Autor: Iniesta Cano, Carlos. 
   Carta abierta del teniente general Iniesta Cano al vicepresidente segundo del Gobierno, Abril Martorell     
 
 El Alcázar.    02/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Carta abierta del teniente general Iniesta Cano al vicepresidente segundo del Gobierno, Abril

Martorell

Madrid 1." de marzo de 1979.

Excm.° señor don Fernando Abril Martorell. Vicepresidente 2.° del Gobierno.

Señor vicepresidente: No puedo ocultar mi tremenda sorpresa al leer en la página 9 del diario

ABC, correspondiente al miércoles 28 del pasado febrero, la crónica que bajo el título de «Abril:

La losa del poder» firma la co-lumnista Pilar Urbano. En dicha crónica, basada en la entrevista

que la citada periodista le hizo con ocasión de sus viajes de propaganda electoral por tierras de

Levante, Pilar Urbano pone en su boca —entre otros muchos—´ el siguiente concepto: «...otros

toros bravos tuvimos que lidiar desde el Gobierno, en solitario y en silencio.» «Hubo momentos

delicados y tensos... el cese del teniente general De Santiago, cuando se dedicaba a "reunirse"

con Girón y con Iniesta Cano...» y continúa luego con otros comentarios.

Con el mayor respeto, me veo obligado a hacer constar que el citado concepto, que

personalmente me afecta, es por completo intolerable. No es cierto que el teniente general De

Santiago «se dedicase» a «reunirse» (como si fuese poco menos que un pasatiempo o una

costumbre) con don José Antonio Girón de Velasco y conmigo. Desde luego, no habría

constituido ningún delito el que «taldedicación» hubiese sido cierta. Pero creo que en sus

palabras existe «cierta diferencia intencional de matiz» pues una cosa es que unos amigos se

encuentren o se reúnan alguna vez, si así les apetece, (cosa normal y corriente en la vida) y

otra «muy distinta», lo que parece desprenderse de su frase, ya que cualquiera que la lea sin

estar enterado, puede pensar que se trataba de «acostumbradas y frecuentes reuniones

delictivas», lo cual yo por mi parte no estoy dispuesto a permitir. Y digo esto, porque de sus

palabras,, señor vicepresidente, parece dedudirse la intención de hacer creer que el teniente

general don Fernando de Santiago, dejó de ser vicepresidente 1. ° del Gobierno porque se

«dedicaba» a «reunirse» con nosotros, lo cual usted sabe muy bien que no es verdad.

Entonces tengo que preguntar: ¿a qué se debe tal manifestación? Pienso que muy

posiblemente se trate de un error, pues otra cosa no puede concebirse. Pero la realidad, es que

si no es error, tanto el señor Girón, como el teniente general De Santiago y yo, hemos sido

ofendidos, pues ante los lectores de la Prensa (que es igual"que decir ante el pueblo español

públicamente) se nos ha presentado como unos «delincuentes» o como «subversores» que

acostumbraban a reunirse poco menos que para «conspirar». Esta es la sensación que causan

sus palabras, señor vicepresidente. Esta y no otra. ¿Cómo si no, (pensará quien lo lea) el

hecho de que el teniente general De Santiago alguna vez se viese con nosotros, podía ser

motivo para su cese en el Gobierno? Jamás podría imaginar una aseveración tan arbitraria ni

tan enormemente lejos de toda realidad.

Tanto el señor Girón, como el teniente general Iniesta, a los que de manera «tan

excesivamente familiar» se nos cita por nuestros simples apellidos (lo cual no es ofensivo, pero

tampoco es muy correcto) tenemos años suficientes y cierta personalidad, aunque tan sólo sea

por nuestros numerosos servicios a la Patria, para no ser juguete de absurdos e inciertos

comentarios lanzados, yo no comprendo con qué objeto,... aunque me da la sensación de ser

el presentar ante el «país» (como se dice ahora) la lucha del Gobierno «lidiando» (como usted

dice) «toros bravos» (expresión de muy poca elegancia, máxime cuando a continuación se dan

los nombres de personas por las que debe tenerse más respeto dada su edad, categoría y

prestigio) todo ello quizá con fines de lograr el pretendido éxito en la campaña electoral.

Yo, como es lógico, no puedo aceptar eso. Y por ello le ruego rectifique, haciendo que se

aclare la expresión objeto de esta carta, la cual también suplico que perdone le dirija por medio

de la Prensa, en uso del derecho que me asiste, puesto que sus declaraciones fueron del

mismo modo, hechas públicamente al diario ABC.

Seguro de que con su reconocida nobleza y caballerosidad, dará satisfacción a mis justos

deseos, le saluda respetuosamente su affm.

Carlos INIESTA

 

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