Las Cortes Orgánicas     
 
 Arriba.    12/12/1976.  Páginas: 8. Párrafos: 44. 

El 17 de marzo de 1943,

Franco pronuncia el discurso de apertura

Tras la guerra civil, el edificio del Congreso se convierte en sede del Instituto de Estudios Políticos,

donde, por orden de Franco, se establecen las bases de unas Cortes que querían asemejarse más a las de

Castilla en el siglo XII que a un Congreso de Diputados.

El 16 de marzo de 1943 se celebra la primera sesión de juramento de los procuradores.

En el primer discurso dice Franco: " Iniciamos, después de una larga cadena de trabajos y sacrificios una

etapa decisiva de orden nuevo.

LAS CORTES ORGÁNICAS

EL 18 de noviembre las Cortes, en sesión plenaria, aprobaron el proyecto de ley para la Reforma Política.

Este día se cierra una larga etapa en la historia de nuestra Cámara Legislativa, Etapa iniciada el 17 de

marzo de 1943, cuando Franco pronuncia el discurso de apertura de unas Cortes distintas en su fisonomía

de las actuales, pero progenituras de un sistema que, con algunas variantes, se ha mantenido durante

treinta y tres años: las Cortes Orgánicas. En este tiempo la evolución de las Cortes ha sido muy grande,

como profunda ha sido la evolución experimentada en la vida del país. Su historia es, en buena parte, la

Historia de España de estos años. Vamos a tratar de resumirla en unas breves pinceladas,

Tras la guerra civil, el edificio del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo, se convierte

en sede del Instituto de Estudios Políticos, al frente del cual figura don Alfonso García Valdecasas, y

como secretario, Antonio Riestra del Moral. En el Instituto se celebran una serie de reuniones

preparativas para el establecimiento de los cauces de las nuevas Cortes, Cumpliendo órdenes de Franco,

se establecen las bases de unas Cortes que no tenían nada que ver con ef Congreso de los Diputados, y

que querían asemejarse más a las primeras Cortes de Castilla, del siglo XII. Al frente de la nueva Cámara,

Franco designa a Esteban Bilbao. Se promulga el nuevo Reglamento de la Cámara, y el 16 de marzo de

1943 se celebra la primera sesión de juramento de los procuradores.

El Presidente, Esteban Bilbao, toma juramento, en primer lugar, a la Mesa de las Cortes, de la que forman

parte, como vicepresidentes, José María Alfaro y Luis Carrero Blanco, y como secretarios, Mariano

Osorio Árévalo, marqués de la Valdavia; Jesús Rivero Meneses, Antonio Paguaga y José Miguel Guitarte.

Juraron a continuqción los miembros del Gobierno, en el siguiente orden: Francisco Gómez Jordana,

conde de Jordana: Blas Pérez González, Carlos Asensio Cabanillas, Salvador Moreno Fernández, Juan

Vigón Suerodías, Eduardo Aunós Pérez, Joaquín Benjumea Burin, José Luis de Arrese, Alfonso Peña

Boeuf, José Ibáñez Martín, Miguel Primo de Rivera y Saenz de Heredia, José Antonio Girón de Velasco y

Demetrio Carceller Segura. Seguidamente, los miembros de la entonces Junta Política, y por último, el

resto de los procuradores, por orden alfabético.

Al día siguiente, el Caudillo Franco preside lo sesión constitutiva. Su discurso dura veinticinco minutos,

desde las cuatro y treinta a las cuatro cincuenta y cinco de la tarde. En él señala:

«Con la apertura de las Cortes Españolas iniciamos, después de una larga cadena de trabajos y sacrificios,

una etapa decisiva del orden nuevo, en la que con claridad y rigor se establece un sistema institucional de

plenitud jurídica, que abre a los elementos constitutivos de la comunidad nacional un cauce real para su

colaboración con las tareas del Estado.»

Y sus últimas palabras son:

«Quedan constituidas las Cortes Españolas.»

Quedan costituidas y se ponen en funcionamiento. Las Comisiones Legislativas despachan con celeridad

sus dictámenes. Y el 15 de junio de 1943 ya se someten a la aprobación del Pleno los primeros proyectos

de ley, entre ellos el de Ordenación de la Universidad Española, que obtiene seis votos en contra.

En los siguientes Plenos van cayendo proyectos de importancia: la ley Orgánica del Consejo de Estado, el

nuevo Código de Justicia Militar... y los primeros presupuestos del Estado que se someten a las Cortes, y

que apenas sobrepasan los 10.000 millones de pesetas, cifra que ahora se ventila con facilidad en unos

pocos créditos extraordinarios.

La primera ley constitucional sometida a la Cámara es el Fuero de los Españoles, el 13 de julio de 1945.

La defensa del dictamen de la Comisión especial nombrada al efecto corre a cargo del propio Presidente

de las Cortes, Esteban Bilbao. El dictamen se aprueba por aclamación.

