Autor: Arauz de Robles, Santiago. 
   No es el 36     
 
 Ya.    03/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

NO ES EL 36

Santiago ARAUZ DE ROBLES

SOBRAN palabras, pero hay qua seguir hablando. A uno le gastaría lanzar al aire, porque es cierta de

nuevo, la frase del Quijote: "Ladran, luego cabalgamos". España cabalga. El pueblo, ese pueblo de

familia, sudor y cultura viva, el pueblo que no ve su nombre en letra impresa, pero que tiene una biografía

de perfilación rotunda y sin enigmas, está en movimiento de construcción. Y cuando un pueblo va

creciendo en el andar, cuando existe la realidad de cientos de miles de pasos, uno tras otro y en relevo, no

hay balas capaces de pararlo. Una mujer que vuelve de la compra con su hija decía esta mañana ante una

pintada que incitaba a la violencia: "¿Pero qué" pretenden?" En tercera persona, sacándolos de Intento del

pueblo.

Las tierras de los surcos, las bocas del Metro, la letra fresca y olorosa de los periódicos y las campanas de

esta iglesia de ciudad que tengo al lado y que antes o no sonaban o yo no oía, dicen lo mismo: ¿Qué

pretenden? Porque el pueblo, por todas esas voces, ha dicho lo que quiere. Y él ea la historia y él es el

futuro. No se le puede arrancar lo que es connatural a su esencia.

PODRÍA lanzar al aire con verdad aquella frase del Quijote, que fue literatura porque era vida. Pero

no son ladridos, sino pistolas y metralletas lo que se ha oído en nuestra ciudad. Y aquella gran verdad,

hay momento de vidrio en que suena a boutade.

Cuando el pueblo quiere hacer política, la buena política que es hacer y no deshacer; cuando el pueblo se

está mirando y se reconoce, y busca al tiempo los valores sustantivos y los adjetivos, cuando el pueblo

agradece al pasado lo que es del pasado, y busca en el futuro lo que pertenece al futuro; cuando el pueblo

conserva, reparte e inventa; cuando asume su propio destino como cuerpo y como espíritu; cuando canta

el valor de concordia de la política, quieren salirle al paso los que ignoran al pueblo aunque apelen a

su nombre, y los que nunca, por tanto, sabrán de verdad lo que es hacer política. Lo decía ayer

mismo YA y es una verdad elemental: lo que está ocurriendo en las calles no son delitos políticos, sino,

simplemente, delitos. La política nunca, subrayo el advervio, es violencia. Y contra esos delitos—de

quienes ignoran al pueblo y sólo suenan con el poder para oprimirle, desde un ángulo o desde otro—

sólo caben la ley y la autoridad. Al servicio de la ley y de la autoridad, el Estado y la sociedad apoyando

al Estado por los cauces legales.

LA.S pistolas y las metralletas quisieran—c o m o dijo muy gráficamente un presidente hispanoamericano

con palabras de un castellano neto que nacía en la rabia serena de la justicia—"acabar" con la democracia.

Fue un verbo mas rotundo el que empleó, pero ya ustedes´me entienden. Quisieran´ los violentos, esas

cuatro personas que no tienen más fe real que la del dinero con que compran sus armas, parar la torrentera

de la democracia. Y ésta se les va escapando por

(Continúa en pág. sigie.)

NOESEL36

(Viene de la pág. anterior)

entre los dedos y no dejará en su fluir que cuaje ni se corrompa la sangre cívica con que la están

manchando. Se está queriendo parar la historia con cuatro puntas de plomo.

No es el año 36. No es el 36, pueblo, con certeza. Son las luminarias sangrientas de tu victoria, En el 36,

el pueblo estaba dividido y el ejército estaba dividido. En el 36 había tal vez en los miasmas del aire, el

hambre y el odio. En el 36, las gentes se miraban con recelo en las calles. Ahora se aprietan entre sí y se

preguntan; "¿Qué pretenden?" Hay cuarenta años, llenados dia a día en veinticuatro horas de sesenta

minutos, de por medio. Hay una gran dosis de vida almacenada que no podrán esparcir enjutos vientos de

muerte. Es sólo la anécdota del delito, no la división. Esas brisas enfermas sólo conducen a afre

tar al lazo de la sociedad y la autoridad. La dignidad de Ja política estriba en arrojar paletadas de vida

sobre la muerte. Lo contrario de lo que ellos pretenden.

HAY la convocatoria a un abrazo en torno a la ley, del que va a caer un bálsamo de rosas sobre las

tumbas de "nuestros" caídos: de la izquierda, la derecha, el centro y las instituciones, del pluralismo

ideológico y de la autoridad, que son la realidad de la España de hoy. Todos, de alguna forma, hemos sido

heridos. Todos los muertos por la violencia están en el centro de nuestro abrazo contra los violentos; el

pueblo, la política, la ley, las instituciones, el Estado. El 36 lo superamos todos, menos "ellos".

Santiago ARAUZ DE ROBLES

 

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