Las declaraciones del general Fontenla     
 
 Diario 16.    15/04/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los declaraciones del general Fontenla

Las declaraciones del director de la Guardia Civil, teniente general Fontenla, a Mary Mérida en «La

Vanguardia» del domingo pasado han suscitado la repulsa de los medios parlamentarios y la petición de

que sea cesado. Así se manifestó el portavoz socialista en la materia y diputado del PSOE por Segovia,

Luis Solana, según informó DIARIO 16 el lunes. Y ése es el criterio de la Ejecutiva de su partido reunida

ayer.

Las apreciaciones del general Fontenla, que está al mando de la Guardia Civil desde el pasado 4 de julio,

suponen un juicio de intenciones sobre la izquierda parlamentaria. Manifiestan, además, una actitud

obstruccionista para evitar que lo dispuesto sobre el Cuerpo en la ley Orgánica de la Defensa Nacional y

la Organización Militar, aprobada por el Congreso de los Diputados el pasado jueves día 10, obtenga la

ratificación del Senado.

El general Fontenla estima que la mención a la Guardia Civil no precisa su carácter de Cuerpo

estrictamente militar adscrito al Ejército de Tierra y que ello va a ir en perjuicio del Cuerpo en sí y del

servicio y de la moral de sus hombres. Luego, añade que todos los hombres de la Guardia Civil siguen

todavía en su sitio, pero que de continuar así las cosas no le extrañaría que se le fueran de las manos.

Llegados aquí hay que preguntarse si las declaraciones del general Fontenla han seguido antes de su

aparición pública el cauce reglamentario. En ese caso, el Gobierno deberá establecer si hace suyos estos

criterios y dar la explicación pertinente en el Parlamento, Si no es así, el ministro competente tendrá que

proceder a cesar al general Fontenla en puridad disciplinaria y plena consecuencia política con el voto que

el partido UCD dio en favor del texto legal que el director de la Guardia Civil ahora rechaza.

Quienes reciben de la sociedad el encargo específico de la Seguridad o la Defensa, asumen un honroso

servicio que comporta determinadas limitaciones disciplinarias, cuya exigencia no puede descuidarse en

una democracia soberana incompatible con cualquier tutela. Palabras menores juzgadas inconvenientes

costaron al general Prieto su carrera militar, por ceñirnos a un ejemplo reciente dentro del Cuerpo de la

Guardia Civil.

Más allá del exabrupto, los juicios de Fontenla carecen de todo análisis riguroso que los justifique. No se

adivina por qué ha de ser un mal que la Guardia Civil dependa de quien gobierne. Además de que esa

misma dependencia constitucional tienen las propias Fuerzas Armadas, a tenor del artículo 97 de nuestra

Carta Magna. Atribuir al PSOE un propósito de disolución de la Guardia Civil queda en el terreno de la

gratuidad.

Lo dispuesto en la ley de Criterios Básicos de la Defensa es plenamente coherente con el texto

constitucional, que trata de las Fuerzas Armadas en el artículo octavo, y separadamente de las Fuerzas y

Cuerpos de Seguridad en el ciento cuatro.

No vemos agravio alguno en que la Guardia Civil reconsidere su anterior carácter militar, que, en todo

caso, no debe sobrepasar el ámbito de su estructura jerárquica y de su proverbial disciplina interna, ni

trascender más allá de las misiones que en ese campo se le puedan encomendar. Por eso, para el ejercicio

de sus misiones policiales en relación cotidiana con el público, ha de moverse en el plano civil y dirimir

sus conflictos ante la jurisdicción ordinaria. Y es probablemente hora de que un civil ocupe su Dirección

General.

 

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