LA PRIMERA INTERPELACION

El Caudillo preside la inauguración de la Segunda Legislatura el 13 de mayo de 1946. En su discurso

anuncia modificaciones en lo composición de la Cámara para dar entrada a las Diputaciones Provinciales

y a otras Corporaciones y entidades. Franco defiende la eficacia del sistema «orgánico» con estas

palabras:

«Si la misión principal de las Cortes de una Nación es la elaboración e intervención en sus tareas

legislativas, puede asegurarse que no ha existido período en nuestra Historia en que ésta haya sido más

intensa y eficaz. Destaca el contraste de esta etapa eficaz y constructiva, en la que las Cortes han estado

ininterrumpidamente abiertas durante tres años, y tos etapas de los viejos Parlamentos que en los últimos

tiempos no llegaban siquiera ni a poder aprobar los presupuestos.»

Las modificaciones Introducidas en el Reglamento establecen la posibilidad de interpelacón de

Procuradores al Gobiero. Y el primero que hace uso de este derecho es un Procurador sindical, Pedro

Lamata, que interpela sobre las actividades financieras de la Compañía Hispano-Americana de

Electricidad, S. A. (CHADE). En nombre del Gobierno responde el Ministro de Industria y Comercio,

Juan Antonio Suanzes.

En otro Pleno paro la Historia, el 7 de julio de 1947, se aprueban las normas para la Sucesión en

LAS CORTES

Los primeros presupuestos de Estado apenas sobrepasan los 10.000 millones de pesetas

Lo primera ley constitucional sometida a la Cámara es el Fuero de los Españoles, el 13 de julio de 1945

El 7 de julio de 1947 se aprueban las normas para la sucesión en la Jefatura del Estado

En 1958,el Jefe del Estado lee ante el Pleno los Principios del Movimiento Nacional, promulgados como

ley Fundamental del Reino

D La octava Legislatura destaca por una serie de acontecimientos de Importancia, presididos por la Ley

Orgánica del Estado.

la Jefatura del Estado. Y meses después, en diciembre, de nuevo el Ministro de Industria, Juan Antonio

Suanzes, responde, esta vez a un ruego de 31 Procuradores de la Comisión de su competencia, sobre

política económica de su Departamento.

La tercera Legislatura se inaugura el 18 de mayo de 1949. La cuarta, el 16 de mayo de 1952. En ambas, se

suceden la aprobación de dictámenes, intervienen Ministros —Martín Artajo, Arburúa Cavetany— sobré

ternas concretos dé su competencia... y van aprobándose leyes. Según palabras del propio Jefe del Estado,

en las tres primeras legislaturas se aprueban un total de 1.433 leyes, de las que 60 se califican de

trascendencia, y solamente en 160 por su carácter de urgencia o su escasa importancia, se hace uso dé la

prerrogativa legal de los decretos-leyes.

En la cuarta legislatura, además de la aprobación de leyes se producen dos mensajes que envía a las

Cortes el Jefe del Estado. Uno, el 26 de octubre de 1953, con motivo de la remisión del texto del

Concordato entre España y la Santa Sede. Otro, el 30 de noviembre del mismo año, al remitir los

Convenios con los Estados Unidos. Entre los proyectos aprobados, pueden citarse e1 de ordenación de la

Enseñanza Media, defendido en nombre de la Comisión por Carlos María Rodríguez de Valcárcel, y

después por el entonces Ministro de Educación Joaquín Ruiz Giménez, y la modificación de la ley de

Bases del Régimen Loca!, defendida por José García Hernández y por eí Ministro Blas Pérez González.

LAS NACIONES UNIDAS Y LOS TECNOCRATAS

La quinta legislatura conoce ^a incorporación de España en las Naciones Unidas, la aprobación de

numerosas leyes, entre ellas la xle creación del Instituto Español de Emigración, la ley Reguladora de la

Jurisdicción Contencíoso-Administrativa, la Reforma de la ley de Enjuiciamiento Criminal, ia ley de

Convenios Colectivos y una nueva reforma del Reglamento de las Cortes. Y con motivo de los sucesos de

Ifni, el Ministro del Ejército, teniente general Barroso, se dirige a las Cortes para explicar la forma en que

se desarrollaron los ataques contra territorio español.

En 1958. el Jefe del Estado lee ante el Pleno de las Cortes los Principios del Movimiento Nacional

promulgados como ley Fundamental del Reino.

La entrada de los llamados Ministros tecnócratas se refleja pronto err el campo legislativo. La ley de

Procedimiento Administrativo se aprueba tras, la defensa de Laureano López Rodó. Y en el Pleno de 28

de julio de 1959 se aprueba el Plan de Estabilización, con discursos de los Ministros de Hacienda,

Mariano Navarro Rubio, y de Comercio. Alberto Ullastres.

SÉPTIMA LEGISLATURA: LOS DERECHOS DE LA MUJER

La séptima Legislatura se Inaugura el 3 de junio de 1961. Se inaugura, como es tradicional, con un

discurso del Jefe del Estado, en el que dice, entre otras cosas: «Un Régimen cuya vigencia alcanza un

cuarto de siglo constituye eí arranque de una nueva época dé nuestra Historia, que contrasta con la

inestabilidad y discontinuidad.

LOS LETRADOS

En activo no sobrevive a las Cortes de ia República mé« xjue don Gaspar Bayón, catedrático de (Derecho

del Trabajo.

La primera oposición al Cuerpo, tras la guerra civil, tuvo como firmantes a Tierno Galván y Laureano

López Rodó,; JEÍ tvuniero uno fue Manuel Fraga.

Ignacio Bayón, h i j o de Gaspar, número uno en 1967.

