Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Mueren Las Cortes de Franco  :   
 Treinta y cuatro años, tres meses y trece días de duración. 
 Ya.    17/04/1977.  Página: 13,15. Páginas: 2. Párrafos: 44. 

MUEREN LAS CORTES DE FRANCO

Treinta y cuatro años, tres meses y trece días de duración

___.primeros dé julio

•7^B o finales de junio BTÁ W del año 1942, en K£W el palacio de Ei fipUl Pardo, el jefe del Estado,

Generalísimo Franco dio a leer al ministro del Gobierno, don Ramón Serrano Súñer el borrador de una

próxima ley. "Voy a crear las Cortes Españolas, léete su ley fundacional." Estas o parecidas pudieron ser

las palabras de Franco. El señor Serrano´ Súñer se llevó el borrador de la ley, lo estudió, hizo diversas

correcciones y matizaciones. Muchos años después comentaría: "En aquel borrador se designaba a quie-

nes iban a formar las Cortes "miembros"; yo taché ei vocablo y puse en su lugar "procuradores en Cor-

tes". Esto, es pequeña anécdota, pero por esa corrección, con reminiscencias antiguas legislativas, sus se-

ñorías empezaron a denominarse "procuradores", pero no "diputados", tremenda palabra liberal llena de

anatemas políticos en la España de 1942. Y en este punto y hora empezamos nosotros la pequeña historia

periodística, sin más pretensión, de las Cortes Españolas creadas por Franco mediante ley constitutiva del

17 dé julio de 1942. Con su creación se abría "la colaboración del pueblo en las tareas del Estado", según

anunció Franco.

"¡Estas Cortes van a durar tanto como las que creó, con el nombre de Asamblea Nacional, el general

Primo de Rivera!"

UN TOTAL DE DIEZ LEGISLATURAS Y CUATRO PRESIDENTES

Fue el comentario de quienes tenían un ayer reciente. Sin embargo, las Cortes actuales, que van a extin-

guirse por imperativos políticos fundamentados en una ley—la ley para la reforma política—, han durado

desde el 17 de marzo de 1943, en. "que inauguraron su primera legislatura, hasta el 30 de junio de 1977,

en que concluyen, y con ellas las Cortes, su actual legislatura. Han durado o van a durar, treinta y cuatro

años, tres meses y trece dias.

En política es arriesgado emitir vaticinios.

Comienzan tas Cortes

El 18 de julio de 1942 se publica la ley constitutiva de las Cortes Españolas, que lleva fecha del día an-

terior. Pasan los días, las semanas, los meses y las Cortes Españolas no son más que una ley, ¿´Pero habrá

o no habrá Cortes? Jóvenes políticos sueñan con la gloría parlamentaria y con emular a sus predecesores:

los diputados del Congreso. Los viejos políticos, los diputados de otro tiempo, sonríen porque ,el tiempo

pasa y de las Cortes no se ha. vuelto a hablar. Sin embargo, así como el 18 de julio la ley constitutiva de

las Cortes causó sorpresa, el 8 de enero de 1943 reanima aquella sorpresa un decreto de la Jefatura del

Estado nombrando presidente de las Cortes al entonces ministro de Justicia y antiguo diputado

tradicionalista por Vizcaya don Esteban Bilbao Eguia.

"¿Pero cuándo hay elecciones para procuradores en Cortes?", se pregunta y pregunta la clase política.

17-IV-1977

No habrá elecciones por el sufragio universal. Habrá, en singular, elección. Y comenzarán las peticiones

para ir a la Cámara, y se desataron las recomendaciones para ir a las Cortes, y se buscaron influencias. El

8 de enero se publicó el reglamento provisional de la Cortes, redactado por el Gobierno. Serán

procuradores en Cortes:

Los ministros, el presidente del Consejo de Estado, los consejeros nacionales—desde 1938 estaba cons-

tituido el Consejo Nacional del Movimiento—, el canciller de la Hispanidad, el presidente del Tribunal

Supremo de Justicia, el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, los altaos cargos sindicales,

los alcaldes de las cincuenta capitales de provincia, Melilla y Ceuta, los rectores de las universidades, los

presidentes del Instituto de España, de las Reales Academias, del Instituto de Ingenieros Civiles y

cincuenta -procuradores designados por el jefe del Estado.

