Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   España es así, señora     
 
 Ya.    22/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ACOTACIONES Aí!» SESIÓN

ESPAÑA ES ASI, SEÑORA

Escribe Ángel Ganivet en su "Idearium español", refiriéndose a la colonización africana, que "lo más

sensato hubiera sido desparrama» por todo el litoral y ríos navegables de Africa factorías y misiones, que

fuesen como la levadura que hiciese fermentar las cualidades nativas de los africanos; pero esta obra

requeriría mucho tiempo; hoy se carece de .paciencia, y si alguna se tuviese, las rivalidades políticas

darían con ella al traste."

Esa propuesta de Ganivet es, sin nombrarla en la Comisión de Hacienda, el -tema de debate del proyecto

de ley de la participación de España en el aumento general ordinario de recursos al Fondo Africano de

Desarrollo. Y fueron los señores Pedrosa Latas y Mendoza Ruiz quienes se opusieron con tenacidad a la

aprobación del proyecto. ¿Por qué? Varias razones expusieron.

El señor Pedrosa Latas, con toda la fogosidad de. sus mejores tiempos, señaló qué el aumento de la cuota

española, uno® quinientos millones de pesetas, era superior a la de otros países con más desarrollo

industrial y mejor economía que la nuestra; porque ese dinero, del que no hay garantías de retorno, podía

emplearse en las provincias españolas más necesitadas. ¿Es suficiente?

No es suficiente. Porque la Dirección General del Tesoro y el Banco de España no han informado

favorablemente el proyecto; porque» como pedía la comisión de gobernadores del Fondo Africano, no se

ha consultado al poder legislativo; porque nuestra economía está maltrecha y es peligroso agravarla más;

porque... Pongan, en un difícil momento económico, todos los porqué que deseen.

No le anduvo a la zaga, en la oposición -al proyecto, el señor Mendosa Ruis, que se fue por el camino de

la colonización española en África, el pago recibido, etc., etc. Habió, argumentos sentimentales y

económicos para decir no al proyecto. Y esos argumentos ´se esgrimieron por los dos señores

procuradores oponentes al proyecto de ley.

Pero el señor Madrid del Cacho salió airoso y el primero, en defensa del proyecto, por razones históricas,

filosóficas y, de orden pragmático. Hay que ayudar a África a desarrollarse, dijo,, porque no sólo de pan

vive el hombre. Como es natural, hizo citas históricas, recordó sucesos no menos históricos, rememoró

políticas africanas históricas esbozadas, pero no desarrollada como debieran.

El señor López González (don Santiago), aun reconociendo él peso de algunas argumentaciones

contrarias al proyecto, manifestó que, efectivamente, la situación económica presente no es boyante y

pudiera aconsejar decir no; sin, embargo,; hay, por encima de Jas razones económicas, algo mucho más

importante: el tema es un problema de solidaridad con los países africanos.

África, diría también, preciso-de la ayuda -de todos los países; España, no puede negar su tradición

secular, tiene que ayudar a África en estos momentos, pese a >¡uanto aquí se ha dicho en sentido

contrario, porque, además, es posible que ésa ayuda que el Gobierno nos pide ahora puede producir una

mínima rentabilidad económica y desde luego, nos abre mercados.

El ponente señor Satrústegui Aznar llevó el peso de la defensa déT proyecto. España, dijo, ayuda con

aportaciones muy por debajo de otros países, no es la que mas da, aunque ahora doble su aportación

inicial; En África, señores procuradores, huy hambre y hemos de colaborar todos en resolver éee

problema y en crear riquezas para que ese hambre de hoy sea prosperidad mañana. España ha tenido una

presencia continua en África, no puede ahora volver la espalda al continente.

¿Que otros países, como los Estados Unidos y Francia, no pertenecen al Fondo Africano de Desarrollo? Y

eso, ¿a nosotros qué nos importa? ¿Vamos a dejar de hacer un bien humanitario porque otros no quieran

hacerlo? ¿Qué es un dinero a.fondo perdido? ¿Cómo se puede prever con tanto acierto el futuro? ¿Y si

después resulta que no es así?

La Comisión, de la que sólo intervinieron seis miembros, escuchaba. "Nuestra economía, aunque no esté

muy próspera, debe irradiar en los países que hemos, dejado en África", pedía el señor Fernandez Palacio.

Al final, con dos votos en contra, sé aprobó el proyecto, votado artículo por artículo. España no dirá no a

los países africanos, aunque ello perjudique un tanto nuestra economía. "España y yo—pudo decir la

Comisión a África, parodiando al poeta—somos así, señora."

A. J. G. M.

 

< Volver