In 1959 ingresa José ´María Gil-Robles y Gil Delgado," y en , 1960, Cruz Martínez Esteruelas.

El cuerpo de letrados es prestigioso y prestigiado. Los letrados son asesores ¡(telas Ponencias y de tes

Comisiones, como el letrado mayor es asesor de la Presidencia. Es un Cuerpo reducido y selecto. Ex

ministros, abogados del Estado, registradores, magistrados... pertenecen a este Cuerpo, denominados «n

tiempos oficiales de ^te Secretaria, y que de la guerra con figuras tan Ijfesttgfosas con» don Julio Casares

que fue secretario de la Real Academia Española, o don Nicolás Pérez Serrano.

fe jB»»w^ívo no sobrevíve a fes Cortes de la República tnás que don Gaspar Bayón Chacón, catedrático

de Derecho del Trabajo.

El reciente fallecimiento de don Jesús Rubio García-Mina, ex Ministro de Educación, le ha dejado solo

entre los veteranos. Después de la guerra hubo escasas oposiciones al Cuerpo. La Primera en 1945, tenía

como firmantes a TiernoGalvány Laureano López Rodó que suponemos no llegaron a presentarse.

El número uno de esa opinión fue Manuel Fraga Iribarne. El tres el actual letrado mayor, Felipe de la

Rica. Al año siguiente ingresaron siete aspirantesa convocar oposiciones hasta el año1959: cuatro plazas,

ocupadas npor FernandoBenzo, Mariano Daranas, José María Gil-Robles y Gil-Delgado y Arturo

Gallardo. En 1960, dos plazas, para Cruz Martínez Esteruelas y José Luis Yuste. En el 67 ingresa con

el número uno Ignacio Bayón, hijo de Gaspar, y actual Subsecretario de la Vivienda. Y con el dos,

Manuel María Fraile. Des-pu¡;, en 1968, Federico Trenor, Subsecretario de Hacienda; y en las últimas

promoslo-rrns, Nicolás Pérez Serrano y Jáuregui y otros jóvenes y brillantes letrados.

Con esta plantilla los problemas constitucionales y reglamentarios están, en teoría, resueltos. Pero en la

práctica los políticos deciden característicos de las que le precedieron?». El 15 de julio de 1961, el Pleno

de las Cortes aprueba la ley de Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de lo Mujer. Defiende el

dictamen, en nombre de la Comisión, Fernando Herrero Tejedor. A continuación, Pilar Primo de Rivera.

También habla el pres-dente de la Cámara, Esteban Bilbao. El dictamen se aprueba por unanimidad.

OCTAVA LEGISLATURA: LEY ORGÁNICA

En la historia de las actuales Cortes, la octava Legislatura destaca por una serie de acontecimientos de

importancia, presiddos por la Ley Orgánica del Estado.

Antes, a finales de 1964, las Cortes debaten ampliamente una ley de Asociaciones, que provoca

incidentes parlamentarios y que motivan, según propias y posteriores declaraciones, la decisión de

Joaquín Ruiz Giménez de abandonar las Cortes. El dictamen se aprueba el 22 de diciembre, tras ra

defensa que del mismo hace Antonio Carro.

En el capítulo de las interpelaciones, tíestaco la del entonces Presidente de la Hermandad Sindical de

Labradores y Ganaderos, Tomás Allende y García Baxter, al entonces Ministro de Agricultura. Cirilo

Cánovas. La Cámara está que arde y el Presidente, Esteban Bilbao, para calmar los ánimos, pronuncia

unos palabras necrológicas en recuerdo de un Procurador fallecido antes de que responda e! Ministro.

Meses después se produce, después de veintidós años, el relevo en la Presidencia de la Cámara. Cesa

Esteban Bilbao, que se despide de Procuradores y funcionarios con un discurso en el salón de pasos

perdidos, y entra Antonio Iturmendi.

A finales de 1965, como preám-para los debates de la ley de Prensa, y con ocasión del estudio de la ley de

Enseñanza Primaria, en la Comisión de Educación, presidida por don José Hernández Díaz, se permite

por vez primera la entrado de periodistas en los debates de las Comisiones. El número queda reducido a

cinco uno por agencia. En representación de Cifra, Logos, Mencheta, Europa Press y Pyresa, entran

Antonio González Cavada» Antonia Jasé González Muñiz. Rafael Chico, Juan Rodríguez Ruiz y Alberto

Delgado. De estos cinco «pioneros», dos habían hecho información parlamentaria durante las Cortes de la

República: González Cavada y Rafael Chico. Este Proyecto se aprobaría el 20 de diciembre, ¡unto con la

modificación del artículo 222 del Código Penal y la presentación, ante ia Cámara, del Libro Rojo sobre

Gfbrctltar por el entonces Ministro de Asuntos Exteriores Fernando María Castiella.

Y llegamos a ia ley de Prensa, objeto de largos debates en la Comisión de Información presidida por don

Francisco Abella. que defiende el dictamen ante el Pleno, previo a un discurso del Ministro Fraga

Iribarne. En esa misma sesión se producen dos ruegos y preguntas de Procuradores al Gobierno: de

Manuel Rivas Guadilla al Ministro de Justicia, Antonio María de Oriol y Urquijo, y deluís Nozal López al

Ministro ds Industria, Gregorio López Bravo.

