancias del caso y características del arma ó instrumento portado, podrán

rebajar en un grado la pena señalada...».

DE LA PORRA A LA BOMBA

£3 asunto de los «objetos contundentes o de cualquier modo peligrosos» suscitó larga polémica. Don Pío

Cabanillas había roto el fuego moderado intentando hacer ver que el problema «no es llevar un objeto

peligroso, sino exhibirlo con el fin de exteriorizar un no propósito de presencia pacífica». Le secundó el

señor Esperabé diciendo que no representaría peligro grave ir a una reunión o manifestación con una

porra. En resumen, la solución, para él, sería la ´misma del carnaval: «a cachear y va que arde». Aún

razonaría el procurador salmantino: «¿Puede penarse un homicidio simple con doce años y castigarse con

cinco años el ir a una manifestación con una porra? ¿Hay equilibrio?»

Tomando el releyó de tan contundentes consideraciones, el señor Segovia Moreno diría: «Más

trascendental es llevar una bomba que una porra o un palo.» Al hilo de estas reflexiones se fue gestando

la idea de proponer la aplicación de penas en grado mínimo «atendidas las circunstancias». Insistiría el

señor Cabanillas para resaltar la naturaleza imprecisa y equívoca de «lo contundente», pues contundente

es un bastón, y quien acuda con él a una manifestación caería bajo el rigor de la norma. «¿Y el palo de

una pancarta?», preguntó el señor Utrera Ravassa abriendo los ojos significativamente.

El señor Cabanillas añadiría: «Lo que me preocupa es la descripción de Jos hechos que le llegan al juez

en el sumario.»

PENAS ¥ MULTAS

Al final, durante u elaboración de los textos penalizadores de las asociaciones ilícitas, se estableció que a

los fundadores, directores y presidentes de dichas asociaciones, además de la multa antes referida, se les

impondrá las penas de prisión menor e inhabilitación especial. A ¡os miembros activos, la de prisión

menor. A los meros afiliados o participantes, !á de arresto mayor. A los que .con su cooperación

económica o de cualquier, otra clase favorecieren la -fundación, orga.nización o actividad de dichas

asociaciones, las de arresto mayor o multa de 10.000 a 100.000 pesetas. A los responsables de

asociaciones contrarias, a la moral pública o discriminadoras, arresto mayor, inhabilitación especial y

multa de 10.000 a 100.000 pesetas. A los. meros afiliados y a los cooperadores, multa de 5.000 a 50.000

pesetas.

UNA «LEY MALA»

El señor Botija Cabo no consiguió que prosperara una enmienda suya que proponía, en linea con el

Código Penal francés, penalizar a los «reventadores de reuniones», es decir, a quienes, llevando armas u

objetos peligrosos, se incorporen a ellas para cometer actos violentos o hacer que se cometan. ET señor

Segovia Moreno dijo «estar aterrorizado» por el hecho de que no se haya revisado oí artículo 163 del

Código Penal, que castiga con reclusión mayor los delitos contra la forma de Gobierno, mientras los

delitos contra la seguridad del Estado se penan, con reclusión menor.

Al final, el señor Meilán apuntaría que «esta ley es mala, tímida y no va al fondo de la reforma», pues

«estos artículos brindan una super protección al Estado en detrimento de los derechos de las personas».

UNA PRISIÓN NADA MENOR

Todas, las enmiendas fueron derrotadas en las votaciones, aunque´ una de ellas, propuesta por voto

particular por el señor Rivas Guadilla, obtuvo los apoyos necesarios (doce votos) para ser defendida

ante.e! Pleno de las Cortes.

El señor Hernández Navarro quiso que se sometiera a votación una propuesta suya para agravar las

sanciones a los promotores y financiadores de asociaciones ilícitas, pero un fallo formal lo impidió; EJ

citado procurador se había mostrado durante toda la sesión muy preocupado por la posibilidad de llevar

armas a las manifestaciones, insistiendo en la necesidad de aplicar dureza á la represión de .este supuesto,

«se tenga a no licencia». Y como insistiese en la pequenez de la prisión menor para determinados delitos,

el ponente señor Iglesias Selgas hubo de recordarle que aquella pena oscila entre seis meses y un día y

seis años, lo cual no es balad! para quien la Sufre, «Es la misma pena —añadió el ponente— que se aplica

en el caso del aborto consentido O en la mutilación de cierto órgano.»

22 de junio de 1976

 

< Volver