Entre los cincuenta procuradores designados por Franco figuran: don Pedro Segura, arzobispo de Sevilla;

doctor Pla y Daniel, arzobispo de Toledo; doctor Parrado García, arzobispo de Granada; doctor Muñía

Pablo, arzobispo de. Santiago; doctor Castro y Alonso, arzobispo de Burgos; doctor Ballester Nieto, obis-

po de .León; doctor Modrego Casasús, obispo de Barcelona..., y miembros de la nobleza, como el duque

de Alba, el duque del Infantado, el duque de Arión, el duque de Sevilla; políticos como Juan Ventosa

Calvell. Elegida la Cámara, se anuncia que será constituida el 16 de marzo. El día antes, el 15, un decreto

de la Jefatura del Estado nombró vicepresidentes de las Cortes á don Luis Carrero Blanco y a don José

María Alfaro Polanco, y secretarios a don Mariano Osorio Arévalo, marqués de la Valdavia; a don Jesús

Rivero Meneses, a don Antonio Pagoaga Pagoaga y a don José Miguel Guitarte Irigaray. Pero antes de

todo esto... "Las Cortes no pueden recordar el pasado." Y. para que no recordasen el pasado se borraron

las huellas plásticas que pudiera tener eí hemiciclo. "Hay que sustituir la tapicería verde de los escaños."

Y se sustituyo la tapicería de-los escaños por otra de color azul. "Hay que esconder las columnas de hierro

f o r jado —¡tan artísticas!—, porque pueden recordar discursos de otra época." Y se taparon las artísticas

columnas de hierro forjado con una capa de escayola, a la que se modeló el clasicismo de las columnas

griegas. "Hay que quitar del frontispicio del hemiciclo las antiguas placas conmemora tivas —"Marqués

del Duero" "Gabriel y Galán"...—. Y se quitaron las placas conmemorativas. "Hay que ocultar aquellos

dos cuadros que están eri" la "parte superior del frontispicio del hemiciclo, uno a cada lado de la

presidencia."

(Continúa en ¡Jo pág. 15.)

MOMENTOS HISTÓRICOS

LA LEY DE SUCESIÓN

LA LEY ORGÁNICA DEL ESTADO

PROCLAMACIÓN DEL PRINCIPE DE ESPAÑA COMO SUCESOR DE FRANCO

JURA DEL REY

(Viene de >lo> pág. 13.)

Y se ocultaron con unos tapices del Patrimonio Nacional el cuadro que representaba el "Juramentó de los

diputados de & Cortes de Cádiz", en la iglesia de San Felipe Neri, obra de Casado del Alisal, y el cuadro

de A. Gisbert titulado "La reina doña María de Molina en las Cortes de Valladolid".

El Gobierno, hasta entonces, tenía sus escaños en la primera fila. Ahora ue pasó el llamado "banco azul"

al estrado presidencial y a ambos lados; detrás estarán los presidentes de las diversas comisiones le-

gislativas y la mesa de las Cortes.

—Í¿Y la tribuna de la prensa?—pregunta alguien un tanto despistado.

—En este hemiciclo no habrá más que sesiones ple-narias cuando haya material legislativo dictaminado

por las comisiones, a las que no tendrá acceso la prensa. Además, las sesiones plenarias no serán públicas,

a no ser que así lo determine el presidente, de acuerdo con el Gobierno... ¡Los periodistas!... La prensa no

tendrá acceso más que a las sesiones públicas, y para que los periodistas puedan permanecer en el palacio

de las Cortes se exigirá una tarjeta especial.

—Pero habrá que publicar las reuniones de las Cortes—vuelve a preguntar el ingenuo.

—Daremos notas oficiales cuando sea necesario. En el pleno hablará el presidente, de la comisión, corres-

pondiente, que dará cuenta del proyecto de ley y sus enmiendas, y terminada lu exposición, salvo qne

algún ministro desee pronunciar un discurso, se pondrá la ley a votación. Los periódicos publicarán

íntegramente los discursos que aquí se pronuncien.

