Considera que son facultades discrecionales de la Administración. 
 El ministro de defensa explica los relevos y arrestos militares     
 
 Diario 16.    26/01/1980.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

Año V - Núm. 1.037

MADRID, SÁBADO 26 ENERO 1980

Considera que son facultades discrecionales de la Administración

El ministro de Defensa explica los relevos y arrestos militares

El desmentido oficial de la intentona que ayer refería DIARIO 16, la nota sobre el arresto de un capitán

en Melilla y las explicaciones en términos de discrecionalidad legal, aducidas para justificar el relevo del

general Torres Rojas, acapararon ayer la atención de los medios informativos y políticos.

Madrid

José Meliá, secretario de Estado para la Información, justificó el relevo del general Torres Rojas en el

mando de la División Acorazada Brúñete número 1 dentro de unas «combinaciones de ascensos y

relevos» llevados a cabo en los últimos meses en el seno de las Fuerzas Armadas.

El portavoz oficial del Gobierno, al ser preguntado en la rueda de prensa que siguió al Consejo de

Ministros por la información aparecida en la tarde de ayer en DIARIO 16 sobre una intentona militar, se

remitió a unas declaraciones del ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, en las que se

calificaba la noticia de «rumor sin base y descabellado por entero».

Meliá indicó que el capitán José Tormo Rico había sido sancionado militarmente y se le había abierto un

expediente judicial por haber difundido en Melilla rumores alarmistas, que el secretario de Estado juzga

sin fundamento, sobre ciertas conspiraciones, presentándose como delegado de una supuesta organización

de militares que preparaban un golpe.

Interrogado por el repentino e inesperado relevo el pasado jueves del jefe de la División Acorazada,

general de división Torres Rojas, el portavoz oficial señaló que el relevo se inscribía en el marco de unas

combinaciones que venían realizándose en los últimos meses Meliá agregó que, por otra parte, se había

considerado oportuno y conveniente que el general Juste —sustituto del general fulminantemente

relevado—, por su edad y competencia, tuviera mando.

Insistió luego Meliá en que el general sustituido, Torres Rojas, es un hombre de confianza del Gobierno,

como lo demuestra el hecho ae encomendársele ahora el Gobierno Militar de La Coruña y la

Subinspección de Tropas.

El ministro de Defensa explica los relevos y arrestos militares

A preguntas sobre ciertos incidentes ocurridos en octubre en la Segunda Bandera Paracaidista y al

teniente coronel Vicario, el portavoz oficial manifestó que no disponía de información al respecto.

Con relación a una audiencia que el Rey Don Juan Carlos concedió a la División Acorazada, y en la que

el general ahora dimitido había manifestado cierta preocupación por la situación política, Meliá respondió

que tal hecho no guardaba relación alguna con el reciente relevo en el mando de dicha unidad.

Tampoco concedió importancia el portavoz del Gobierno a los nombramientos militares producidos ayer.

«Se trata — dijo-de una sucesión de ascensos, vacantes y designaciones porque alguien tenía que ocupar

las plazas que quedaban ubres.»

«Pero ai ha habido hecho irregular alguno —agregó Meliá— ni lo hay. Lo de Melilla era un señor que

difundía noticias alarmantes sin fundamento relativas a conspiraciones.»

Él portavoz oficial desconocía que hubiera sido arrestado también en Melilla el capitán González de la

Cueva.

Desmentido del ministro

El Gobierno, a través del ministro de Defensa, explicó ayer el cese del general Torres Rojas como jefe de

la División Acorazada y el arresto y expediente de dos oficiales en Melilla.

DIARIO 16 publicó en su edición de tarde de ayer la posibilidad de una intentona militar relacionada con

el cese del general Torres Rojas y el arresto de un oficial en Melilla.

El ministro de Defensa hizo ayer a Europa Press las siguientes declaraciones:

«Estoy sorprendido e indignado por las noticias aparecidas hoy en DIARIO 16, en las que, de forma que

considero absolutamente irresponsable se hacen afirmaciones inexactas que pueden afectar al prestigio de

altos mandos militares, a la propia institución e incluso a los intereses nacionales.

No ha habido ninguna "intentona militar" como pretende el citado periódico. Las Fuerzas Armadas y sus

miembros merecen la máxima consideración y no hay que mezclarlas en rumores ni fantasías.

Las combinaciones y reajustes de mandos militares como consecuencia de los ascensos y vacantes que se

producen son algo habitual y que entra dentro de la dis-crecionalidad de la administración militar. Esta

combinación en concreto se viene realizando desde los dos últimos meses.

Por tanto, hacer especulaciones sin ningún fundamento sobre tales combinaciones y relacionarlas con

unas manifestaciones igualmente irresponsables de un miembro de una unidad de la guarnición de Melilla

sólo puede entenderse como producto de una precipitación o de afanes de sensacionalismo periodístico.

De una vez por todas, me gustaría pedir, como ministro de Defensa, que se respete al máximo a las

Fuerzas Armadas por parte de todos los españoles, que nadie trate de mezclar a los Ejércitos en

planteamientos absurdos y alarmistas.»

Reuniones en Melilla

En los últimos meses los Servicios de Información Militares detectaron algunas reuniones de jefes y

oficiales y cierta tensión entre algunos mandos que se agudizó con el asesinato del comandante Velasco,

jefe de la Policía Foral de Álava.

La pasada semana se detectó una actividad fuera de lo normal en Melilla, donde el capitán Tormo Rico,

destinado en el Tercio Gran Capitán, I de la Legión, mantuvo diversas conversaciones con otros oficiales,

.entre ellos el capitán de Artillería González de las Cuevas.

Al parecer, en esas reuniones se habló de la situación española y de la tensión entre algunos mandos del

Ejército, el terrorismo y las autonomías.

