Don Antonio Garrigues (Ministro de Justicia). 
 La Monarquía no viene a continuar la historia de las dos España     
 
 Informaciones.    10/06/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DON -ANTONIO GARRIGUES (MINISTRO DÍE JUSTICIA)

«La Monarquía no viene a continuar la historia de las dos Españas»

MADRID, 10 (INFORMACIONES).

LA actual Monarquía viene a continuar la historia de Ja España una, no de las dos Españas», dijo don

Antonio Garrigues, ministro de Justicia, al presentar el proyecto de reforma de determinados artículos del

Código Penal.

«El pueblo español —dijo al principio de su discurso— no puede ser en- política un menor de edad», pero

«que nadie nos urja a quemar las etapas, porque sentimos muy de cerca esa quemazón, pero al propio

tiempo sabemos que hay que edificar sobre fundamentos sólidos si queremos dar consistencia y fuerza a

lo que se está edificando. Hay que dar también tiempo al tiempo».

«Un Estado que no respete el imperio de la ley —subrayó— degrada la ley y se degrada a sí mismo.

Porque las leyes tienen que ser cumplidas. El imperio dé la ley es la razón de ser de un Estado de derecho

(...). Pero todas las leyes pueden y deben ser modificadas e incluso derogadas cuando lo exijan los

condicionamientos de la sociedad y el bien común, porque no se han hecho los hombres para las leyes,

sino éstas para los hombres. Los hombres de mi generación que no hayan aprendido esta lección de

prudencia política, después de : las experiencias vividas y sufridas, es que no han aprendido nada.»

Puso después de relieve que «aprobada ya la ley regaladora del derecho de reunión y recién votada la de

asociaciones políticas, la modificación del Código Penal no hace más que establecer los límites

infranqueables dentro de los cuales resulta lícito el ejercicio de tales derechos. Sin la modificación del

Código Penal la vigencia de esas leyes sería imposible».

Indicó más adelante que «los tipos penales deben acomodarse al estado de conciencia de la comunidad y

que debe huirse del aumento inconsiderado del catálogo de los delitos», porque «la medida y graduación

de la pena requiere también esa misma concordancia con el sentir social».

AMNISTÍA

«Es claro —manifestó después— que, en relación con las acciones que dejan de considerarse delictivas

como consecuencia de la modificación propuesta, se producen unos efectos que vienen a coincidir con los

propios de la amnistía. Si una conducta deja de ser delictiva, no sólo tiene que dejar de ser penada, sino

que tampoco puede dejar rastro en los antecedentes penales de la persona. Quiere decirse que, como el

ámbito de la reforma hace referencia a los derechos fundamentales de reunión, asociación y expresión de

las ideas, resulta que la aplicación retroactiva de la ley -HSÍ ustedes la aprueban—viene a significar, de

hecho, una amnistía de estos delitos políticos», continuando las disposiciones que han ido «borrando las

dolorosas consecuencias de nuestra guerra civil».

El señor Garrigues hizo especial hincapié en que «de ningún modo se pueden considerar incluidos en el

concepto de delito político los actos de terrorismo propiamente dichos, sea cual fuere la motivación

inspirador» o alegada por sus autores».

LA POLÍTICA, AL SERVICIO DE LOS DERECHOS HUMANOS

Tras poner de relieve que «la política no puede nunca ser considerada como un fin en sí misma, es decir,

la política por la política», dijo que los valores estrictamente políticos sólo lo son en plenitud «cuando

sirven a la realización de los valores supremos del hombre: la justicia» la libertad, la dignidad del ser

humano, su formación cultural y su desarrollo económico y social, y en cuanto que esos valores políticos

no sólo no estorban o impiden, sino que facilitan y hacen posible el desarrollo y la floración de los valores

puramente morales y religiosos. Ningún sistema político se legitima si no cumple esa misión, si no

favorece y asegura esos valores básicos».

EL PACTO

Afirmó después que el objetivo claramente manifestado del Gobierno «es la creación y puesta en

funcionamiento de instituciones democráticas» (...). «La democracia —añadió— no consiste en gobernar

al dictado de to que otros sientan o piensen, sino en abrir para esos otros la opción política de acceso al

Poder para que ellos puedan un día ¡gobernar con el mismo respeto y sentido de la propia responsabilidad

con que hoy quiere hacerlo este Gobierno.. Ese es el pacto, no ya con la oposición, sino con él entero

pueblo español, y esa es la manera como el Rey, en el reciente viaje a Norteamérica, ha caracterizado a la

democracia española como «3 la esencia de toda democracia, es decir, como «el acceso ordenado al Poder

de las distintas alternativas de Gobierno según los deseos del pueblo libremente expresados.» Es un acto

que estaba implícito ya en el mensaje de la Corona, en las palabras con que anunció don Juan Garlos que

sería el Rey de todos los españoles. Este es el pacto que ha hecho suyo este Gobierno y al que pertenece

el paquete de leyes sometido a vuestra aprobación, del cual la reforma de algunos artículos del Código

Penal forma parte sustantiva. Lo que la reforma del Código Penal pretende es el libre disfrute de los

derechos a que se refiere, no poniendo más. limitaciones a su ejercicio que las exigidas por el bien común

y la convivencia pacífica en mía sociedad democrática».

10 de junio de 1976

INFORMACIONES

 

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