Inauguración «te la primera legislatura

iBl día 16 de marzo de 1943, a las cuatro de la tarde, juran los procuradores. Después, el presidente, don

Esteban Bilbao, pronuncia el primer discurso que va a escuchar el recién creado órgano legislativo:

"Señores procuradores: No temáis que quien en todo instante ha de recomendaros la sobriedad en la

palabra vaya a quebrantar la consigna pronunciando en la primera ocasión un largo e inoportuno discurso.

Fuera ello remedo de viejas prácticas parlamentarias, contra las cuales se alza en vigoroso anatema, el

espíritu, a un tiempo tradicional y renovador, de las actuales Cortes."

Pronunciado el discurso se levantó la sesión. Comienza una etapa legislativa.

Al día siguiente, por la mañana, los procuradores asisten en la iglesia de San Jerónimo el Real a una misa

dé Espíritu Santo, para que les ilumine en la trascendente tarea de discutir leyes. Ofició la misa el pro-

curador en Cortes y arzobispo de Toledo don Enrique Plá y Daniel.

- -Por la tarde, el jefe del Estado acudió a las Cortes para . inaugurar la primera legislatura. No es la

primera vez que pisa el palacio y toma asiento en el hemiciclo. Cuando en tiempos de la República

.estaba Franco en Madrid—y más en la época en que desempeñó el cargo de jefe del Estado Mayor

Central—solía presenciar los debates desde una tribuna pública. Lo recuerda muy bien el actual

bibliotecario de las Cortes—una institución en ellas—, don Prudencio González. Franco, pues, al ir

ahora a las Cortes como jefe de Estado, conoce cómo eran las Cortes de los tiempos de la República.

-

Cuando el jefe del Estado se dirigía a las Cortes, el sillón presidencial era sustituido por un síllón-trono,

dorado, con tapicería carmesí y grandes proporciones, que se guardaba en el palacio del Consejo

Nacional. Lo utilizó en cuantas sesiones presidió en la Cámara Legislativa. Hacía traer también una

lámpara portátil de mesa, con pantalla color verde, que era la que tenia en su despacho de trabajo en el

palacio de El Pardo.

LAS CORTES DE FRANCO

En esta solemne ocasión de inaugurar la primera legislatura de las Cortes, Franco viste el uniforme de

gala de jefe nacional,del Movimiento. La última vez que estuvo en las Cortes, el 18 de noviembre de

1971, para inaugurar la décima legislatura, vestía; uniforme de diario de capitán general del Ejército.

En el hemiciclo, tras una inenarrable ovación, con la que la Cámara y los invitados al acto acogieron la

presencia del jefe del Estado, sé ha hecho el silencio. • Franco va a hablar, y dice:

"Señores procuradores:

Con la apertura de las Cortes Españolas iniciamos, después de una larga cadena de trabajos y sacrificios,

una tí apa decisiva del orden nuevo, en la que con claridad y rigor se establece un sistema institucional de

plenitud jurídica que abre a los elementos constitutivos de la comunidad nacional un cauce real para su

mismo año hasta marzo de 1976, y en enero de este mismo año de 1976 se renovó la prórroga hasta el 30

de junio de 1977. Con ella sé extinguirán las Cortes actuales.

En tres ocasiones más presidió Franco el Pleno úe las Cortes Españolas. El 22 de noviembre de 1966 para

presentar a la Cámara, que la aprobó por aclamación, antes de someterla a referéndum, la ley Orgánica

del Estado. El 22 de julio de 1969, para pronunciar un mensaje a la Cámara y pedir su aprobación,

mediante votación nominal, proponiendo a Su Alteza Real don Juan Carlos de Borbón y Borbón como

Príncipe de España y. sucesor, en su día, en la Jefatura del Estado, a título de Rey. Y al día siguiente, 23.

de julio, para presidir la sesión en la que Su Alteza juró como sucesor, a título de Rey, en la Jefatura del

Estado.