El 22 de noviembre de 1956 el Jefe del Estado presenta ante las Cortes la nueva Ley Orgánica del Estado.

El hemiciclo está a tope. Las cámaras de televisión recogen ei acontecimiento. Tras el discurso de Franco,

se da lectura a Ja Ley por el Presidente de las Cortes y es aprobada por aclamación. Después sería

sometida a referendurn para su incorporación como ley Fundamental a la Constitución española.

Como consecuencia de la Ley Orgánica del Estado, se produce el envío a las Cortes de tres leyes de

importancia, que tras largos debates son dictaminadas y sometidas al Pleno del 26 de junio de 1967. La

regulación del ejercicio del derecho civil a, la libertad religiosa fue objeto de duras críticas en ios debates

de la Comisión por Blas Pinar, con numerosas intervenciones, en nombre del Gobierno, del entonces

Subsecretario de Justicia, Alfredo López. En el Pleno, el dictamen fue defendido.

ANECDOTARIO M 35 AÑOS

APUNTAR A ESTAS «ORAS

Se va a destinar te Comisión Especia) de Estudio, información y Propuesta en el Caso Matesa. Se reúne

con este motivo la Comisión Permanente de las Cortes. Pasan las horas. Los periodistas se mueven,

Inquietos, por Jos pasillos. Al fin se abren las don Antonio Iturmendi, Los periodista» le rodean. U piden

fa lista. £1 Presidente pareo» algo congestionado. Y responde:

—Apuntar a estas horas e» difícil...

V se marcha. Desilusión. Pero los periodistas nace» indagaciones, intercambian dato* y al día siguiente,

en ios periódicos, ta lista completa de ¡a Comisión. Apuntar no era tan dífícH...

CUANDO SE HABLA SIN IRA

Debate fina] de ios Presupuestos Generales del Estado —entonces bienales— para los años 1968 y 69.

Se acuerda una sesión nocturna. Los Procuradores y los periodistas cenan en los alrededores de I» carrera

d» San Jerónimo. Se reanuda la sesión, y hacia las cuatro de la mañana estalla la bomba: una enmienda

del entonces novel. Procurador Fernando Suárez, familiar por León. Se opone a una ´. subvención estatal

de cien millones a te Universidad de Navarra. Mientras baya necesidades en fa enseñanza estatal esa par-

tida no debe aprobarse; Y to razona con numerosos argumentos, con «na dialéctica brillante* Otee que

quiere hablar ski pasión, con objetividad. Y cita «1 punió nueve de «Camino»:

Cuando se habla sin irá gana fuerza el raciocinio. La enmienda cae como una bomba. Se suceden las

Intervenciones. A ias cinco de la mañana el presidente de la Comisión, señor Herrero Fontana, levanta la

sesión. Se organiza «na protesta Impresionante. Se pronuncian palabras que no están en el diccionario. El

señor Herrero Fontana se vuelve de su acuerdo. La sesión prosigue. La enmienda del señor Suárez triunfa,

tos Procuradores abandonan las Cortes a las siete de la mañana.

lAtGUN ^

«DESPERFECTO»

* €J protagonista de la anécdota e» un Procurador sindical, representante de trabajadores, ya fallecido.

Hombre de poca preparación cultural, pero de gran corazón. Se dirige en un proyecto de ley de Seguridad

Social Agraria al entonces ponente y gran parlamentario don Rafael Cabello de Alba. Elogia su oratoria,

pero discrepa de algunos puntos de su discurso. Y te dice catifiosomentei

—Rafaelito, tó tiene» media» virtudes, pero tienes también algún «desperfecto».

PASTOR PROTESTANTE

? Se debate la ley de Libertad Religiosa. H Procurador don Pastor Nieto García protesta, y con razón,

que tanto en la Ce» mará como en te» periódicos se le llame «señor Pastor».

—Será don Pastor o señor Nieto García. Un Procurador comenta: —[Vayal £1 único Pastor de la Cámara

y nos ha salido protestante.

INO REBUZNARON EN BALDE

A veces «I Ímpetu oratorio hace pronunciar frase poco felices. En un pleno de los primeros años de tas

actúale» Cortes, un Procurador, a la «azon Subsesecretario, defiende «na ley sobre resinas. Se refiere a

Jo* debates en la Comisión, face hincapié en la tenacidad de dos Alcaides —de Segovia y de Cuéllar—,

que, al final, consiguieron que se aprobaran sus enmiendas. ¥ comenta, como en el refran.

—No rebuznaron en balde el uno y el otro Alcalde...

Se organiza tan escándalo mayúsculo. La mayoría vote, en contra del dictamen. Ai votar se oye tina voz:

—¡No! Uno de los dos Alcaldes

«DE AQUÍ NO SALE NADIE»

» B teniente general don Carlos Asensio Cabanillas, que hasta su fallecimiento ocupó la presidencia de ia

Comisión de Defensa Nacional, no era un jurista, pero si un no/ubre de Sensibilidad y sentido práctico. Se

discutía la ley de Funcionarios Civiles al servicio de la Administración Militar. Había «mas funcionarías

del servició de teléfonos —«tes de Burgos»-^ porque habían iniciado su trabajo ! durante Ut guerra e» la

capital burgalesa, que: iban a salir perjudicadas, Jurídicamente, -fá cosa no tenía arreglo. Así se lo

hicieron saber al presidente tos ponentes y el letrado.