El jefe del Tercio de la Legión, que tuyo conocimiento ;de los .hechos, dio parte por escrito a la

superioridad y los oficiales citados fueron arrestados. Al capitán Tormo se le ha abierto un expediente

judicial.

En relación con estos hechos, la oficina de prensa y relaciones públicas de la Capitanía General de la IX

Región, de la que depende la guarnición de Melilla, hizo pública la siguiente nota:

«La Capitanía General de la IX Región Militar comunica que en la pasada semana, en la plaza de Melilla,

el capitán don José Tormo Rico, destinado en dicha guarnición, hizo unas manifestaciones propagando

entre algunos jefes y oficiales rumores alarmistas, carentes de todo fundamento, sobre un supuesto

proyecto de intervención militar.

Por este mando, conocidas estas manifestaciones, se tomó la decisión inmediata de corregir al citado

oficial por "interferir perjuicios al buen régimen de los Ejércitos", falta tipificada en el artículo 443 del

Código de Justicia Militar, ordenándose además la incoación de un "procedimiento previo".

Terminado el "procedimiento previo", y por estimar que los hechos ocurridos pudieran ser calificados

como una presunta "falta grave militar" sin perjuicio de ulterior resolución, se ha dispuesto la instrucción

de un "expediente judicial".

La actitud de .algunos militares en cuanto a ía constitucionalidad de las acciones del Gobierno y las

manifestaciones de Torres Rojas suscitaron algunos ecos, según diversos expertos, en el discurso del Rey,

con motivo de la Pascua Militar del pasado 6 de enero.

Don Juan Carlos se refirió a que la intervención del Ejército podría darse cuando peligrasen valores

esenciales, pero —añadió— que la interpretación del texto constitucional no puede nacerse desde

posturas subjetivas.

Relevo de Torres Rojas

El general Torres Rojas conoció su cese como jefe de la División Acorazada en el Gobierno Militar de

Las Palmas, ciudad en la que se encuentra de vacaciones, alojado en casa de un jefe del Ejército con el

que le une gran amistad. Tenía previsto volver el sábado a Madrid. Anoche empezaron a remitirse

algunos telegramas de adhesión a su persona.

Desde su nombramiento como jefe de la División Acorazada Brúñete n,° 1, de Madrid, el día 6 de junio

de 1979, ha mantenido una . actitud .entre preocupada y crítica ante el proceso de las autonomías y puesto

en tela de juicio la constitucionalidad de los Estatutos y de las decisiones del Gobierno. .

En el mes de julio pasado, algunas unidades de la División Acorazada patrullaron por Madrid. De estas

órdenes no tuvieron conocimiento el ministro ni el capitán general. Este último ordenó a su jefe de Estado

Mayor, general José María Sáez de Tejada, que investigase el 2aso. Este llamó- a varias unidades para

confirmar los hechos. -

Posteriormente, a finales de agosto, el general Torres Rojas convocó una cena de confraternización de

todos los jefes, oficiales y suboficiales de la División a su mando. Días antes, en un regimiento de

Brúñete, se leyeron dos actas confidenciales del mando de la División, en las que se criticaba al diputado

socialista, Enrique Múgica, al de Herri Batasuna Telesforo Monzón, y al Estatuto de autonomía del País

Vasco, ya pactado entre el Gobierno y los vascos.

En´la audiencia que al mando de una comisión de jefes y oficiales de su unidad le concedió el Rey Don

Juan Carlos en diciembre manifestó la preocupación de la División Acorazada por la unidad de España en

términos recogidos por la prensa.

Luis Torres Rojas pasó la mayor parte de su vida militar en la Brigada Paracaidista, de la que llegó a ser

general jefe; goza de ´Un gran prestigio entre los mandos de esta unidad y le une una gran amistad con los

tenientes coroneles jefes de banderas y grupos.

El primer paso

Según las fuentes consultadas por DIARIO 16, a mediados de octubre un jefe destinado en la Brigada

Paracaidista reunió a sus capitanes y comandantes para expresar su inquietud por la situación política de

España y la necesidad de una intervención militar para que el Gobierno adoptase medidas de excepción

en el País Vasco, antes de la aprobación del Estatuto.

Varios jefes de la mencionada unidad fueron recibidos por el general Mendizá-bal, jefe de la Brigada

Paracaidista (BRIPAC), tras una entrevista con el coronel segundo jefe, quien les recriminó su actitud,

pero anunció su visita al general.

Para el 21 de octubre estaban previstas unas maniobras en El Palancar (Hoyo de Manzanares I que el jefe

aludido en primer lugar con destino en la BRIPAC quería realizar con la dotación de munición al

completo, extremo que le fue expresamente prohibido por su general.

En frecuentes manifestaciones privadas algunos jefes con destino en la BRIPAC señalaban por aquellas

fechas la necesidad de detener el proceso de autonomías hasta que el Tribunal de Garantías

Constitucionales dictaminara sobre la Constitucionalidad de los Estatutos.

Según manifestó en privado el jefe inicialmente aludido si cualquier unidad de Madrid daba el primer

paso, el resto la seguiría y «ese honor correspondía a la Brigada Paracaidista».

También se refirió el jefe repetidamente aludido a contactos que mantenía con mandos de otras unidades

y al ambiente general que a su parecer reinaba dentro de las Fuerzas Armadas contra el proceso político

propugnado por el Gobierno.

El día 6 de diciembre, algunos jefes con destino en la BRIPAC volvieron a reunirse con el general

Mendizábal, a quien solicitaron que realizase gestiones ante el mandó para que pusiese en libertad al

teniente coronel Tejero y al capitán Sáez Inestrillas, implicados, según la acusación fiscal, en la

«Operación Galaxia».

 

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