Hubo otra visita de Franco a las Cortes, ésta de carácter privado: en noviembre de 1971, días antes de que

se inaugurase la actual legislatura. El objeto fue conocer las obras de reforma que se habían realizado en

el hemiciclo.

Dos mensajes dirigió el jefe del Estado a las Cortes, que fueron leídos por el presidente de la Cámara ante

el Pleno. Uno, el día 26 de octubre de 1953, al enviar para su ratificación informativa, comienzan a

aparecer en los periódicos de Madrid, como en los tiempos pasados, crónicas parlamentarias de tan arrai-

gada tradición en la prensa española. Después, los cinco periodistas de las agencias vieron incrementar su

número al autorizarse la entrada a representantes de los diarios de Madrid y años más tarde a los de otras

provincias.

Con esta apertura informativa, las gentes comenzaron a enterarse de que existían unos señores, con nom-

bres y apellidos, que discutían, que se oponían, que defendían enmiendas y hasta se enfadaban algunas

veces; en una palabra:, que había unas Cortes, con muchos defectos, pero que en ellas se trabajaba y que,

en bastantes ocasiones, no había quorum y se suspendía la sesión.

En febrero de 1970, siendo presidente don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, se volvió a publicar el

"Diario de Sesiones" con el texto taquigráfino de las intervenciones en las sesiones legislativas, ya que las

del Pleno se publican en el "Boletín Oficial de las Cortes

Diecinueve veteranos

En treinta y cuatro años de existencia de las actuales Cortes éstas tuvieron cuatro presidentes: don Es-

teban Bilbao Eguía, de eneafectan a una sola persona.

Han sido, o son, las Cortes actuales p r o1 ijas—al menos desde que va pata doce años en que los

periodistas somos testigos de su quehacer—en la . discusión de los proyectos de ley. Sus señorías lo

discuten todo; la mayoría de las veces, demasiado. No se puede negar que son un parlamento en el sentido

de utilizar exhaustivamente la palabra. Cada procurador tiene derecho a presentar y defender enmiendas,

y ese derecho sé usa, haciendo interminables los debates. En cambio, está vedado salirse del tema objeto

de reunión, y las grandes cuestiones p o 1 í ticas—salvo que la ley en deliberación lo sea—escapan, por

imperativos del reglamento, del deseo de sus señorías.

En un recuento de decisiones políticas adoptadas por las Cortes, y que han conformado nuestra historia en

estos treinta y cuatro años últimos, destacaríamos:

La ley de Sucesión, en 1947; la ley de Principios del Movimiento Nacional, en 1958; la ley Orgánica del

Estado, aprobada en noviembre de 1966; la ley Orgánica del Consejo del Reino, la Orgánica del Movi-

miento y su Consejo Nacio-11 al, la de Representación Familiar, en las Cortes, la de Libertad Religiosa,

todas ellas en 1967", la ley Sindi colaboración en las tareas del Estado.

La historia política de nuestra nación, ´con su secuela de glorias y desastres, de satisfacciones y dolores,

constituye un fiel reflejo de los vicios y defectos que .caracterizaron los regímenes políticos que nos pre-

cedieron, destacándose en ella cómo las luchas y las banderías, con sus pugnas internas, coinciden con los

momentos más desgraciados de nuestra historia, correspondiendo, en cambio, a los períodos, de unidad

los días gloriosos de nuestra plenitud y de nuestro imperio."

Este discurso inaugural es el más breve de cuantos pronunció, para abrir una legislatura, el jefe del Es-

tado.

Las diez legislaturas

En diez ocasiones inaugurará Franco una nueva legislatura dé las Cortes. La primera, el 17 de marzo de.

1943; la segunda, el 14 de mayo de 1946; la tercera, el 18 de mayo de 1949; la cuarta, el 16 de mayo de

1952; la quinta, el 16 de mayo de 1955, la sexta, el 17 de mayo de 1958; la séptima, el 3 de junio de 1961;

la octava, el 8 de julio de 1984; la novena, el 17 de noviembre de 1967; la décima, el´ 18 de noviembre de

1971.

lias ocho primeras legislaturas tuvieron una duración de tres años. A partir de la novena legislatura, éstas

aumentaron en un año su período legislativo. La de 1964, que tenía que terminar en julio de 1967, fue

prorrogada cuatro meses. La décima, cuyo período terminaba en noviembre de 1975, fue prorrogada en

julio del el texto del Concordato concertado entre España y la Santa Sede. Otro, el 30 de noviembre del

mismo año, al remitir a las Cortes el texto de los convenios concertados por el Gobierno español con los

Estados Unidos de América.

