Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Doble retraso a la reforma. 
 En las Cortes: ¿error estratégico?     
 
 ABC.    13/06/1976.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La semana POLÍTICA

EN LAS CORTES: ¿ERROR ESTRATÉGICO?

NO cabe duda que las Cortes han aceptado las bases de la reforma política emprendida por el Gobierno.

La ley >iue regul» «1 derecho de reunión, y de manifestación apenas encontró obstáculos en la Cámara

legislativa. La míe, _ al regular el derecho de asociación política hace posible la vuelta a un sistema de

partidos, tropezó con más fuerte resistencia. Sin embargó, desde el primer momento quedó claro que la

mayoría de los procuradores están de acuerdo en la necesidad de que existan diferentes opciones políticas.

Nadie puede Ignorar eue, de hecho, están presentes ya en la vida del país. Regular SIL funcionamiento,

establecer el marco y las reglas del juego asociativo parece mucho más lógico y razonable que tratar de

seguir ignorando, por unos años más, unos hechos bien evidentes. Por otra parte, en eí seno d« las Cortes

han surgido, ya con fuerza, y arias tendencias políticas; Los grupos parlamentarlos lo demuestran.

Algunos de´ ellos se asimilan a asociaciones ya legalizadas con arreglo al Estatuto de 1974. Abrír las

posibilidades de participación es uflá necesidad cada día más acuciante. Y aunque la expresión «partidos

políticos encuentra todavía numerosas reacciones alérgicas está claro que el tímido Intento de las

asociaciones, a la vez que se ha quedado alicorto, ha constituido un paso previo >tué ha facilitado esa

apertura.

En consecuencia, aun con resistencias más o menos declaradas, los derechos de reunión, de manifestación

y de asociación ya están regulados, reconocidos y autorizados a nivel de ley...

¿Por que entonces el «parón» impuesto poi- las Cortes al rechazar las modificaciones del Código Penal

que han de hacer Viable él ejercicio práctico de esos derechos.

La respuesta no puede ser simple, por-MM las causas han sido, sin ninguna duda, múltiples. Acaso no

haya sido la menor un posible fallo dé estrategia. El Gobierno —al menos así se ha supuesto en amplios

círculos políticos— debió pensar que si las Cortes aprobaban la regulación del derecho de reunión y de

asociación no podían oponerse a la reforma, del Código, puesto que, sin este requisito, tales derechos

resultarían Inoperantes...

Pero las Cortes habían expresado, insistentemente, el deseo de que se siguiera, precisamente, el orden

inyer—: primero, adaptación del Código Penal y, luego, las otras dos leyes supeditadas a esa adaptación.

La Ponencia que informó el proyecto de ley de Asociación política acordó que así se hiciera, y el

presidente de la Comisión de Leyes Fundamentales, don Gregorio López Bravo, manifestó: a los

periodistas que había comunicado ése acuerdo de la Ponencia al presidente de las Cortes. No obstante se

mantuvo él orden establecido inicialmente por el Gobierno...

Alergia a los partidos políticos. Rechazo al procedimiento de urgencia... Desagrado por no haber sido

atendida la petición de alterar el orden de discusión... Y, sobre todo, un asesinato más de la E. T.A.

cuando se estaba suavizando el Código Penal fueron cuatro circunstancias «¡ue pesaron en el ánimo de no

pocos procuradores. No para oponerse a que el Código sea modificado, sino para preferir que esa mo-

dificación se haga, sin demasiadas prisas, en la Comisión de Justicia.

¿Falló la estrategia del Gobierno?... ¿O es que las Cortes han querido demostrar que están dispuestas a

aceptar la reforma, pero a su modo y a su aire?...

EN EL CONSEJO NACIONAL: UNA PONENCIA DEMASIADO ABIERTA

Los consejeros nacionales de la Sección 1º «ue entienden sobre los temas ttue afectan a los Principios

Fundamentales y al Desarrollo Político lian tenido cargo el examen del informe preparado por una

Ponencia sobré las leyes, cíe Sucesión y de Reforma de tes Cortes. El Gobierno ha Querido escuchar la

opinión del Consejo Nacional sobie estos dos puntos antes de enviar los proyectos» a las Cortes. Si la ley

de Sucesión no encontró dificultades, la reforma bicameral las encontró todas. Loa consejeros no parecen

dispuestos a aprobar —sin dejar oír su opinión— una ley que elimine al Consejo Nacional del

Movimiento sin aclarar lo que va a ser, en el futuro, del Movimiento organización ni del Movimiento

comunión.—H. P. P

 

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