—¿Pero tienen razón?

—Sí, mi general; pero...

—Nada de peros. Que se cierren las puertas y aquí no sale nadie mientras no se resuelva ei problema.

Y af final se encontró la fórmula jurídica. Y se arregló el asunto.

«VIVA TU MADRE!»

• Intervención ante el Pleno de tes Cortos exponiendo Ja política de su Departamento, del entonces

Ministro «le Obras Públicas, don Federico Silva Muñoz. El discurso tenía treinta folios y estaba lleno de

cifras de presupuestos de obras, de carreteras, de inversiones...; pero ei señor Silva Muñoz se lo sabía de

memoria.. Lo* periodistas contemplaban asombrados cómo el señor Silva Muñoz, «te papeles, Iba

soltando cifras y datos a velocidad de vértigo, sin equivocarse. Asombrados y entusiasma^ dos estaban

algunos Procuradores. Entre eflos, don Antonio Molina Jiménez, que no pudo contenerse e interrumpió al

Ministro diciendo: «VIva tu madre!

LAS CORTES

La quinta Legislatura conoce la incorporación de España a las Naciones Unidas

En 1965 se permite por primera vez la entrada de periodistas

La novena Legislatura ofrece una novedad; la presencia de ios Procuradores familiares

LOS PRESIDENTES

ESTEBAN BILBAO EGUIA (1942-1965)

Don Esteban Bilbao Eguía, marqués de Bilbao Eguía, ocupó la presidencia de las Cortes por espacio de

veintitrés años, el período más dilatado desde las Cortes de Cádiz hasta nuestros días. Veterano

parlamentario, con la Monarquía y con la República, tradicionalista y Ministro de Justicia antes de ocupar

la presidencia de lo Cámara tras su constitución después de la guerra, era un orador efectista, de vieja

escuela, amante de metáforas. Durante su mandato, la actividad de las Cortes, a nivel informativo,

quedaba reducida, principalmente, a la celebración de los Plenos. Los periodistas no asistían a las

reuniones de las Comisiones. Los proyectos da ley eran aprobados por el Pleno con escaso debate. No

podía hablarse de oposición en la Cámara. La elaboración de los proyectos «ra rápida, y la vida de la

Institución apenas era seguida por el nombre de la calle. Recibía a los periodistas ios martes y viernes, en

su despacho de la Carrera de San Jerónimo. Hombre dotado de gran personalidad, protagonista do

numerosas anécdotas en la Cámara, austero en la administración de los exiguos presupuestos de las

Cortes, se mantuvo siempre en una línea de inquebrantable fidelidad al Caudillo Franco. Esteban Bilbao

ocupó la Presidencia por espacio de veintitrés años, el período de tiempo más dilatado desde las Cortes de

Cádiz a nuestros días.

Se trataba de un orador efectista, de vieja escuela, amante de las metáforas

¡Durante su mandato no podía hablarse de oposición en la Cámara. Las posibilidades informativas

quedaban reducidas a lo®, ´Plenos

ríodo al frente de la Cámara Legislativa se aprobaron muchas leyes de importancia.

ANTONIO ITURMENDI Y BAÑALES (1965-1969)

Procedía, como don Esteban Bilbao, del campo tradicionalista, y como él había ocupado la cartera de

Justicia antes de llegar a la Presidencia de las Cortes.

Antonio Iturmendi fue, sobre todo, el Presidente de la Ley Orgánica del Estado, que modificó

sustanclalmente la fisonomía de la Cámara, dando entrada al grupo de representa ción familiar, que se

reveló pronto comió combativo e inquieto.

Durante su mandato se permitió el acceso de los periodistas a las reuniones de las Comisiones

Legislativas, con lo que el interés de la opinión pública sobre las tareas de Jas Cortes aumentó

considerablemente.

Presidió la Cámara en sesiones que han pasado a la historia de las Cortes y del país: la aprobación de la

Ley Organice y la proclamación de Juan Carlos de Borbón como sucesor e la Jefatura del Estado, a título

de Rey.

Su preocupación por la tarea legislativa miné sus energías. Tuvo que enfrentarse a problemas, como la

tramitación del asunto MATESA en las Cortes, y presentó su dimisión por motivos de salud. La vida de la

Cámara durante su* mandato cobró nueva fuerza. El cuerpo de funcionarios, a distintos nivele s —

letrados, taquígrafos— aumentó c onsiaerobiamente. Como orador, preparaba minu-

desámente sus discursos, que se aprendía de memoria. Durante su mandato, el rumbo de las Cortes se

inició hacia nuevas vías de participación y apertura.

Antonio Iturmendi procedía, como Esteban Bilbao, del campo tradicionalista Tuvo que enfrentarse a

problemas, como la tramitación del asunto MATESA Como orador, preparaba minuciosamente sus

discursos, que se aprendía de memoria

«Soy hermano de Carlos Valcárcel, soy hermano de la Falange»!, se definió el tercer .Presidente de las

Cortes Orgánicas, Alejandro Rodríguez de Valcárcel

ALEJANDRO RODRÍGUEZ DE VALCARCEL (1969-1975)

«Soy hermano de Carlos Valcárcel, soy hermano de la Falange», dijo don Alejandro Rodríguez de

Valcárcel al tomar posesión como Vicesecretario General del Movimiento. Su perfil humano, lleno de

sensibilidad, contribuyó decisivamente a conformar una nueva fisonomía de la Cámara Legislativa. Su

labor al frente de las Cortes está jalonada de hechos de importancia par la pequeña historia de las Cortes y

para la historia del país.