La Informacion de tas Cortes

Durante veintiún! años los españoles no tuvieron más noticia de la existencia de las Cortes que unos

largos e interminables discursos que la prensa publicaba íntegramente cada vez que había sesión plenaria,

a todo más tres veces al año. De vez en cuando aparecía en la prensa una nota oficial de las Cortes dando

cuenta de que una comisión se había reunido para deliberar sobre un proyecto de ley.

Pero el 17 de noviembre de 1965 cambió ese sistema informativo. Por vez primera—desempeñaba la

presidencia de las Cortes don Antonio Iturmendi Bañales— se permitió la entrada a las comisiones a los

periodistas para que hiciesen la información de cuanto allí se discutía. Fue en la Comisión de Educación y

se deliberaba sobre el proyecto de ley de reforma de la. ley de Enseñanza Primaria. La primera

intervención que presenciamos los periodistas fue la de don Agustín de Asís Garrote, que defendió una.

enmienda pidiendo la devolución del proyecto de ley al Gobierno.

Aquella entrada de periodistas a las sesiones legislativas—cinco solamente, uno por cada agencia de

noticias nacionales—se fue ampliando, y en enero de 1966, cuando se discutió la ley de Prensa, además

de la resero de 1942 a octubre de 1965; don Antonio Iturmendi Báñales, de octubre de 1965 a noviembre

de 1969; don Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda, de noviembre de 1969 a noviembre de 1975,

y don Torcuato Fernández-Miranda y Hevia, desde diciembre de. 1975. Los procuradores que per-

tenecieron a la primera legislatura y que no han dejado de pertenecer a las Cortes desde entonces son: don

José Luis Arrese y Magra, don Agustín Aznar Gerner, don Raimundo Fernández-Cuesta y Merelo, don

José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde; don Alfonso Lafuente Chaos, don Vicente García

Ribes, don José Antonio Girón de Velasco, don Francisco Labadíe Otermín, don Emilio Lamo de

Espinosa y Enríquez de Navarra, don Alberto Martín-Artajo y Alvarez, don Dionisio Martin Sanz, don

Pedro Nieto. Antúnez, don Blas Pérez González, don Carlos Pinilla Turiño, doña Pilar Primo de Rivera y

Sáenz de Heredia, don Tomás Romojaro Sánchez, don Diego Salas Pombo, don Jesús Suevos Fernández

y don Rodrigo Vivar Téllez.

Decisiones históricas de las Cortes

Treinta y cuatro años largos de existencia de las Cortes son un espacio muy amplio para hacer una síntesis

de las leyes más importantes que fueron aprobadas. La relación sería interminable. Desde ios

Presupuestos Generales del Estado, ley política y económica, motor del desarrollo de la nación, hasta

leyes políticas, pasando por esas otras de ámbito de aplicación más reducido, e incluso las que

cal, en 1971; la ley de Aso- . elaciones Políticas y la ley para la Reforma Política, ambas en 1976.

En el orden informativo, la ley de Prensa e Imprenta, en 1966. En otras materias, las leyes aprobatorias de

los Planes de Desarrollo; la ley General Tributaria, en 1963; las diversas reformas de los Códigos Civil y

Penal; la ley Jurídica de la Administración- del Estado; la ley de Procedimiento Administrativo; la ley de

Bases para el Estatuto de Administración Local; la ley General de Educación; la ley Orgánica del Consejo

de Estado; la ley de Bases del Poder Judicial; la ley del Tribunal de Cuentas; la ley de Libertad de

Reunión; la de Igualdad dé Derechos de la Mujer; la General del Servicio Militar...

Pasan de cinco mil las leyes aprobadas.

