Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   La elección de un general de división para la Dirección de la Guardia Civil     
 
 Diario 16.    22/04/1980.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

OPINIÓN

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La elección de un general de la Guardia Civil ha causado sorpresa porque rompe la costumbre, ya lejana,

de que el cargo recayese en un teniente general procedente de Infantería. Pero la propia organización del

Cuerpo y las características del elegido pueden llevar a la conclusión de que la elección ha sido un

acierto. La elección de un general de división para la Dirección de la Guardia Civil Fernando Reinlein

El cese del teniente general Pedro Fontenla Fernández de la Dirección de la uardia Civil ya fue

comentado desde las páginas de este periódico, como la consecuencia lógica de la decisión del Gobierno

de dejar sentada su autoridad.

Porque las declaraciones del hasta el viernes director eneral fueron codificadas como una inconcebible

intromisión en la soberanía del Parlamento y desde esa perspectiva deben analizarse. La «artillería»

utilizada desde el poder, una vez conocidas, apuntó sus «baterías» en otra dirección: demostrar que el

Cuerpo no había perdido su naturaleza militar. Se desvió así la atención del auténtico problema, que no

era otro que el revuelo político al que se llegó precisamente por la otra vertiente de esas desafortunadas

declaraciones, que hacían presente una actitud de nuestros militares que el paso del tiempo ha desterrado

a las páginas de la historia: la de. actuar como un lobby anticonstitucional frente a la soberanía del

Parlamento.

Sorpresas

Pero el cese del teniente general Fontenla, que no ha sorprendido, ha llegado acompañado del

nombramiento de un general de división, José Aramburu Topete, para sustituirle en la Dirección General

de laGuardia Civil. Y esa segunda parte de la decisión del Consejo de Ministros ha causado sorpresa.

La sorpresa ha venido por la costumbre ya lejana de que el cargo de director general de la Guardia Civil

recayese en un teniente general, en un «príncipe de la milicia» como lo denominaba el régimen anterior

en analogía a los príncipes de la sangre (aristocracia) y los príncipes de la Iglesia (cardenales).

¿Cómo se organiza la Guardia Civil?

El cuerpo de la Guardia" Civil tiene naturaleza militar, cuyo máximo escalón es el de general de división,

empleo del que sólo tiene uno en la plantilla y que va anexo al cargo de subdirector de la Guardia Civil.

En la actualidad, ostenta el cargo el general de división de la Guardia Civil Francisco García Laclaustra,

cuya antigüedad es de 24 de julio de 1979. Este dato, aparentemente inocuo, reviste importancia al ser el

general Aramburu más antiguo, con lo que su nombramiento no entra en la misma contradicción que

entró el de Camilo Alonso Vega, nombrado por Franco, que tenía un subdirector, el general Romero, más

antiguo que él, extremo de importancia para la jerarquía militar.

Pero el Cuerpo de la Guardia Civil lo manda un militar del Ejército de Tierra, auxiliado porun Estado

Mayor que está constituido por un general y varios jefes y oficiales, todos del Ejército de Tierra y

diplomados en el curso de Estado Mayor.

Es obligado señalar que los oficiales de la Guardia Civil no pueden diplomarse en Estado Mayor, aspira

ción que sin embargo sienten. Ño cabe duda de que las materias que se desarrollan en el curso de Estado

Mayor no son de aplicación total en la -Guardia Civil. Mover grandes unidades, estudiar su

abastecimiento y su organización, por ejemplo, no parece que sea materia «ad hoc» para un oficial del

Estado Mayor de la Guardia Civil. Pero ello no excluye la posibilidad de estudiar unos cursos de Estado

Mayor específicos para este Cuerpo.

¿Por qué ha de tener la Guardia Civil un mando y un Estado Mayor no de la Guardia Civil? Posiblemente,

porque se ha pensado siempre que, de esta forma, estaba más en la mano del poder central. Pero esto,

podría argüirse en contra, acumula demasiada fuerza en un solo Ministerio (Defensa, antes Ejército) o en

una sola institución, el Ejército de Tierra.

La siguiente conclusión a la que puede llegarse es que el Ejército de Tierra ha sido siempre de más

confianza para el poder o que el Ejército de Tierra ha tenido un poder fáctíco muy considerable.

Mandos propios

Sin embargo, por lógica orgánica, la Guardia Civil deberá tener un mando pro pió, una dependencia del

Ministerio de Defensa en tiempo de guerra o para las ocasiones que señala la ley-de Defensa y una

dependencia del Ministerio del Interior para las restantes. Las dobles dependencias siempre provocan

confusión, pero ahí está la decisión del, Parlamento, que es lo misma que decir la decisión de la voluntad

popular.

Es posible que un día —aventuremos que cercano— el director general de la Guardia Civil procederá del

propio Cuerpo, sin necesidad de ser teniente general. Los actuales jefes de la Guardia Civil, no generales,

proceden todos de la Academia General Militar de Zaragoza. Parece lógico que, cuando estos jefes

accedan, al generalato y, dentro de éste, a la cúspide, el primero de ellos sea nombrado director general, si

reúne los requisitos necesarios, uno de ellos incuestionable, como es la adhesión al sistema democrático.

Y el razonamiento anterior también es válido en lo referente al Estado Mayor y a las jefaturas de servicio,

hoy al mando de jefes del Ejército de Tierra.

La elección de Aramburu

Por último cabe preguntarse por qué no se ha nombrado al teniente general José Hernández Ballesteros

actualmente destinado en el Consejo Supremo de Justicia Militar, un destino que suelen ocupar los

generales en la situación B.

A la hora de la elección del general Aramburu Topete quizá hayan pesado las necesidades de contar con

un hombre de determinadas características para los momentos actuales.

No se puede olvidar, sin desdoro para nadie, que la Dirección General de la Guardia Civil exige, en estos

momentos, un hombre muy preparado para los temas de orden público. y muy identificado con la

situación política actual, fundamentalmente en lo que se refiere al proceso autonómico.

También hay que atender a razones de continuidad, lo que exige un hombre de edad no próxima a la de

pasar a la reserva. No interesa, por último, remover los mandos de las capitanías generales. De ahí que, la

idea de elegir al general José Aramburu Topete pueda ser calificada como un acierto.

 

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