La reanudación del «Diario de Sesiones», que recogía fielmente los debates de las Comisiones

legislativas, la ordenación de las sesiones informativas en la que los Ministros comparecían ante las

Comisiones de su competencia de las Cortes para exponer problemas relacionados con sus

Departamentos, la canalización de las reuniones de los grupos parlamentarios fueron, entre otros muchos,

factores que contribuyeron a dar nueva vida a las Cortes.

La actuación de Fernández Miranda, actual Presidente, ha estado presidida por el signo de la renovación

iDurante su mandato, después de treinta y cinco años, las Cortes han perdido su «organicidad» para dar

paso a una nueva Cántara elegida por sufragio universal

Dotado de una gran cordialidad, quiso y supo ser el Presidente de todos lo$ procuradores, por encima de

criterios o ¡deas personales Fue, sobre todo, el Presidente de la transición. Las trascendentales horas de la

enfermedad y el fallecimiento de Franco y de lo proclamación y jura de Juan Carlos como Rey de España,

su actuación como Jefe de Estado en funciones, al presidir durante las horas del tránsito el Consejo de

Regencia su discurso ante el Pleno de las Cortes el día del juramento del Rey, fueron el broche de un

mandato no excesivamente dilatado en el tiempo, pero de indudables repercusiones en la vida del país.

Murió repentinamente cuando todavía cabía esperar mucho de sus dotes políticas y personales, y su

cadáver se expuso, encapilla ardiente, en unas Cortes a las que se entregó, en afán de servicio,

ilusionadamente.

TORCUATO FERNANDEZ MIRANDA (1975)

Llegó a la Presidencia de las Cortes después de una dilatada actuación política. Varias veces director

general en el Ministerio de Educación, Ministro Secretario General del Movimiento, Vicepresidente del

Gobierno y Presidente en funciones durante los días que siguieron al asesinato del Presidente Carrero

hasta la designación de don Carlos Arlas. Había destacado además como hábil parlamentario y gran

polemista.

Su actuación, hasta ef momento, ha estado presidida por el signo de la renovación. Las normas sobre el

procedimiento de urgencia por el Pleno han permitido que se aprobaran proyectos de ley de

transcendencia para la vida del país en unos días de debate, evitando una larga tramitación a través de las

Comisiones Legislativas. Se ha potenciado, en consecuencia, la vida de los .Plenos, que ya no son, como

hace años, un formalismo necesario para la aprobación de proyectos ya resueltos en la práctica por la

Comisión.

Durante el mandato del señor Fernández Miranda, después de treinta y cinco años, las Cortes han perdido

su «organicidad» para dar paso a una nueva Cámara elegida por sufragio universal. Si hasta ahora don

Torcuato Fernández Miranda ha presidido sesiones decisivas para el futuro de la Cámara, y también para

el futuro del país, le restan todavía nuevas jornadas transcendentes, que pondrán a prueba, una vez más,

su capacidad dialéctica y sus dotes personales.

LAS CORTES

A finales de 1964, las Cortes debaten una ley de Asociaciones que provoca incidentes parlamentarios y el

abandono de Ruiz Giménez.

La convocatoria del Pleno de julio de 1969 registra la propuesta de Juan Carlos de Borbón como sucesor

« titulo de ley.

El 22 de noviembre de 1975 hay un Pleno histórico: la proclamación como Rey de España a Don Juan

Carlos de Borbón por Fernando Herrero Tejedor, con discurso del Ministro >ie Justicia, Antonio María de

Oriol. La de representación familiar en Cortes fue defendida, en nombre de ta Comisión, por Tomás

Allende, y posteriormente por Luis Carrero Blanco, La Ley Orgánica del Movimiento provocó momentos

de tensión en la Comisión, Algunas intervencioes, como las de Santiago Udina, provocaron airadas

protestas. Licinio de la Fuente demostró aquí una vez más su habilidad como ponente. Más tarde

defendería ei dictamen ante el Pleno, previo al discurso del Ministro José Solís.

€n el siguiente Pleno se aprueban otros dos dictámenes más en desarrollo tle la Ley Orgánica: la reforma

del Reglamento de las Cortes, defendida por José García Hernández y con un discurso del Presidente de

la Cámara, Antonio Iturmendi, y la Ley Orgánica ^lel Consejo del Reino, defendida por el entonces

presidente del Tribunal Supremo, José Gastan Tobeñas..., como señalo el Jefe del Estado en su discurso

de apertura de la novena Legislatura, «seguramente 1967 ha sido el año de mayor desarrollo político de

nuestro Régimen».

LOS FAMILIARES

La novena Legislatura ofrece -una novedad que pronto se haría sentir a nivel parlamentario: la presencia

de los Procuradores familiares. Su combatividad tendría repercusiones en los debates de las Comisiones,

las interpelaciones, ruegos y preguntas al Gobierno. Son tres Procuradores familiares.

