Autor: Pancorbo, Luis. 
   Un chinchón doble     
 
 Ya.    13/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

CRÓNICAS DESDE ESPAÑA

Un chinchón doble

Luis PANCORBO

ESPAÑA, qué duda cabe, se está poniendo interesante. Si no hay sobresaltos

especiales (y por desgracia

habría que poner aquí sobrecogedores), ya queda poco para ver el gran harakiri

de toda una clase política.

Porque nuestros samurais políticos, considerados aisladamente, no se lo van a

hacer. En España, los

samurais del franquismo lo más que hacen es cambiarse de quimono. Y está

interesante la cosa, digo, no

en balde nuestra inflación es muy superior a la inflación media de los demás

países de la OCDE

(Organización Europea para la Cooperación y el Desarrollo). Y una de las

doctrinas más en boga por esos

mundos es la desconfianza de que, en tal o cual país, prospere la democracia con

una inflación de dos

dígitos. En España, es bien sabido, no sólo tenemos inflación de dos dígitos, o

sea, a partir de diez, sino

que estamos, cuanto menos, en un 20 por 100 anual.

CUANDO me fui de España, en el venturoso 1968 de la pax franca, unos buenos

zapatos costaban 520

pesetas. Ocho años después se han puesto en 1.700 pesetas. Nada, se dirá; total

un mero aumento del 230

por 100. Nuestros precios si que son las botas de las siete leguas. Veamos. Era

un gozo tomar un chato de

vino en aquella España al cloroformo, al menos el vino era barato (dos pesetas).

En 1976, tal chiquito se

puso en siete pesetas como mínimo, lo que quiere decir un 250 por 100 de subida.

Y se podría seguir en

este plan: una silla ha subido un 250 por 100 en ocho años (¿silla o escalera?);

el cordero, un 215 por 100;

los libros de texto, un 330 por 100. El pan, un 170 por 100 sólo: y dicen que el

pan es caro. Yo no sé si

se usan mucho aún las cuchillas de afeitar, pero convendría dejarse barba: han

aumentado en un 800 por

100.

ENSEGUIDA me he puesto a ver sí, mientras tanto, mi sueldo ha subido en

proporción. Pero, no. ¿Y el

suyo, y el de aquél? Hay una benigna corriente de economistas que piensan que

los culpables somos

nosotros, no los precios. O sea, que los trabajadores piden mucho y se suben a

la parra pidiendo, y que

eso no puede ser.

SI esto es así, comprar sin rechistar una silla que ha subido un 250 por 100 es

un acto patriótico.

LUEGO, Gonzalo Fernández de la Mora va a Asturias, y allí acaba de lanzar una

idea como un petardo:

"Debemos 9.000 millonea de dólares más que el día en que asesinaron a Carrero

Blanco". Y nos vuelve a

roer un conato de complejo de culpabilidad. Como cuando Fernández de la Mora nos

machaca con otro

dato: "110 millones de horas perdidas por huelgas en 1976, o sea, más que las

que se perdieron entre

1939 y 1969". Imaginar un posfranquismo sin huelgas ya es mucho wishful

thinking, que es como los

ingleses, siempre correctos, denominan a pensar las cosas tal como uno desea, no

tal como son. A

propósito, desde mucho antes de la muerte de Franco, en la muerte de Franco y

tras la muerte de Franco,

¿cuántas pesetas se han fugado? Como compensación, eximios expertos declaran la

inoportunidad de

una nueva devaluación de la peseta.

En fin, que la cosa se está poniendo interesante. Leo en "Diario 16", o la

malicia del titular, esta

noticia: "No se apoye en el pie derecho". Es lo que recomiendan los doctores a1

presidente Suárez. En

parte -claro esta- para que se cure de su infección de hongos; en parte -puede-

para que nadie diga

de que pie cojea. Una cojera política sería peligrosa, por lo indicativa, ahora

que se ha suprimido la

ventanilla. Esa ventanilla tenía mucho de reja andaluza para requebrar a la

amada, aunque fuera el

Ministerio de la Gobernación. Pero tampoco es que fuese un foso insalvable.

Recuerdese la copichuela de

chinchón prometida por la jefe del gabinete de Suárez, Carmen Díez de Rivera, a

Santiago Carrillo. Y

mientras llega ese brindis, Areilza que declara: "Es preciso que sea

neutralizado el Movimiento-

organización de una forma inequívoca antes de las elecciones".

YO no sé a cuánto estará ahora el chinchón, pero me voy a tomar uno doble.

Porque será harakiri, será

brindis, no lo sé, En cualquier caso, falta poco para verlo.

Luis PANCORBO

 

< Volver