Mañana comienza la visita en el Gobierno Militar. 
 La entrada al juicio de la Operación Galaxia     
 
 Diario 16.    05/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

5-mayo-80/Diario16

Mañana comienza la vista en el Gobierno Militar

La entrada al juicio de la «Operación Galaxia», limitada por invitación

Aun cuando la audiencia será pública, la entrada para los militares al consejo de guerra contra los

acusados de la «Operación Galaxia», que se verá mañana, estará limitada por las invitaciones repartidas

por la Capitanía General de Madrid.

Madrid — La asistencia de militares al consejo de guerra de los implicados en la «Operación Galaxia», a

pesar de ser audiencia pública, será a base de invitaciones estrictas de la Capitanía General de Madrid,

según pudo saber DIARIO 16 en fuentes informadas.

El consejo de guerra comenzará mañana y se sentarán en el banquillo de los acusados el teniente coronel

de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y el capitán de Infantería, destinado el dia de los hechos en la

Policía Armada Ricardo Sáenz de Ynestrillas Martínez. A ambos les imputa el fiscal un delito de

conspiración y proposición para la rebelión.

Los reunidos fueron cinco

El fiscal es el general de brigada de Infantería Víctor Espinos Orlando, y los defensores, letrados civiles,

son el profesor José María Stampa Braun y el letrado Enrique Alonso Yagüe.

El primero, en sus conclusiones provisionales, estima que en los bajos de la cafetería Galaxia de Madrid

se reunieron el 11 de noviembre de 1978, además de los acusados, los comandantes de Infantería Joaquín

Rodríguez Solano y Manuel Vidal Francés, y el capitán de la Policía Armada, hoy de la Policía Nacional,

Luis Alemán Añiles.

Según el informe del fiscal, el teniente coronel Tejero propuso la necesidad, posibilidad y puesta en

práctica de un plan o golpe de mano contra el palacio de la Moncloa, al objeto de constituir en rehenes al

Gobierno y lograr por la fuerza los cambios que entendía precisos en la línea política del Estado.

Asegura el fiscal que estos propósitos eran delictivos y que pensaban utilizar la fuerza de las armas para

llevarlos a cabo. Tras señalar el 17 de noviembre como fecha más apropiada pidieron la colaboración a

los oficiales convocados, quienes, según el fiscal militar, se la negaron y dieron parte a sus superiores, por

lo que el golpe de mano no llegó a realizarse.

Según el fiscal, el máximo responsable de los hechos es el teniente coronel Tejero, que fue apoyado por el

capitán Sáenz Ynestrillas y colaboró en las entrevistas llevadas a cabo para lograr los apoyos necesarios.

Defensa: Justa indignación

Solicita para los acusados la pena de seis años y cinco años de prisión, respectivamente, por el delito

señalado. Estas penas llevan anejas como accesoria la desaparición del servicio.

El defensor del teniente coronel Tejero, profesor Stampa Braun, reconoce que la reunión de la cafetería

Galaxia tuvo lugar, pero insiste en que el motivo fue celebrar el destino del comandante Rodríguez

Solano al Estado Mayor del Ejército.

Afirma en sus conclusiones que los reunidos, movidos por la justificada indignación que les provocaban

los diversos y graves actos terroristas registrados, exaltaron la posible desmoralización de las Fuerzas de

Orden Público y del Ejército, poniendo especial énfasis en la relajación de la política en general.

Durante la conversación sobre estos temas, sostiene la defensa, a «alguien» se le ocurrió lo útil que sería

un posible golpe de mano al palacio de la Moncloa, pero sin trascendencia, para alertar a los altos mandos

políticos de la conciencia pública en orden a una mayor represión de las actividades terroristas.

En concreto —sigue el defensor—, nada dijeron los reunidos, nadie pensó en llevar a cabo la quimérica

acción, no hablaron sobre la organización de la misma, fechas, apoyos, ni posibles implicaciones. Todo

quedó en mera conjura, simple conversación de café.

El profesor Stampa afirma en sus conclusiones que los reunidos no volvieron a tomar contacto y que, dos

días después, el comandante Vidal relató la conversación al teniente coronel Manuel García Polavieja,

director accidental de la Academia de Policía Nacional, quien dio cuenta al general José Timón de Lara

entonces inspector de la Policía Nacional.

 

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