José Antonio Perelló, Eduardo Tarragona y Juan Manuel Fanjul, 4os que interpelan en el Pleno de abrí!

de 1968 al Gobierno sobre la situación de la economía española. Les responde el entonces Vicepresidente

Luis Carrero Blanco. Otro familiar. Jaime Campmany, defiende, sin éxito, una enmienda ante el Pleno ai

proyecto de ley de Secretos Oficiales. Otro familiar, Juan Marrero Portugués, interpela al Ministro de

Educación sobre la situación en la Universidad. El Ministro de .Educación, don Manuel Lora Tamayo,

está oficialmente enfermo. Responde en su nombre el titular de Agricultura, Adolfo Díaz Ambrona. Otra

familiar, Manuel María Escudero Rueda, interpela al Ministro de Hacienda, Juan José Espinosa, sobre

política fiscal.

LOS TAQUÍGRAFOS

Ser taquígrafo de las Cortes es una especie de generalato en la profesión. Las oposiciones, aunque quizá

hayan aflojado un poco en tos últimos años, son, durísimas. De los viejos tiempos eran taquígrafos los

Carlos de Larra, el popular critico taurino que firmaba con el seudónimo de «Curro Meloja», y mucho

tiempo antes, el sainetero Tomás Luceño, autor de un divertido anecdotario, y Enrique de Tapia, autor .de

dos Interesantes libros de historia parlamentaria, «Luz y taquígrafos» y «Señores Diputados...»./,Como

redactor-jefe se jubiló recientemente Carlos Anglada, que había ingresado en la Monarquía; hace pocos

años surgieron, salvando todos tos posibles prejuicios, las estenotipistas, un sistema moderno que alterna

con los taquígrafos en la redacción de los «Diarios de Sesiones». Un grupo de jóvenes y bellas señoritas y

señoras que teclean con seguridad, conjugando técnica y arte.

~ Taquígrafos y estenotlpistas son tos. notarios de las sesiones. Recoger, fielmente discursos

pronunciados a velocidad de vértigo por Cruz Martínez Esteruelas o Joaquín Viola, por citar dos de los

más rápidos y difíciles, es tarea capaz de desanimar a cualquiera. En turnos de diez minutos, «apoyados»

por un compañero y por. el ¡efe de. turno, de los signos a las cuartillas vienen a tardar una ñora, por cada

diez minutos. AI final de la sesión ya están casi

Ser taquígrafo en las Cortes es una especie de «generalato» en la profesión.

Recoger fielmente discursos de C r u z ¡Martínez o Viola, por citar dos de los más rápido?, es tarea capaz

de desanimar a cualquiera.

£ «luz y taquígrafos» se ha venido pidiendo desde hace muchos año?. íEs decir, claridad y transparencia

en los debates parlamentarios.

a limpio los" debates. Hay que pulir, en ocasiones, las frases, suprimir lo que en argot taquigráfico se

denominan las «perchas», es decir, las frases iniciadas y no acabadas por los oradores, y todo ello sin

dejar de interpretar fielmente lo que se dice. Si, como parece lógico, en las Cortes futuras cobran fuerza

ios Plenos y las Comisiones pasan a ser lo que antiguamente eran las Ponencias, puede • llegarse, como

entonces, a que el «Diario de Sesiones» esté impreso al día siguiente, para conocimiento de profesionales,

aficionados y curiosos. Las Cortes sin. taquígrafo serían casi, mudas. «Luz y taquígrafos» se ha venido

pidiendo desde hace muchos años. Es decir, claridad y transparencia en los debates parlamentarios.

Hoy úm, Raimundo Carrasco, uno de los hombres de confianza de la Banca catalana, ha sitio nombrado

presidente de la Comisión Deportiva del Barcelona Raimundo Saporta es hombre importante del Banco

Exterior de España; José Velázquez, presidente de la Ciudad Deportiva del Rea! Madrid, es director del

Credit Lyonais.

Alvaro CUNQUEIRO

TABLA Y AVENTURA DE PRESIDENTES

He conocido varios presidentes de clubs de fútbol y también algunos candidatos a ocupar tal cargo,

cuando era director de un periódico. Más de uno de los primeros y de los segundos solicitó mis servicios

literarios, ya corrigiendo el texto de un discurso, ya echándole un poco de retórica y poética a su pro-

paganda electoral. En el primer caso, recuerdo un discurso de despedida a un jugador brasileño, que pe

fue del equipo sin fugar ni un solo partido, porque la saudade le paralizaba en et campo. Se dijo que tenia

tina lesión, y se fue sin devolver ios dineros que había cobrado. El presidente del club, usando mi texto,

hizo un canto a Brasil, a Bahía, de donde era natural el crack —a Bahía, con versos de Paulo de

Silveira—, diciendo de las bahianas, tan dulces y calentitas:

Bahía do «meu anjo» e do «meu bem» e do «eu gosto moito de vocé», y terminó diciendo que el

braslleíro, curado de su lesión, imaginaria, volvería ai club, en ei que era esperado como en Portugal el

rey don Sebastián. Después tuve que hacerte otro discurso para un encuentro de Asturias con uno de los

grandes de allá, con el que había que reconciliarse después de un encuentro excesivamente duro. Tuve

que negarme a seguir escribiéndole discursos, que le había tomado gusto .el presidente a las

exhortaciones, a la amistad deportiva y a las encendidas arengas, Los discursos que le escribían otros no

le servían: eran los míos los que, según él, te estaban haciendo célebre por las capitales españolas. Y a

eso, a ser conocido, famoso, era a lo que había Ido cuando se presentó para presidente del club. Me

aseguró que los más de ios presidentes habían querido serlo por salir en tos periódicos, en la tele, en ía

radio, por aparecer entre Ja gente conocida de la ciudad. Viajar con el equipo era, además, el pretexto para

salir de casa a echar una cana al aire «n Valencia o en San Sebastián. Uno conocí que viajaba con el

equipo cuando éste iba a las Andalucías, por amador que era de fas juergas flamencas. A otro no le dejaba

viajar la mujer si no Iba •lia acompañándole; era celosa; ei marido presidente inventaba negocios que le

permitieran abandonar el hotel donde se encontraba concentrado ej equipo, y la esposa terminó

concentrándose con ei defensa central. Otro conocí que aprovechó la presidencia del club para hacer

contrabando. Todavía vive por las afueras. Y contra lo que pudiera suponerse, entrando en la presidencia

firmando letras y avalando créditos, deudas de anteriores directivas, ninguno de los que he conocido ha

perdido un céntimo; antes at contrario, como se suponía, y se propalaba, que tenía dinero, fe surgían

ocasiones perfumadas de negocios. En fin, en una ciudad provinciana, el presidente del club de fútbol

importante es un personaje.

Y supongo que, salvo raras excepciones —la excepción del fanático y la del mesiánico que aspira a la

presidencia para «salvar el club»—, el que se presenta a presidente a lo que se presenta realmente es a

personaje. Generalmente suelen ser hábiles dialécticos, entrenados en las discusiones de bar o taberna de

los hinchas, y arbitristas con las más lógicas, y por ende imposibles o prodigiosas, soluciones. Un

candidato que conocí, que por cálculos en papel hacía cinco años que Nevaba a su club, que estaba en

Segunda, a Pri-m|era División, me aseguraba:

—¡Ahora, después de cinco años, he corregido todos ios errores! ¡Por eso quiero ser presidente! ¡Es mi

ocasión!

No fue elegido, no le hicieron «aso. Quizá se adelantó a su tiempo en la organización de los clubs de

fútbol y en la que él, que era veterinario y había leído al doctor Rof Carballo, llamaba la preparación

psicosomática de las jugadores. En Portugal hubo un presidente de dub quien sometió o tos jugadores de

su equipo a un régimen vegetariano paralelo a otro de educación psicológica, con lo cual logró, se aseguró

en «O Século», de Lisboa, que hubiese jugadores que (evitasen y alcanzasen «I balón a cinco metros de

altura. Ahora bien, como San José Cupertino, que (evitaba y ascendía hasta tropezar con la bóveda de la

iglesia, Y costaba Dios y ayuda bajarle, así los jugadores levitantes. Se quedaban quietos en el aire, el

balón posado en su cabeza; el arbitro tenía que suspender el juego para que volviese a tierra el extremo

izquierda. Es muy raro que un candidato á presidente prometa soluciones que podríamos llamar políticas

a los problemas def club, como sería un gobierno democrático del club salido de elecciones libres en Jas

que tomasen parte todos los socios ai corriente en el pago del recibo, pero todos prometen éxitos .y

solucionar ios problemas económicos, a sabiendas de que los éxitos suponen mayores gastos —fichajes,

entrenador de tajo, etcétera—>, y que probablemente para un club de Primera fa solución de sus

problemas económicos sería el descenso a tercera. Pero los socios ya están al tanto de que todo es

retórica.

El ser personaje parece que debe de compensar el indudable sufrimiento de un presidente de club, que es

Inevitable que conozca minchas horas amargas. Tampoco hay duda de que el sufrimiento presidencial

puede enaltecer su figura, y ya se sabe que nunca un hombre muestra mejor su hombría que en la

desgracia. Hay que acertar la derrota sin marcharse. Aparte de que hay que dar tiempo s que aparezca otro

socio dispuesto a firmar tos letras de rigor. Si hubiese un Juramento exigible a los presidentes de clubs,

debía comenzar ia demanda así: «¿Juras firmar todas las letras que te presente y renovar tos avales?»

Finalmente, quiero decir que es hernioso que «aya tanta gente en este país dispuesta a aceptar

voluntariamente la cargo presidencial de los clubs de fútbol. Máxime cuando a muchos tai deporte tes

interesa escasamente. Un amigo mío fue llevado una vez a una juerga flamenca, muy seria y por decirlo

así ortodoxa. Ai cuarto de hora ya estaba cansado del rasgueo de la guitarra y de los doloridos cantes, y se

puso a charlar de Hegel con el vecino. Un gitano viejo se levantó, se dirigió lentarnente hacia «I y,

poniéndole ia sarmentosa mano en et hombro derecho, le musitó ai oído:

—¡Aquí se viene a sufrir!

Esto es lo que debía decir un letrero a la puerta del presidente, y sí quieren con el añadido «por gusto».

Porque esas compensaciones que decíamos at principio, las hay, señor presidente.

 

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