Pero los momentos históricos fueron a nuestro entender, y de cara al futuro, tres: los días 22 y 23 de julio

de 1969, cuando Su Alteza Real el Príncipe don Juan Carlos de Borbón y Borbón juró como sucesor, a

título de Rey, en la Jefatura del Estado otorgándosele al mismo tiempo el título de Principe de España.

La jura del Rey

El 22 de noviembre de 1975, cuando, ante el Pleno de las Cortes y del Consejo >l?l Reino, reunidos en se-

sión extraordinaria y conjunta, la Cámara recibió el juramento y proclamó Rey de España a Su Alteza

Real don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que comenzó a reinar con el nombre de Juan Carlos I. Desde

1902, hacía setenta y tres años, en el palacio de las Cortes no se celebraba la ceremonio de la jura y

proclamación de un Rey.

"Hoy—dijo Su Majestad ante el Pleno de la Cámara, en el primer mensaje de la Corona—comienza una

nueva etapa de la historia de España. Esta etapa que hemos de recorrer juntos se inicia en la paz, el

trabajo y la prosperidad, fruto del esfuerzo común y de la decidida voluntad colectiva. La Monarquía será

fiel guardián de esa herencia y procurará en todo momento mantener la más estrecha relación con el

pueblo."

El 18 de noviembre de 1976, cuando el Pleno de las Cortes aprobó por mayoría •la ley fundamental para

la reforma política.

Los imágenes del ayer

Pero no fueron sólo los cambios del reglamento y la presencia de los procuradores familiares q u i enes

fueron cambiando la faz de las Cortes;. En diciembre de 1970, el entonces presidente de la Cámara, don

Alejandro Rodríguez de Valcárcel, ordenó quitar los tapices que tapaban, en el frontispicio del salón de

sesiones los un día excomulgados cuadros de la jura de los diputados de las Cortes de Cádiz y de la reina

doña María de Molina ante las Cortes de Valladolid.

Al año siguiente, con la reforma hecha en el hemiciclo para ampliarlo, renovar los escaños y aumentar su

capacidad, se ordenó quitar la túnica de escayola que ocultaba las magníficas columnas de hierro forjado

que adornan la arquería de las tribunas públicas y el salón.

No mucho después fueron colgados en la galería´ de cuadros de los presidentes dé las Cortes los

correspondientes a don Julián Besteiro, don Santiago Alba y don Diego Martínez Barrio. Era continuar la

historia interrumpida por un afán de iconoclasta política que no podía, borrar la historia de las Cortes.

El ayer y el hoy

De aquellas Cortes inauguradas en la tarde del 17 de marzo de 1943, en las que todos los diputados eran

designados, a las de hoy—con procura dores electivos a través de diversos sistemas, pero dentro de la

denominada democracia orgánica—, créase o no, pero los hechos hablan, hay un largo camino recorrido

con demasiados miedos y cautelas y con excésiva parsimonia. En octubre de 1971 se pidió, discutiéndose

el actual reglamento, la constitución de grupos parlamentarios. Fueron considerados como anticipo de los

partidos políticos. No lo aceptó el Gobierno. A principios de 1976 el actual presidente de las Cortes, por

si, autorizó los grupos parlamentarios. Era tarde.

COK. todos sus defectos, que son muchos, las actuales Cortes no se parecen en nada a las de 1943. En

comparación con éstas hasta podríamos escribir que las que ahora fenecen son liberales, dentro de lo que

cabe. Pero no son tampoco lo que habrán de ser las nuevas Cortes que comenzarán cuando estrenemos el

verano y con él resurja el parlamentarismo a la antigua usanza.

Pero con todas las presiones que el Gobierno ejerció sobre las Cortes, éstas, dentro de sas facultades, han

^realizado una labor impresionante por ¡el número de leyes discutidas y aprobadas. Han -sido, quiérase j

no, pero un día ¿a Historia será serena, mía Cámara legislativa, ítwiQue no todo lo política, que se

hubiese deseado. Su historia ha sido así, y íás Cortes han redactado con su actuación la historia, que han

podido, que no fue poca.

A. J. González Muñiz

17-IV- 19-77

Pag., 15 — YA

 

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